Revista AOA_49

que, por medio de un ventanal, comparte su alegría con el interior. Esta obra está localizada en la zona de San Ángel y se ha mantenido en excelentes condiciones bajo el cuidado de los dueños originales. En el ámbito de los desarrollos inmobiliarios emprendidos por Barragán, destaca, asimismo, el de Las Arboledas de 1958-1961, al norte de la ciudad de México, que para 1964 tuvo un anexo, Los Clubes. En este último se localiza una obra singular, la casa para Folke Egerstrom que contiene la cuadra San Cristóbal, realizada en colaboración con Andrés Casillas, en 1967. La residencia se muestra como una construcción me- surada y funcional, con ámbitos emotivos y hasta sorpresivos. Sin embargo, es en el cuidadoso diseño de las caballerizas donde se hace patente la pasión que este arquitecto sentía por la equitación, puesto que se convierten en el punto focal de la propiedad; no deja de resultar curioso que, para esta edificación, recupere el techo inclinado de origen vernáculo a la vez que está presente el gran patio con la fuente-bebe- dero, elemento reminiscente de las haciendas de su infancia. Barragán concluirá su labor arquitectónica con dos obras de menor tamaño que se han conservado muy bien, ambas en colaboración con Alberto Chauvet. Por una parte, la casa para Francisco Gilardi, de 1977, se inscribe en un pequeño predio, por lo que no cuenta con el consabido jardín, pero se organiza en torno a un patio presidido por un enorme árbol de jacarandá. Aquí la habitación para alberca-comedor ofrece una solución singular, tanto por la relación de dos actividades disímbolas como son el comer y el nadar, como por la com- posición espacial muy cercana al neoplasticismo; una estela roja hiende el cuerpo azul del agua, donde el sol introduce reflejos matutinos y el comensal disfruta del contacto espacial con el patio. Por su parte, la residencia de 1980 para Bárbara Meyer, amiga personal del arquitecto, permanece fiel a sus preceptos emocionales; en este caso es de notar el cuidadoso diseño de los interiores y el mobiliario, para lograr ámbitos de recogimiento y ensueño, donde el manejo mesurado de la luz juega un papel fundamental.

tained a long friendship that began in 1952 when the Italian came to the VIII Pan American Congress of Architects and had the opportunity to visit the recently completed Prieto Lopez House. In their correspondence, the Italian established the Mexican architect's influence in the design and construction of the Villa Planchard in Caracas, Venezuela. 19 It can be said that the house in Pedregal de San Angel, continues within the language initiated shortly before, however, it adapts to the conditions of the client and the site. It takes into consideration the landscape proposals that the architect himself had inaugurated in the subdivision, combining them

Q Planta Caballerizas San Cristóbal. Q Caballerizas San Cristóbal plan.

Q Luis Barragán, Caballerizas San Cristóbal, 1977, Los Clubes, Estado de México. Estanque. Q Luis Barragán, Caballerizas San Cristóbal, 1977, Los Clubes, State of Mexico. Pond.

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AOA / n°49

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