Revista AOA_49

¿Y por qué si suena tan lógico y hay ejemplos tan virtuosos no se aplica esto? Porque las decisiones individuales se toman en base a las reglas bajo las cuales tú estás operando, entonces, si estas te permiten estirar la cosa hasta el último eslabón, lo vas a hacer. Las reglas deben establecer otro tipo de objetivos. En el caso del oeste de París, se estableció dentro de los objetivos del proyecto entregarle un parque a la ciudad, crear viviendas para tres tipos de ingresos distintos, y que hubiera vivienda social. Además, se estableció que el proyecto debía tener coherencia visual y estética, por lo que en el equipo había un arquitecto coordinador. Entonces todos los inver- sionistas inmobiliarios debían atenerse a estas demandas; hoy día es una joya, es una delicia, es un parque maravilloso frente al Sena en donde viven juntos tres niveles de ingreso distintos. Además, los edificios son muy bonitos, muy bien mantenidos. Y todo lo anterior, ¿por qué? Porque el que tiene más ingresos mantiene el edificio fundamentalmente bien y los de menores ingresos pagan mucho menos. ¿Quién gobierna ese proceso de los acuerdos, donde se gestio- na? ¿Y cómo se supera esta percepción mayoritaria que existe en la ciudadanía chilena de que la ciudad es gratis que es un espacio de subsidio, de derechos y de pocas obligaciones? ¿Y qué pasa cuando los que opinan lo están haciendo desde la carencia, no alcanza a absorber una noción de bien común o de progreso y sus demandas terminan siendo generalmente una lista de supermercado? Este es un punto importante. La conversación sobre objeti- vos de visión no tiene que llevarla adelante los consultores, la tienen que canalizar los políticos. Ellos son los electos, los que se juegan la próxima elección. El consultor hace un proyecto que trata de responder a lo que la gente pide, pero la responsabilidad de canalizar esas demandas está en los políticos. Esto es fundamental y un punto crítico. El subsecretario de Desarrollo Regional no es responsable ante ningún votante por las decisiones que toma, ni por cómo se asignan los recursos del Estado en las regiones. ¿Cómo pueden los proyectos de remodelación y de regenera- ción urbana integrar adecuadamente elementos simbólicos o emocionales que conecten con el sentido de la comunidad y la identidad de la ciudad? Siempre destaco el caso de Málaga en España, que era una pequeña ciudad secundaria en el Mediterráneo y que decidió transformarse estratégicamente durante los últimos 30 años. Se preguntaron qué querían ser y sentaron las bases para convertirse en un foco del Mediterráneo, enfocándose en la cultura y el patrimonio. Recuperaron su centro histórico, fortalecieron sus universidades locales, y en un lapso de 15 años, transformaron radicalmente la ciudad. La voluntad es clave. Aunque para una región metropoli- tana de 6 millones de habitantes puede ser desafiante, creo que lugares como Linares, Talca, Chillán o incluso Iquique, con su posición privilegiada en Sudamérica, pueden defi- nir su rumbo. Iquique puede optar por ser el corredor de conexión con el Atlántico o continuar siendo un punto de tránsito de drogas. La clave está en permitir que la gente opine racionalmente sobre estas cuestiones. El desarrollo urbano sostenible requiere apoyo comunita- rio para respaldar las decisiones políticas sobre asignación de recursos y regulación a largo plazo. La clave reside en abrir espacios para el diálogo y la participación ciudadana, para que las visiones colectivas se conviertan en el motor del cambio urbano. !

a delight, it is a wonderful park in front of the Seine where three different income levels live together. In addition, the buildings are very beautiful and very well maintained. Why all of this? Because the one who has more income maintains the building fundamentally well and those of lower income pay a lot less. Who governs this process of agreements, and where is it man- aged? How do we overcome this majority perception that exists in Chilean citizenship that the city is free, that it is a space of subsidy, of rights, and few obligations? What happens when those who give their opinion are doing it from deficiency, it is not enough to absorb a notion of common good or progress and their demands generally end up being a supermarket list? This is an important point. The conversation about vision ob- jectives does not have to be carried forward by consultants, it has to be channeled by politicians. They are the ones who are elected, the ones who are playing in the next election. The consultant makes a project that tries to respond to what the people ask for, but the responsibility of channeling those demands lies with the politicians. This is fundamental and a critical point. The Undersecretary of Regional Development is not accountable to any voter for the decisions he makes, nor for how state resources are allocated in the regions. How can redevelopment and urban renewal projects adequate- ly integrate symbolic or emotional elements that connect with a sense of community and city identity? I always highlight the case of Malaga in Spain, which was a small secondary city on the Mediterranean and decided to strategically transform itself over the last 30 years. They asked themselves what they wanted to be and laid the foun- dations to become a focus of the Mediterranean, focusing on culture and heritage. They restored their historic center, strengthened their local universities, and in a span of 15 years, the town was radically transformed. Will is key. Although it can be challenging for a metropol- itan region with 6 million inhabitants, I believe that places like Linares, Talca, Chillán, or even Iquique, with its privileged position in South America, can define their course. Iquique can choose to be the connecting corridor to the Atlantic or continue to be a transit point for drugs. The key is to allow people to have a rational opinion on these issues. Sustainable urban development requires community support to underpin policy decisions on resource allocation and long-term regulation. The key lies in opening up spaces for dialogue and citizen participation so that collective visions become the engine of urban change. !

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AOA / n°49

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