Mario Irarrázabal's work. "I think it's one of the most powerful competitions I've won and the one I'm most fond of. It was a very long process, very difficult with the community, and probably the best citizen participation process carried out to date. It was a real gift for the city, for Chile. However, unfortunately, due to the opposition of a couple of neighbors and the unwillingness of the municipality, the project was dropped, even though it already had the Building Permit". In 2015 he won the competition to develop the Paseo Parque Metropolitano de Santiago, the continuation of the Paseo Zócalo along the southern slope of the hill. It consisted of nine kilo- meters of promenade, with lookouts, wooden walkways, and a staircase at the La Pirámide traffic circle going up to El Carbón hill, which according to his calculations would probably be the largest in Chile in a public space with more than 500 steps. In addition, he projected a lookout elevator near the Japanese garden to bridge the topographic difference and proposed to restore the competition for a bridge linking the Metropolitan Park with the Bicentennial. "It is a shame to see these projects that could contribute so much to Santiago, in which a special effort is made to improve the city and that finally, due to bureaucratic and political issues, are not built and solutions of lesser quality in materials and design are chosen," said the architect about the existing walkways and the stairway under construction. In 2017, he was awarded the design of the rehabilitation of Sitio Museo Muelle Esmeralda and the remodeling of Plaza Sotomayor in Valparaíso. In his design, he proposed to trace the history of Valparaíso with different pavements in its extension to- wards the sea, the different coastlines, the docks and buildings,
muy largo, muy difícil con la comunidad, y probablemente con el mejor proceso de participación ciudadana realizado a la fecha. Era un verdadero regalo para la ciudad, para Chile. Pero, lamentablemente, por la oposición de un par de vecinos y la poca voluntad de la municipalidad, se bajó el proyecto, aun cuando ya contaba con el Permiso de Edificación”. En 2015 ganó el concurso para desarrollar el Paseo Parque Metropolitano de Santiago, la continuidad del paseo zócalo por la ladera sur del cerro. Se trataba de nueve kilómetros de paseo, con miradores, pasarelas de madera y una escalera en la rotonda de La Pirámide que subía hacia el cerro El Carbón que, según sus cálculos, sería probablemente la más grande de Chile en un espacio público con más de 500 gradas. Además, proyectó un ascensor mirador cercano al jardín japonés para salvar la diferencia topográfica, y propuso recuperar el concurso de un puente que unía el Parque Metropolitano con el Bicentenario. “Es una pena ver estos proyectos que podrían aportar tanto a Santiago, en los que se pone un esfuerzo especial pensando en mejorar la ciudad y que, finalmente, por temas burocráticos y políticos, no se construyen y se opta por soluciones de menor calidad en materiales y en diseño”, comenta el arquitecto en referencia a las pasarelas existentes y la escalera en ejecución. Durante el año 2017, se adjudicó el diseño de la rehabilitación del Museo de Sitio Museo Muelle Esmeralda y la remodelación de la Plaza Sotomayor de Valparaíso. En su diseño propuso trazar con distintos pavimentos la historia de Valparaíso en su extensión hacia el mar, las distintas líneas de costa, los muelles y edificaciones, vestigios que existen bajo la plaza que se descu- brieron en la excavación de los estacionamientos subterráneos en los años 80 y que permanecen ocultos. “Lamentablemente, R “Con la calidad de arquitectura que tiene Chile, debiera tener a más arquitectos proyectando obra pública. El contar con ciudades amigables es una manera de emparejar la cancha de la desigualdad y los arquitectos tenemos mucho que aportar ahí”.
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AOA / n°49
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