Revista AOA_49

1. Patio Bellavista 2. Patio Sur 3. Patio Antofagasta 4. Norte

communicate the key points or extremes of this coming and going of daily movement". The center of the city of Antofagasta has a good handful of spaces that welcome the daily movement and the neighbors' routines. Paseo Prat, in the east-west area, and Paseo Matta, in the north-south area, bring together a large part of the routines of the downtown area, such as the city's historic center. Walking through these streets and promenades we can observe the usual tasks, the trip from home to work, shopping, paperwork, and leisure; to a certain extent, the day-to-day of these recurring routines in the city's space. In a certain way, the streets and promena- des are the stations that allow this sequence of events to happen. The recurrence of these habitual activities is proof that the coming and going of daily movement in these spaces is a good sample or reference of a way of urban planning that should be continuous and coherent in the rest of the city. Plaza Colón, Costanera and, even more so, Mel- bourne & Clark Pier have something in common. Either because of their heritage values and attri- butes or because of the meaning that the citizens give them, they manage to be places that stop and attract interest. These spaces, part of the "Conversion Plan" are intended as gathering places, occasional spaces of convergence and openness, inviting the passerby to pause. They are an attempt to relax space and time in a city that has its routines and daily uses.

Tanto las nuevas calles, así como los parques y espacios públicos, se abren a las posibilidades de usos cotidianos, lugares que pueden ser en- tendidos desde la lógica de las rutinas propias de Antofagasta. En palabras de Humberto Gianinni, los nuevos espacios se transformarán en el sub- suelo de la vida cotidiana. “Lo más accesible y común, lo más a la mano (comunicativo, por excelencia), decíamos, es la calle: la calle por la que solemos pasar rumbo a nuestros asuntos rutinarios, o volver desde ellos; y que justamente ha sido abierta en algún momento de la historia de una ciudad o de un villorrio, a fin de comunicar los puntos clave o extremos de este ir y venir de la circulación cotidiana”. El centro de la ciudad de Antofagasta cuenta con un buen puñado de espacios que acoge la circulación cotidiana y las rutinas propias de los vecinos. El Paseo Prat, en sentido oriente-poniente, y el Paseo Matta, en sentido norte-sur, congregan gran parte de las rutinas propias de una zona cén- trica, como es el casco histórico de la ciudad. Al recorrer estas calles y paseos podemos observar los quehaceres habituales, el viaje desde la casa al trabajo, las compras, los tramites, el ocio; en cierta medida, el día a día de estas rutinas recurrentes en el espacio de la ciudad. De alguna forma, las calles y paseos, son las estaciones que permiten que esta secuencia de situaciones pueda suceder. La recurrencia de estos quehaceres habituales es prueba de que el ir y venir de la circulación

constructivo característico, valor estético y tipolo- gías de diseño asociadas al clima local, expresado en corredores, verandas, aleros y otros elementos de acondicionamiento ambiental. La incorporación de este patio a la ciudad aportará piezas históricas relevantes al itinerario generado por los nuevos espacios públicos. Su recorrido estará un función de visibilizar y acercar todos los atributos que definen el valor histórico y patrimonial presentes en este patio. Estos espa- cios revelarán el carácter ferroviario definido por el desarrollo y evolución en 135 años de historia en la ciudad.

NUEVOS ESPACIOS PÚBLICOS INCLUSIVOS PARA EL USO COTIDIANO

El “Plan de reconversión de patios ferroviarios”, desde otra dimensión, es la manera de integrar y co- nectar puntos claves de la ciudad que, con la propia y natural evolución de la urbe, han quedado desco- nectados. Esto involucra, por un lado, una cuestión puramente técnica y, por el otro, comprende una situación fenomenológica, ya que la urbanización de calles es, a la vez, la generación de espacios que posibilitan el encuentro entre los vecinos del barrio que por años han estado desconectados, aislados y, muchas veces, segregados. Completar el plano inacabado de la ciudad, producto de su evolución urbana es, de cierta forma, aportar con la secuencia de las rutinas de los vecinos, de sus trayectos y de las nuevas situaciones que se puedan generar.

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AOA / n°49

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