Reconocimientos a su obra
La magnífica obra de Dieste, llamado en su país “el señor de los la- drillos”, nos ilustra sobre la importancia que tiene
la forma del diseño en contraposición a la masa, habili- tando a las estructuras a resistir las diversas cargas que se ejercen, permitiendo mayor flexibilidad estructural y espacial. Es así como entendía el concepto de “menos es más”, disminuyendo sustancialmente la cantidad de material necesario para conformar los espacios. El aporte de Dieste es equidistante a la arquitectura y a la ingeniería y, en cierto modo, disuelve la frontera entre ambas disciplinas, lo cual lo pone al nivel de grandes figuras como Félix Candela, Buckminster Fuller y Frei Otto. Tanto su pensamiento como su obra construida revelan claramente la idea que atraviesa toda su trayectoria: la búsqueda de la racionalidad en el uso de las estructuras y el aprovechamiento de los recur- sos básicos. A él no le interesan la originalidad, la belleza o el alarde estructural “per se”, pero su búsqueda racional es tan auténtica y tan profunda que lo llevan a encontrar una innovación estructural que asombra y una belleza que emociona. Afortunadamente, Eladio Dieste en vida tuvo la oportunidad de documentar y escribir sobre su obra, dejando un inmenso legado para las futuras generaciones de arquitectos, ingenieros y artistas, no solo de América Latina, sino también, del mundo. El año 1991, en la ciudad de Manizales, los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana le otorgaron el Premio América por su contribución a la disciplina. La Colección Somosur de Colombia le dedicó su primer libro monográ- fico en 1987. Su trayectoria ha sido reconocida por muchos premios nacionales e internacionales. Cinco de sus iglesias han sido replicadas en España. En 2005 se le entregó en Nueva York, en homenaje a la excelencia de su trayectoria, el Premio Félix Candela, otorgado a ingenieros estructurales de primera línea, y se designó el “año de Eladio Dieste” en coordinación entre el Museo de Arte Moderno (MoMA) la Universidad de Princeton, el Massachusetts Institute of Te- chnology (MIT) y la Asociación de Ingenieros de Nueva York. La Fundación Eladio Dieste ha estado postulando un conjunto de obras construidas para ser declaradas patri- monio de la humanidad por la Unesco, las cuales ya han sido aprobadas por el comité del Patrimonio Mundial en la lista indicativa. Además de la iglesia de Cristo Obrero en Atlántida, declarada este año, las otras obras son: la iglesia de San Pedro en Durazno, el Depósito del Puerto de Montevideo, su vivienda familiar de Punta Gorda, la casa Berlingieri, la torre de Canal 9, el gimnasio polideportivo de San Carlos, el gimnasio municipal de Artigas, la ex estación de ómnibus en Salto, el parador Ayuí en Salto, la planta embotelladora de refresco Fagar en Colonia, el silo de la cooperativa Copagran en Río Negro y la escuela pública Nº 27 de La Macana en Florida. Al concluir, con un café, la entrevista que le hicimos el año 1996 en su estudio de Montevideo, y después de compartirnos una crítica a la falta de innovación en la tec- nología del ladrillo incluso en países desarrollados como Francia y Alemania, le pedimos que enviara un mensaje a los estudiantes y jóvenes arquitectos de nuestros países. Se quedó pensando unos segundos y dijo: “Que los jóvenes piensen en el espacio arquitectónico, que eviten el pastiche y los estilos, que no se dejen seducir por la computación y que se atrevan a innovar…”. /
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AOA / n°45
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