defensiva. Ha sido el gobierno y los privados quienes los provocaron a ellos, que los despojarnos de sus tierras para explotarlas con especies exóticas y acabar con la selva nativa. Esa también es violencia: la que se hace falsificando una firma, creando un escritura que no existe, corriendo una cerca, son actos violentos que no son con fuego, son con tinta, con computadores. En todo conflicto armado se podría hablar de violencia defensiva… Acá es más claro: lo que los mapuche reclaman son los predios de los que han sido despojados dolosamente en los últimos 80 años. No están pidiendo que les devuelvan Chile, le están pidiendo que les devuelvan lo que les robaron a sus abuelos y que ahora es de una forestal. Hay una justicia muy floja hacia ellos. Me acuerdo haber visto una larga entrevista a un lonco de Galletue. Galletue en principio le pertenecía al gobierno, eran 12 mil hectáreas y se la vendieron a una familia alemana, pero resulta que en esas tierras estaban viviendo los indígenas, entonces el lonco reclamaba que el gobierno le había vendido este predio con los indios adentro. Ahí tienes un caso: ellos estaban ahí viviendo desde hace miles de años y llegaron unos trabajadores con cascos a decirles que iban a chipiar el bosque en el que habían vivido siempre, por generaciones. Si yo fuera la víctima de eso, seguramente me propasaría en la violencia defensiva. ¿Cómo puede congeniar esa sociedad de producción con esta gente con una comprensión del mundo tan diferente? La reacción a esto ya existe: se llama cultura alternativa. Esto comenzó hace más de medio siglo en diferentes países, como un fenómeno espontáneo del inconsciente colectivo. Hay gente que se da cuenta del horror en que estamos y que o cambiamos o vamos a terminar mal. Entonces crearon “la cultura alternativa” que está basada en gran parte en el concepto del buen vivir. Los pueblos que van a la cabeza de esto son los célticos: Irlanda, Escocia, Galicia, España, Bretaña. Los célticos son los indígenas de Europa, y todavía tienen en su inconsciente colectivo los valores del buen vivir, del sentido y de la trascendencia. Esta cultura es un fenómenos emergente del inconsciente colectivo, son personas que ni siquiera se conocen entre ellas. ¿Qué plantea esta cultura alternativa? Entre sus principios básicos figuran, junto a otros, 'no lucrar, no publicitarse, no tener metas precisas'. Con esto basta para entender que plantean un divorcio absoluto con el modelo vigente. No lucrar es la base porque si empiezas a lucrar ya no paras más, necesitas seguir creciendo. Hay que limpiar el corazón humano de la codicia del lucro. No tener metas precisas significa dejar que la vida misma te indique hacia dónde hay que ir y para eso se necesita una receptividad de la que solo el indígena es capaz. El hombre civilizado perdió esa receptividad, tiene solo actividad, lo único que sabe es sacar provecho de todo y perdió el movimiento hacia la esencia de la conciencia. La gente de la cultura alternativa busca el crecimiento interior. Nada de esto es posible sin un vuelco de conciencia al que nosotros llamamos conversión, en que el espíritu es el que maneja a la psique1 y al cuerpo. Quien no ha pasado por ese cultivo de carácter no puede pertenecer a la cultura alternativa porque es algo que no solo se piensa, sino que se siente. Sientes el respeto por el orden natural, por los animales, las plantas, la tierra… Hay que crear un nuevo tipo de revolución. Gandhi fue el gran ejemplo que lideró una revolución que dio resultados, sin usar la violencia, con respeto por el adversario, considerando que este sigue siendo un prójimo, un prójimo que está equivocado y al que se le debe enrostrar su injusticia para que la vea y pueda dar un vuelco de conciencia. A new type of revolution must be created. Gandhi was a great example who led a revolution that gave results, without using violence, with respect for his adversary, considering that he is still a neighbor, a neighbor who is wrong and to whom we have to show him his injustice so that he can see it and turn his conscience around.
will not stop, you need to keep growing. It is necessary to clean the human heart from the greed of profit. Not having precise goals means letting life itself show you where to go and for that you need a receptiveness that only the indigenous are capable of. Civilized man has lost that receptiveness, he has only activity, the only thing he knows is to profit from everything and he has lost the movement towards the essence of consciousness. The people of the alternative culture seek inner growth. None of this is possible without a change of consciousness that we call conversion, in which the spirit is the one that manages the psyche 1 and the body. Whoever has not gone through this character cultivation cannot belong to the alternative culture because it is something that is not only thought but also felt. You feel respect for the natural order, for the animals, the plants, the earth… Could the Mapuche jump on this bandwagon? The modern Mapuche do not jump on the alternative culture bandwagon because they follow a millenary tradition that precedes it. The interesting and curious thing about the alternative culture is that it works in the very heart of civilization. If there are people who, still living in civilization, were protected from this biological poison of the techno-financial construct, it is already a sign of recovery. I speak of the alternative culture not as a panidigensm of the world. I know that they are in the good life but this fight will be fought by people inserted in civilization, professionals who have joined this new Planetary Initiative. What could be the big common thread that brings us all together as an intercultural country? Chile is a tremendously uneducated country because it is not educated in values but in strategies. There
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Reportaje / Feature Article
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