Podríamos seguir estas rutas tomando en cuenta los puntos de conexión que, dadas ciertas condiciones económicas o políticas similares, impulsaron el movimiento transnacional y la transformación de diversas especies arquitectónicas gracias a una serie de mecanismos que permitió a los siste- mas cruzar fronteras y aduanas en misiones comerciales o diplomáticas, usualmente bajo el lema de la cooperación o para prestar ayuda ante desastres naturales. Para identificar estas transformaciones morfológicas y tipológicas, es necesario contar con alguna clasificación para estos sistemas; una que debe tomar en cuenta sus tra- yectorias internacionales. Pues, en definitiva, lo que interesa es comprender la arquitectura que se produjo, los tipos de edificios que se construyeron, y la manera en que estos se transformaron y ajustaron gradualmente a las más variadas condiciones locales. Nuestro interés, entonces, es investi- gar las conexiones entre la tecnología y la tipología; entre la producción industrial y la forma arquitectónica; entre la estandarización y las unidades residenciales que surgieron de ella. Al enfrentarnos aquí a una arquitectura genuinamente internacional, lo que importa es entender de qué manera estos contextos culturales, políticos y tecnológicos especí-
ficos desafiaron, distorsionaron o incluso contaminaron las tipologías (generalmente consideradas bastante rígidas) de sistemas ‘cerrados’ de prefabricación. En el año 2011 comenzamos la reconstrucción técnica, tipológica y conceptual de los sistemas de grandes paneles de hormigón que se desarrollaron en el mundo entre 1926 y 1984. Desde entonces, y hasta la fecha, hemos modelado digitalmente 60 sistemas, panel por panel, gracias al trabajo realizado con José Hernández y estudiantes de cuarto año de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile. 9 Este enfoque nos ha ayudado a identificar qué cosas se repitieron, y cuáles se transformaron, en los viajes de cada sistema, y nos llevó a desechar lo ‘genérico’ como una categoría útil para nuestro análisis. Por ejemplo, el sistema chino 9014, creado en 1958, parece ser una curiosa combinación de las series soviéticas K-7, I-335, I-464 y I-464A (algo impensable pero posible gracias a la similitud de sus sistemas de uniones). 10 Para 1963, el sistema se había comenzado a utilizar en el distrito de Tuan- jiehu en Beijing: el panel consistía en una estructura externa rígida que, en caso de que no hubiera hormigón suficiente para completar el edificio, permitiría que los trabajadores
R Modelos axonométricos de 28 sistemas: KPD (Chile, 1970s), VEP (Chile, 1970s); GPS (Cuba, 1960s), GP-IV (Cuba, 1960s - 1980s), GP 70 (Cuba, 1970s - 1980s); Burov (Unión Soviética, 1930s), K7 (Unión Soviética, 1950s - 1960s), I-510 (Unión Soviética, 1950s - 1960s), I-464 (Unión Soviética, 1950s - 1980s), I-335 (Unión Soviética, 1950s - 1980s), II-35 (Unión Soviética, 1950s - 1960s); Brigada Ernst May (Alemania y Unión Soviética, 1930s); WBS70 (Alemania Oriental, 1970s - 1980s); Descon-Concordia (Estados Unidos, 1960s - 1970s), Taisei (Japón, 1950s - 1970s), Jugomont 61 (Yugoslavia, 1960s - 1970s); Camus (Francia, 1940s - 1970s), Coignet (Francia, 1950s - 1960s), Les Bluets (Francia, 1950s - 1960s), Italcamus (Italia, 1960s); Dormitorio St. Andrews de James Stirling (Reino Unido, 1960), Brecast (Reino Unido, 1970s); IGÉCO (Suiza, 1960s), Göhner (Suiza, 1950s - 1960s), G57 (Checoslovaquia, 1950s - 1960s), Larsen & Nielsen (Dinamarca, 1960s - 1970s), VAM (Holanda, 1960s - 1970s), Skarne 66 (Suecia, 1960s).
9 Consultar: Pedro Ignacio Alonso y Hugo Palmarola, “From abstract to concrete”, ARQ n.° 82 (diciembre de 2012): 18-23. 10 La literatura china no menciona sistemas específicos adoptados o importados desde la Unión Soviética u otros países de Europa. Sin embargo, sí mencionan arquitectos e ingenieros rusos que llegaron a China para enseñar a elaborar viviendas con paneles. Si tomamos en cuenta la crisis entre China y la URSS durante las décadas de 1950 y 1960, resulta comprensible pensar que hubieran sido reacios a reconocer abiertamente la implementación de sistemas soviéticos. Además, debido a la urgencia por resolver su propia crisis habitacional, una primera generación de arquitectos e ingenieros chinos se ocupó más en propor- cionar soluciones de viviendas para ciudades y áreas urbanas específicas que en nombrar o clasificar sus sistemas. Su objetivo principal no era ostentar su dependencia tecnológica en otras naciones, sino ‘absorber’ radicalmente dichas soluciones. Por ejemplo, el libro de la década de 1970 Referencias a planos para la construcción de edificios residenciales prefabricados menciona áreas residenciales, no sistemas estructurales (consultar: Qīnghuá Dàxué, Jiángōng Xì, y Jiànzhùxué Zhuānyè, ("Referencias a planos para la construcción de edificios residenciales prefabricados": Pekín, 1974). Diez años después, la literatura ya no menciona lugares, sino características específicas de los edificios; a pesar de esto, los nombres de los sistemas se omiten. Fue solo después de 1980, coincidiendo con las reformas de Den Xiaoping y una nueva estabilidad económica, que los sistemas de paneles comenzaron a ser bautizados (consultar: Chén Quán, Cài Bīnqīng, y Lín Ping (ed.), (Introducción a las construcciones prefabricadas: Pekín, 2017).
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