Revista AOA_50

ALBERTO El 15 de diciembre de 2018, Alberto Mozó Leverin- gton obtuvo la patente chilena para VAP, el sistema de viviendas prefabricadas que desarrolló –no es metáfora– con sus propias manos. Actualmente se encuentra a la espera de que sea también paten- tado en Estados Unidos en un proceso que podría culminar en 2025. Quienes lo conocen, aseguran que este logro y el propio VAP no puede enten- derse sin recorrer la trayectoria de este arquitecto constructor, diseñador, fabricante y empresario resiliente que comenzó en 1983 cuando ingresó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Bío-Bío. Tres años más tarde se cambió a la Universidad Católica en Santiago, siempre con la inquietud del cómo iba a influir, siendo arquitecto, en la calidad de vida de las personas. Sentía eso como “una tremenda responsabilidad”. del mercado es otra. Me pidieron que me fuera”, recuerda Mozó.

ARQUITECTO INVITADO

La resiliencia es una de las características personales más notorias de este arquitecto que también es constructor, fabricante, diseñador de muebles y empresario. El Sistema Vap, creado por Mozó para producir viviendas prefabricadas, ya se patentó en Chile y está a la espera de que ese permiso sea homologado en Estados Unidos. Mientras terminaba sus estudios, era produc- tor y Dj en fiestas, y su primer proyecto fue el Bar Manifesto, en Bellavista, en sociedad con Alejandro Morales, excompañero de universidad, y Alfredo, hermano del anterior. Se inauguró en 1991 y una inquietud de los socios era contribuir a que los clientes aprendieran a socializar sin conflictos. Al interior del local se consideró un espacio de 6×5,30m, el cual se excavó para producir una inte- rioridad. Se entraba al lugar bajando una escalera y el elemento principal era una barra de 22 metros que dejaba pasillos de apenas 1,20 de ancho. “Ha- blábamos del roce de los codos, de que la gente tuviera que pedir permiso al otro para pasar…, fue increíble”. Todo el diseño interior y los muebles fueron un trabajo en conjunto. “Un espacio vacío es inhabitable. Cuando hicimos los bares, me daba cuenta de eso. Por lo mismo, he hecho muchos muebles”, recuerda. Después abrieron otro bar, el Malasangre, en Providencia, en el que las mesas eran de vidrio prensado. Esa vez, el arquitecto/ constructor fue también trabajador en la obra y ayudante del único maestro que pudieron contratar. MOZO Por: + Pablo Altikes + Soledad Miranda + Sebastián Rozas En Concepción había hecho una práctica pro- fesional en la oficina de Roberto Goycoolea, pero no terminó. “Ellos estaban haciendo vivienda social y yo planteaba por qué las viviendas no contaban con esto o lo otro. No tenía una relación en cuánto a los costos, las utilidades; para mí el tema es que la gente no puede vivir así. Generaba conflicto porque ellos sabían que yo tenía razón, pero la ley

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