prescindir de grúas. La sección de madera para vigas de esa dimensión era de 90mm por 398mm. Contactó a la empresa constructora Las Torcazas y, haciendo un prototipo, los con- venció de asumir el reto. “Hicimos un pedacito del edificio y le puse una lienza para ver si al levantarlo se producía una deformación… fue de un milímetro”. Ya construyendo, diseñaron una fachada doble de vidrio de 250 metros cuadrados, en cuyo interior instalaron napa, construyendo así un termopanel. El 27 de febrero de 2008 lo levantaron. Meses después, el edificio BIP Computers ganó el Premio para una obra significativa de un arquitecto menor de 45 años de la RIBA Emerging Architecture de Londres. La Polilla y regalos a la ciudad Su aprecio por la habilitación de espacios interiores ha llevado a Mozó a realizar muebles únicos en su diseño y funcionalidad. Uno de ellos se llamó La Polilla y fue realizado para una tienda de vestuario masculino. Con las alas extendidas, la polilla servía para disponer accesorios. Y al abrirlas atrapaba también las piernas de un maniquí. Fue realizada en maderas de alerce y lingue y distintas piezas de bronce. Además, elaboró el Ropero de Batman para la misma tienda. Antes, en los vanos de una casa en el barrio Yungay, para que no aparecieran tapiados, puso un banco en el que se sentaban los vecinos. Y en el estudio del fotógrafo Gabriel Schkolknick, hizo una fachada que los niños del sector inter- pretaron como un arco de fútbol y jugaban ahí. Son algunos de sus “regalos a la ciudad”, resume.
Q En los vanos de la casa de Roberto Artiagoitía puso un banco para los vecinos del barrio.
S Silla para la boutique de Sarika Rodrik. W La Polilla con las alas desplegadas. Q Detalle de rótula de la silla. Q Despiece del mueble La Polilla, con sus piezas de maderas y de bronce.
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AOA / n°50
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