Carcasonne, en Francia, pero quebró en 2013. Hubo un juicio legal, su socio francés huyó del país, Mozó tuvo serias dificul- tades económicas, pero, dice: “yo capitalicé ese problema”. Y agrega que esta aptitud para sobreponerse a la adversidad proviene de la educación que recibió de su madre que había nacido en Holanda y vivió de niña la ocupación nazi a ese país. Ella tenía una gran entereza que le transmitió. Así, tras la crisis, imaginó y dio forma a un nuevo sistema constructivo –cuya sigla es VAP (Viga Aislación Pilar) – que produce viviendas industrializadas en madera, sustentables, y cero basura. Una de sus ideas base es que las casas tengan un precio establecido desde el momento en que se encargan y también esté acotado el tiempo que demora su construc- ción. “Todo es a partir de dos placas de terciado estructural 15 mm que se pegan”, explica. “La plancha se corta en cinco franjas de 240 mm, considerando 3,5 mm de la hoja de sierra, y sobran 3 mm de desperdicio. Más el aserrín. Luego, en una prensa, las tablas se van pegando con un adhesivo. De esta forma quedan traslapadas y se genera una viga de 6100 mm por 240 mm, por 30 mm. Esa viga es flexible. Después, a un bloque de poliestireno EPS de 200 mm se le adhieren dos de estas vigas, en lados opuestos”. “Ese componente de aislación tiene una cierta capacidad de resistencia a la compresión en su superficie longitudinal. Puedo pararme encima del aislapol y no se hunde. El bloque también le entrega una portabilidad al componente y una estructuración. Y con las mismas piezas de la viga, que se cortan, puedo hacer conectores de madera que se atornillan para ir uniendo vigas y pilares. Así se arman los marcos que dan forma a la estructura de la vivienda”. La prensa para pegar las tablas fue creación del propio Mozó; es neumática y utiliza pulmones de suspensión de ca- miones. En el caso del router CNC acudió a la empresa chilena Urreal para que la fabricara y, dice, “lo hizo muy bien”. Este produce vigas de 6 metros, una dimensión que no existía en Chile. El primer marco del sistema VAP fue de 6m x 3m x 6m. “La repetición de los marcos genera un volumen con un espacio interior en muchos de los casos sin tabiques interiores. Eso permite que la distribución de las habitaciones pueda ser más flexible”, agrega Mozó. El producto final es una obra gruesa avanzada, que es la estructura de la casa, y permite a cada comprador personalizar su vivienda eligiendo el en- volvente. También la cantidad de metros cuadrados varía y están comenzando a encargarle casas más grandes, incluso con dobles alturas y hasta dos pisos. Siempre con techo a dos aguas si es para el sur. “No sólo por la lluvia, también es una visión cultural”, precisa. Al realizarse esta entrevista, con su equipo de trabajadores tenían lista una vivienda de 380 m² y habían instalado en Panguipulli otra de más de 400 m². Toda la obra gruesa avan-
zada es despachada lista para armar, igual que un mueble de retail. El empaque incluye hasta los tornillos necesarios para cada casa y la cantidad exacta se determina en el proceso de producción de planos, gracias a un programa llamado Revit. Mozó enfatiza que el sistema VAP produce un triple im- pacto: medioambiental, social y económico. El primero se debe a que su estructura de madera proviene de plantaciones forestales. La aislación térmica es 3% materia prima, 97% aire. Y se construye produciendo cero residuos a vertederos. En cuanto a lo social, señala que los trabajadores perciben sueldos desde un mínimo de $500 mil, con cotizaciones co- rrespondientes. Y al ser un sistema RTA (ready to assamble) las casas son montadas por equipos locales en diferentes regiones, a quienes le dan asistencia técnica. Finalmente, la economía se explica porque el tiempo de la construcción tradicional ocupa el 50% del presupuesto, en tanto que sistema VAP disminuye a un 30% ese costo. !
SW Armado de los marcos que dan forma a la estructura de las viviendas del sistema VAP. W Living de la casa de Alberto Mozó.
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