que le interesa hacer tiene que ver con mostrar las relaciones entre los elementos, más que ellos en sí mismos. “No nos interesa fetichizar el material, si es uno u otro, si es que es cedro, lenga o pino, sino más bien cómo se junta una cosa con la otra. Y nos interesa porque detrás de esa junta está la acción de construir.” Anota que en su trabajo ha sido importante el pensa- miento de Gottfried Semper, el arquitecto alemán del siglo XIX que fue el primero en comprender la arquitectura no desde una relación de proporciones, sino como un conjunto de actividades. Y encontró en las diferentes técnicas y en la racionalidad constructiva, la base de la expresión estética de una obra. Semper es autor del libro Los Cuatro Elementos de la Arquitectura donde, en una primera instancia, destacó el basamento, el techo, el hogar del fuego y el cerramiento como esos componentes básicos. Luego señaló que su principal interés son las acciones necesarias para que se den esos elementos. Más que el techo, es la carpintería con que se hace el techo; el apilamiento de piedras con que se hace el basamento, y así sucesivamente. “En ese sentido, nos interesa expresar las relaciones entre los elementos porque en esas relaciones uno puede intuir la actividad de cómo fueron hechos”, explica Cristián Izquier- do. “En cada junta uno puede decir: aquí alguien puso esto de una determinada manera. Y por supuesto que uno no muestra todas las juntas de un edificio; más bien enfatiza las que muestren el orden de secuencias en común que tiene la mayor cantidad de partes del edificio.” A la prefabricación en madera llegó por una opción re- flexionada. “En la primera casa que hice, en 2012, diseñé una estructura metálica muy sofisticada, con el techo con detalles como sacados de un manual suizo, pero no supe prever los procesos que se iban a hacer para construirla. Y claro, cuando después llegué a la obra, me di cuenta de que instalaban todo literalmente ‘a las patadas’ y la casa se llovió entera. Eso me marcó mucho. Tal vez mi interés por Semper tiene que ver con esto, con ser capaz de saber quién va a hacer las cosas, cómo las va a hacer realmente, y tratar de sacarle partido a ese contexto para llevarlo a un momento expresivo. Entonces, ahí me di cuenta de que la prefabricación en madera permitía construir a un costo razonable, resolver todas las uniones y evitar sorpresas.” Del modelo a la fabricación Hace alrededor de ocho años se inició en el trabajo en BIM y al descubrir el Revit “nos dimos cuenta de que era muy difícil sacar un buen plano, pero más fácil sacar un modelo”. Así, comenzaron a modelar todos los elementos constructivos y pasarlos a los aserraderos que, con precios razonables, hacen todos los elementos con todas las uniones. Luego, en terreno se ensamblan las partes y esto no requiere mano de obra muy calificada. “En ese proceso vimos que la cantidad de trabajo que sig- nificaba modelar cada uno de esos elementos constructivos no había honorario que la pagara. Entonces, las obras iniciales que hicimos fueron a pérdida. La primera en que modelamos
Reconocido por sus obras en madera que exponen el bien hacer constructivo, señala que no lleva un catálogo estático porque cada aprendizaje significa nuevas posibilidades y desafíos. Pero sí le interesa hacer una arquitectura que sea, en cierto punto, repli- cable. “Son ciertas ideas de ciudad que trascienden el caso con- creto y que trascienden incluso, espero, nuestro trabajo y pueden también ser replicables por otros”.
D
esde sus inicios en la actividad profesional, hace 15 años, el arquitecto y académico Cristián Izquierdo Lehmann se interesó por aproximarse a los procesos constructivos como un conjunto de decisiones, desde el diseño hasta la edificación. Siendo socio de Izquier- do Lehmann fundó, junto a otros profesionales, Taller Tecton, una sociedad matriz que agrupa la oficina de arquitectura, Constructora Tecton e Inmobiliaria Tecton. De inspiración renacentista y enfoque contemporáneo, esta perspectiva, que liga la organización constructiva con la organización social, le ha permitido desarrollar un camino que hace su obra única. Conversamos con él sobre su visión y la forma en que la lleva a cabo. Cuando nació Taller Tecton entró en el mercado un actor capaz de abordar la complejidad de cada proyecto como una unidad, sin ceder el control sobre las decisiones. “Actualmente, el control lo tienen las empresas constructoras, que corren los riesgos, y entonces sus intereses no están encaminados a la expresión constructiva, sino, más bien, a su anulación, prefiriendo productos que le aseguren ciertos estándares, garantías, posventas, seguros, antes que expresión”, señala Cristián Izquierdo. El paso del tiempo y la adquisición de experiencias lo instaron a participar de otro modo en la gestión constructiva. “Me interesó cómo podíamos nosotros, siendo arquitectos, incorporarnos en las lógicas industriales; cómo tomar deci- siones de diseño y no solamente especificar productos que ya están hechos. Y vimos entonces que la madera permitía la personalización de los elementos constructivos y, por lo tanto, trabajar en el diseño sin encarecer los costos. Diría que nuestro interés por la prefabricación, en realidad, no es un interés por la prefabricación en sí, sino que un interés por la expresión arquitectónica”. Sus obras en madera exponen el sistema constructivo, dejan a la vista los detalles y las uniones, explicitando así un bien hacer que aprecian los especialistas. “Cuando uno pro- yecta un edificio, lo que está haciendo todo el rato es decidir qué oculta y qué muestra. Construir es un asunto de énfasis. Uno siempre tiene un conjunto de elementos constructivos de los que debe hacerse cargo y en realidad es un asunto de ponerle énfasis a una cosa para no ponerle énfasis a otra. Siempre hay una compensación ahí”, precisa. Agrega que no valora un material por sobre otros y los considera en igualdad de condiciones, pues la arquitectura
S Ensamble de la estructura de madera en el edificio Burgos Net Zero.
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Reportaje
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