“…Protejamos las industrias nacionales, vigoricemos la producción por todos medios y por todos los caminos, ya que la grandeza y el supremo anhelo de los pueblos se fundamentan en su potencia y capacidad para abastecerse a sí mismos, con lo cual reconquistan la más importante y apetecida de las libertades: la libertad económica…” 5 A partir de 1900, las demandas sociales, la inestabilidad económica, el crecimiento demográfico en las ciudades y la condición de hacinamiento de la población, obligaron al Estado a dar soluciones habitacionales concretas, formalizándose el problema de la vivienda como asunto de Estado con la promulgación de la Ley de Habitaciones Obreras en 1906 6 . Así, con los preceptos de la racionalización como discurso, el Ejecutivo buscó implementar soluciones arquitectóni- cas y constructivas eficientes y eficaces donde la naciente industria nacional fuese un factor protagónico, a través de incentivos al capital privado. Si el salitre fue la estructura que dio forma a la gobernanza hasta los primeros años del siglo XX, el esqueleto político sustitutivo fue la industrialización como sistema de respuesta a la necesidad de planificar las ciudades y construir viviendas obreras. Así pues, el caso de la vivienda es parte de una serie de resultados de decisiones políticas que buscaron el desarrollo productivo de la nación a través de la estandarización del ordenamiento territorial. En un primer momento -a partir de la Ley de Habitaciones Obreras (1906), la creación de la Caja Nacional de Ahorros y su administración a través de la Caja de Crédito Hipotecario (1910)-, fueron los conjuntos de menor escala y de baja altura (uno a dos pisos), los que resolvieron la necesidad de nuevas viviendas. Estos conjuntos, en general, fueron soluciones privadas incentivadas por el Estado, desarrolladas por cajas de habitación o cajas de previsión 7 . Ejemplos de ese periodo son la Población León XIII 8 , construida entre 1881 y 1910 o el conjunto residencial Huemul 9 , construido por la Caja de Cré- dito Hipotecario en 1911. La solución habitacional consideró una modulación seriada que buscaba estandarizar espacios a fin de dar mejores condiciones de higiene y confort mediante el uso de materiales y mano de obra local. Estos proyectos incrementaron la producción de materiales de talleres o fábri- cas de escala menor, fundadas principalmente por inmigran- tes, como fueron las fábricas de madera Lecannelier (1875), Ceppi (1887), Dahl (1921) o la fábrica de ladrillos refractarios Puchoco (1865). Solamente la Caja de Crédito Hipotecario llegó a construir hasta principios de la década de 1910, más de 50.000 metros cuadrados de vivienda, convirtiéndose en uno de los principales gestores inmobiliarios del país 10 . Para la década de 1910, la Ley de 1906 contaba con un número de demoliciones de viviendas insalubres mayor que el número de construcción de nuevas residencias, arrojando un saldo negativo en la entrega de viviendas 11 , por lo que requirió 5 Sesión del 01 de junio Congreso Nacional, Mensaje presidencial Arturo Alessandri Palma. Biblioteca del Congreso Nacional, 1924 (p.57) 6 Hidalgo, La vivienda social en Chile, (p.55). 7 Una de las prerrogativas de la Ley de 1906 era justamente fomentar la formación de sociedades encargadas de construir habitaciones obreras. 8 Protegido por la ley de Monumentos Nacionales como Zona Típica mediante decreto N° 477 del año 1997. 9 Protegido por la ley de Monumentos Nacionales como Zona Típica mediante decreto N° 477 del año 1997.
importantes reformas como la Ley de Habitaciones Baratas (1925), la Ley de la Vivienda (1925) y la Caja de Habitación Popular (1936), cuyo objetivo fue fortalecer los incentivos al capital privado en la construcción de residencias. Poco a poco, la legislación en torno a la vivienda fue con- solidando un complejo ensamblaje de normas e instituciones cuyas atribuciones se fueron superponiendo. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se constituyen cruciales modi- ficaciones para la gestión de la planificación territorial. La creación de la Cámara Chilena de la Construcción en 1950 implicó que el Estado volviera a comprender la construcción de viviendas como una oportunidad para promover el desarrollo productivo. En 1953 se crea la Corporación de la Vivienda y se promulga la Ley General de Urbanismo y Construcciones, en 1959 se dicta el DFL 2, como punto de partida del Programa Nacional de Vivienda de 1960, que proporcionó una reorien- tación de las cajas de ahorro y se propuso construir 538.700 viviendas durante la década del 60’, y en 1965 se consolidan estas sucesivas reformas con la creación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Este segundo periodo de la construcción de vivienda como discurso político principal, tuvo como estrategia diferenciar soluciones para distintos estratos sociales e integrarlas en proyectos arquitectónicos y urbanos de mayor escala a modo de unidades vecinales. Así, se construyeron bloques de de-
X Conjunto Edificio Cóndor. Calle Cóndor 885, Santiago, 1956. Arquitectos: Hernán Labarca Salazar y Gonzalo Domínguez Vieytes.
Si el salitre fue la estructura que dio forma a la gobernanza hasta los primeros años del siglo XX, el esqueleto político sustitutivo fue la industrialización como sistema de respuesta a la necesidad de planificar las ciudades y construir viviendas obreras.
10 Hidalgo, La vivienda social en Chile, (p.89). 11 Hidalgo, La vivienda social en Chile, (p.89).
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