Vector de contraste En relación directa con lo anterior, la irrupción de la arqui- tectura moderna en Montevideo, hacia finales de la década del 20, no constituyó un factor de transgresión dentro del tejido urbano, evitando siempre el efecto extremo de la distinguibilidad, que operaría por contraste entre lo nuevo y lo viejo. Si analizamos las distintas presencias modernas de nuestra arquitectura en los diferentes barrios de la ciudad –y también en su centro histórico- es posible verificar una actitud de preocupación y respeto por el tejido consolidado, actitud poco frecuente en aquellos ejemplos europeos que han sido mayormente difundidos como manifestaciones de vanguardia. Frente a la ciudad histórica, la vanguardia europea adop- tó –al menos en los ejemplos más publicados- una mirada crítica que llegaría hasta un jacobinismo extremo, verificado en proyectos de muy diversas escalas. Podríamos citar ejemplos que van desde el plan Voissin para París de Le Corbusier -donde la transformación radical de la ciudad lleva a eliminar todo el tejido histórico para dejar solamente algunos restos del pasado como monumentos únicos y ex- cepcionales- a intervenciones como la de G. T. Rietveld en el conocido ejemplo de la Casa Schröder, donde la inserción de lo nuevo en lo prexistente, más que un contraste, resulta ser un verdadero divorcio. Es interesante comprobar el respeto por la ciudad his- tórica que se percibe en el pensamiento de los arquitectos uruguayos, aun cuando hablemos de ideas que plantean cambios profundos en su estructura urbana. Buen ejemplo es, en este sentido, el Plan Regulador de Montevideo de 1930, donde planteándose la reubicación del centro cívico en un sitio alternativo al que entonces tenía, no se eluden múltiples consideraciones acerca de la ciudad histórica. Más profundamente aún se pueden percibir tales consi- deraciones cuando se analiza el debate surgido en el seno de la disciplina, donde participan otros pioneros modernos como Julio Vilamajó, expresando también su preocupación por los procesos de consolidación histórica de la ciudad. Asimismo, resulta particular el hecho de que esta buena asimilación de las arquitecturas modernas en el seno del tejido histórico -o bien en áreas de desarrollo menos con- solidado- no sólo será patrimonio de la obra realizada por los actores más relevantes de la disciplina sino también por arquitectos de menor proyección que, aun estableciendo respuestas de claro sesgo moderno, buscaron evitar rup- turas o alteraciones en la dominante del paisaje urbano 12 . En pocas palabras, la búsqueda de respuestas profundamen- te transgresoras, materializadas en el definitivo contraste de la nueva arquitectura con el tejido histórico, no tuvo lugar en el Uruguay, al menos en lo que hace a la primera modernidad, comprendida entre los años de 1920 y 1950. No será la fractura sino la adecuada armonía entre tiempos distintos de la arquitectura lo que caracterizará el ejercicio proyectual, quizá de manera análoga a la de tantos buenos ejemplos de la modernidad europea que fueron escasa o relativamente difundidos por la historiografía canónica. No obstante, en ámbitos más libres y menos condi- cionados por la estructura histórica del entorno, hubo en Montevideo arquitecturas donde su dimensión moderna al- canzará un despliegue absoluto. Si analizamos en particular los ejemplos correspondientes a edificios construidos por el
Contrast Vector In direct relation to the above, the irruption of modern architecture in Montevideo, towards the end of the 1920s, did not constitute a factor of transgression within the urban fabric, always avoiding the extreme effect of distinctiveness, which would operate by the contrast between the new and the old. If we analyze the different modern presences of our architecture in the different neighborhoods of the city -and also in its historical center- it is possible to verify an attitude of concern and respect for the consolidated fabric, an attitude that is rare in those European examples that have been mostly spread as avant-garde expressions. Faced with the historical city, the European avant-garde adopted - at least in the most published examples - a critical view that would go as far as extreme Jacobinism, verified in projects of very diverse scales. We could cite examples ranging from Le Corbusier's Voissin plan for Paris - where the radical transformation of the city leads to the elimination of the entire historical fabric to leave only some remains of the past as unique and exceptional monuments - to inter- ventions such as that from G. T. Rietveld in the well-known example of the Schröder House, where the insertion of the new into the pre-existing, more than a contrast, turns out to be a true divorce. It is interesting to see the respect for the historical city that is perceived in the thinking of Uruguayan architects, even when we talk about ideas that propose profound changes in its urban structure. A good example of this is the 1930 Montevideo Regulatory Plan, where the relocation of the civic center to an alternative site than the one it had at that moment, does not elude many considerations about the historic city. Such considerations can be even more deeply perceived when analyzing the debate that arose in the heart of the discipline, where other modern pioneers such as Julio Vilamajó participated, also expressing their concern about the processes of the city´s historical consolidation. Likewise, the fact that this good assimilation of modern architecture within the historical fabric - or in areas of less consolidated development - will not only be the heritage of the work carried out by the most relevant actors in the discipline but also by architects of lesser projection who, while establishing responses with a clear modern bias, sought to avoid disruptions or alterations in the dominant urban landscape. 12 In a few words, the search for profoundly transgressive answers materialized in the definitive contrast between the new architecture and the historical fabric, did not take place in Uruguay, at least in the first modernity, between the years 1920 and 1950. It is not the fracture but the adequate harmony between different architectural periods that will characterize the project exercise, perhaps in a way similar to that of so many good examples of European modernity that were scarce or relatively diffused by canonical history. However, in freer environments and less conditioned by the historical structure of the surroundings, in Montevideo, there were architectures where its modern dimension will reach an absolute deployment. If we analyze the examples corresponding to buildings constructed by the State in particular, we will see different responses according to the place where they are located, as well as according to the specificity of the program at stake. A good example of
12 García Miranda, R., Russi M. Rey Ashfield, W. Reflexiones acerca de la identidad en la producción arquitectónica uruguaya. Arquitectura. N° 263, Montevideo 1993.
12 García Miranda, R., Russi M. Rey Ashfield, W. Reflections on identity in Uruguayan architectural production. Architecture. No. 263, Montevideo 1993.
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AOA / n°44
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