Revista AOA_44

access work as the roles of caregiving and working become more difficult to manage. So, how do you reconcile the role of caregiving, which is mostly done by women, with the distances that the city provides you? Cities should have multifunctional areas in each neighborhood. F.P. In a conference, you mentioned that city planning is done on paper, very far from reality and daily life, which is where the basic problems of planning are. How should we move forward with the system and the policy to incorporate these diverse actors? The problem with planning is the cascading system in which things are decided at a macro scale without considering the micro scale, the impact it has on peo- ple, and the result it will have on neighborhoods and streets. I do not have the recipe, but we cannot think about continuing to expand the city. We should think about production on a territorial scale, in each area´s capabilities and how to avoid stripping the territories of people and use. Production should be brought to the neighborhoods, not only in huge industrial areas, but we should think about a closer industry and in- corporate nature and not continue to subjugate it. We cannot continue with the same construction logic that we have been using in the past. F.P. Women architects have to work twice as hard to stand out and achieve some kind of recognition. How can we break these logics, according to your experience? I would say that we depend on ourselves, we should be a network, be aware and, those of us who are in a position to decide something, highlight the work that women do. On the other hand, there is the impostor syndrome: we all have a lot of insecurity and suffer a lot because we are used to the fact that our words, our voice as women, have no authority. This leads us to question what we say and we have to rely on that: on getting rid of the impostor inside of us. F.P. We see that women architects with the most outstand- ing professional development and practice are generally tied to a partner. Those who have struggled independently have had to postpone a lot. What about this relationship between production and reproduction, how do you see it?

Para las mujeres, la opción de trabajar en lugares tan lejanos a sus residencias les dificulta o les hace impo- sible el acceso al trabajo ya que los roles de cuidar y de trabajar se hacen más difíciles de llevar. Entonces, ¿cómo congenias el rol de cuidado, que mayoritaria- mente hacen las mujeres, con las distancias que la ciudad te propone? La ciudades tendrían que tener en cada barrio zonas multifuncionales. F.P. En una conferencia mencionas que la planificación de las ciudades se hace desde el papel, muy lejano a la realidad y a lo cotidiano que es en donde están las proble- máticas de base de la planificación. ¿Cómo deberíamos avanzar en el sistema y en la política para incorporar estos diversos actores? El problema de la planificación es el sistema en cas- cada en el que se deciden cosas a macro escala sin contrastar con la micro escala, con el impacto que tiene en las personas, y con qué resultado de barrio y calles va a dar. No tengo la receta, pero no se puede pensar en seguir expandiendo la ciudad. Se debe pensar en la producción a escala territorial, en las capacidades de cada zona y en cómo hacer para no vaciar los territo- rios de gente y de uso. Se debe llevar la producción a los barrios, que no exista solo en zonas industriales enormes sino que se ha de pensar en una industria más próxima e incorporar a la naturaleza y no seguir avasallándola. No podemos seguir con la misma lógica de construcción que venimos llevando. F.P. Las arquitectas debemos trabajar el doble para poder destacar y lograr un espacio para tener algún tipo de re- conocimiento. ¿Cómo podemos ir quebrando esas lógicas según tu experiencia? Yo diría que dependemos de nosotras, debemos ser una red, ser conscientes y, las que estamos en situa- ciones de poder decidir algo, resaltar el trabajo que hacen las mujeres. Por otro lado está el síndrome de la impostora: todas tenemos muchísima inseguridad y sufrimos mucho porque estamos acostumbradas a que nuestras palabras, nuestra voz de mujer, no tenga autoridad. Esto nos lleva a cuestionarnos lo que deci- mos y tenemos que apoyarnos en eso: en sacarnos a la impostora que llevamos dentro.

«Para hacer una carrera profesional en igualdad de

presencia hay dos opciones, no ser madre, o estar casada con tu socio. La exigencia de las 24 horas en el mundo de la producción es imposible para las mujeres, y eso tiene que cambiar».

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AOA / n°44

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