Revista AOA_44

ace una década Guillermo Acuña compró en Chiloé una isla de cinco hectáreas para tener un lugar donde fondear su velero, y aprovechar las ventajas que ofrecía la

H

«I don't have the luxury of discarding jobs, what comes in, we do. The commission is not relevant for us. I can do anything from a grocery store to a building. Very few people contact us, and I have never been a lobbyist.»

ubicación para navegar. Se trataba de un terreno deforestado que servía como basural para los cultivos de choritos y las salmoneras. Construyó una casa bote en el lugar más contaminado de la isla buscando darle una nueva dignidad al degradado paisaje. Unos años más tarde levantó su casa donde hace dos años se radicó junto a su familia. Se trata de un espacio de 55 metros- el metraje de una vivienda social- dice él y agrega- pero si entras te das cuenta de que es un palacio. “Esta casa me enseñó mucho. Me demostró que con 60 metros cuadrados estás al otro lado. No tengo ningún cuadro, ni un objeto decorativo, ni una cosa puesta en ninguna parte. Vivo con un plumón, un refrigerador y un horno eléctrico, hago el aseo en pocos minutos, y no se requiere de ningún tipo de calefacción... Para mí esta casa es un encanto, es de los lugares más agradables para vivir que conozco”, comenta. Su casa tiene dos pisos: el de arriba es una caja de vidrio que abarca el sector común en un solo espacio y el de abajo cuenta con tres dormitorios con el metraje justo para las camas que recuerdan a los camarotes de un barco. Esta vivienda es parte de un conjunto de cuatro construcciones que se emplazan a lo largo del borde costero de la isla que se conectan por medio de una pasarela-puente que hace homenaje a Caleta Tortel y donde cada casa sobresale en el paisaje por su geometría, el uso del color rojo y el programa arquitectónico como balcón que levita sobre la pendiente costera. Desde este lugar, con vista al mar y a la cordillera, Acuña maneja su oficina, un estudio que compone él y cuatro mujeres y con el que desarrolla no más de cinco proyectos al año. “No me doy el lujo de desechar trabajos, lo que llega, lo hacemos. El encargo no es relevante para nosotros. Puedo realizar desde una botillería a un edificio. Muy poca gente nos contacta, y nunca me he dedicado a hacer lobby… No sé si tengo pocos encargos por la falta de gestión o porque las cosas que hacemos son muy de nicho. Soy muy ermitaño, no me interesa entrar en el circuito y prefiero vivir más tranquilo. Siento que estoy como recién salido de la universidad, nunca he logrado consolidar una oficina, siempre estamos quebrados”.

decade ago, Guillermo Acuña bought a five-hectare island in Chiloé to have a place to anchor his sailboat and to take advantage of the location for sailing. It was a deforested

A

piece of land that served as a dump for mussel and salmon farms. He built a houseboat in the most polluted place on the island, seeking to give new dignity to the degraded landscape. A few years later, he built his house where he and his family had resided for the past two years. It is a 55-meter space - the size of public housing - he says and adds - but if you enter, you realize that it is a palace. "This house taught me a lot. It showed me that with 60 square meters you are on the other side. I don´t have paintings nor decorative objects, nothing is placed anywhere. I live with a comforter, a refrigerator, and an electric oven, I clean the place in a few minutes, and no heating is required... For me this house is charming, it is one of the nicest places to live that I know," he says. His house has two floors: the upper floor is a glass box that covers the common area in a single space and the lower floor has three bedrooms with just enough space for beds that resemble ship´s cabins. This house is part of a group of four buildings located along the waterfront of the island that is connected by a footbridge that pays homage to Caleta Tortel and where each house stands out in the landscape for its geometry, the use of the color red, and the architectural program as a balcony that rises over the coastal incline. From this location, with views of the sea and the mountains, Acuña manages his office,

↥ Vista aérea de la isla Lebe y las cuatro casas diseñadas por Guillermo Acuña. Aerial view of Lebe Island and the four houses designed by Guilermo Acuña.

«No me doy el lujo de desechar trabajos, lo que llega, lo hacemos. El encargo no es relevante para nosotros. Puedo realizar desde una botillería a un edificio. Muy poca gente nos contacta, y yo nunca me he dedicado a hacer lobby…»

↦ 29

Arquitecto invitado / Guest Architect

Made with FlippingBook Annual report maker