barrio Lastarria. A estos edificios se debe agregar aquellos proyectos que no se ejecutaron, pero que ayudan a entender la magnitud de su propuesta urbana y la coherencia de su lenguaje arquitectónico. Entre estos proyectos destaca la fachada del Palacio Arzobispal, ubicado en el borde poniente de la Plaza de Armas, enfrentando al Portal Tagle. El otro, es el proyecto para el Congreso Nacional, cuya pro- puesta supuestamente está en la base del edificio actual, pero del cual –hasta ahora– no tenemos noticia cierta. Estos proyectos, realizados o no realizados, demuestran una estrategia urbana que operó en los lugares más significativos de la ciudad, como la Plaza de Armas; la manzana de la iglesia de la Compañía, y la de la Real Universidad de San Felipe. Junto a estos edificios, se deben considerar también los trabajos que realizó para privados, consistentes principalmente en mansio- nes para las familias más distinguidas de la ciudad, comenzando por la del Presidente Manuel Bulnes, la mayoría de las cuales se concentró en la calle Huérfanos y en torno a la plaza. Un dibujo de la ciudad Fortuitamente o no, hasta ahora no lo sabemos, en la vista pano- rámica de Santiago que T. R. Harvey dibujó desde el cerro Santa Lucía en 1860, quedó inmortalizado este especial momento: el tránsito desde una ciudad homogénea, todavía colonial, a una de orden diverso, donde se distinguen un nuevo tipo de edificaciones y un renovado orden urbano que principiaba a acentuar nuevas centralidades y recuperaba otras. Queriéndolo o no, Harvey hizo de esta representación sinóptica de Santiago un tributo a la obra de Brunet de Baines, abrochándola para siempre a ese momento inaugural de Chile como república. A la luz de lo expuesto, se puede concluir que, en su conjunto, la obra de Brunet de Baines fue parte de un original proceso de modernización, cuyas acciones se concentraron en Santiago. Nos referimos, pues, al comienzo de un proceso de transfor- mación que se verificó contra el telón de fondo de un momento único, casi mítico, en la historia de la nación: aquel que capitalizó el “orden portaliano” que tuvo lugar entre 1850 y 1860, en virtud de lo cual cabría denominarlo de “modernización republicana”. Significó un proceso fundamental para Chile, acaecido apenas tres décadas después de alcanzada la independencia, sin duda, un momento de apertura, el despuntar de una nación.
Manuel Bulnes, most of which were concentrated on Huérfanos Street and around Plaza de Armas.
X T. R. Harvey. Vista Panorámica de Santiago, c. 1860. Destacados los proyectos de Brunet de Baines. Fuente: Museo Histórico Nacional de Chile. X T. R. Harvey. Panoramic view of Santiago, c. 1860. Brunet de Baines' projects are featured. Source: The Chilean National Historical Museum.
A City Drawing Fortuitously or not, until now we did not know that in the pan- oramic view that T. R. Harvey drew of Santiago from the Santa Lucía hill in 1860, that special moment was immortalized: the transition from a homogeneous city, still colonial, to one of diverse order, where new types of buildings and a renewed urban order that began to accentuate new centralities and recovered others can be distinguished. Whether he wanted it or not, Harvey made this synoptic representation of Santiago a tribute to the work of Brunet de Baines, anchoring it to that inaugural moment of Chile as a republic forever. In light of the above, it can be concluded that, as a whole, Brunet de Baines' work was part of an original modernization process, whose actions were concentrated in Santiago. We refer, then, to the beginning of a transformation process that took place against the backdrop of a unique, almost mythical moment of the nation´s history: one that capitalized the "Por- talian order" that took place between 1850 and 1860, by virtue of which it could be called "republican modernization". It meant a fundamental process for Chile, which took place barely three decades after the independence was achieved, undoubtedly, a moment that opened the emergence of a new nation. This is a particularly notable and significant fact, but very little has been said about the role architecture had to play, and which the authorities of that time used consciously, making use of its historical representation mechanisms. Indeed, it was time to distance themselves -now definitively- from colonial references and the Hispanic cultural influence, and in this sense, one of the chapters that was justly pending was the renovation of institutional buildings, through which a new state of affairs was to be manifested. Such was the role that Brunet de Baines and his architecture had to play in the history of Chile. !
Brunet de Baines' work was part of an original modernization process, whose actions were concentrated in Santiago.
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AOA / n°48
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