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a ciudad es nuestra mayor creación civilizadora, espacio de la coexistencia que combina encuentros, transacciones y conflictos, causados global y local- mente. Como planteaba el arquitecto barcelonés Joan Busquets, es persistente en sus trazados, gradualmente extendida y permanentemente adaptada, edificada en agrupaciones de llenos y vacíos, algunos más o menos resistentes, como un palimpsesto que permite lecturas indagatorias del pasado y la preparación adecuada de las intervenciones futuras. Con más del 90 por ciento de los habitantes de Chile viviendo en ciudades, los diagnósticos coinciden en mejorar su admi- nistración, su planificación, sus procedimientos hacia planes y proyectos de intervención más pertinentes y sustentables, en el intento perfectible de la coordinación intersectorial y cola- boración pública, de autoridades, planificadores y ciudadanos, hacia la colaboración académica, técnica y privada. Entendida como la materialización de la sociedad que la alberga, y ante una sumatoria de crisis pasadas y recientes, las ciudades y sus centros urbanos han estado sometidas a ciclos de deterioro y recuperación, acelerados por condicionantes más o menos manejables: desde las periódicas catástrofes socio-naturales y conflictos sociales, hasta el abandono des- tructivo de los ciclos políticos y económicos que la afectan. A casi cuatro años del estallido social, se está iniciando lentamente la recuperación de fachadas, edificios y espacios públicos. Esto ha motivado reflexiones que intentan comprender lo ocurrido y avanzar hacia un consenso aún desconocido. La búsqueda de nuevos procedimientos, basados en otras expe-
riencias exitosas en ciudades como Lima, Medellín, Bilbao y París, proporciona guías que facilitan el inicio de un proceso de recuperación más innovador y participativo. Esto a su vez, fomen- ta la creación de nuevos espacios de co-creación y propuesta. A partir de esto, nos hemos propuesto buscar experiencias locales adelantadas y recientes que han surgido a través de nuestra capacidad proyectiva. Estas experiencias se caracteri- zan por ser descentralizadas y tener un origen necesariamente público-privado. Han demostrado buenas prácticas que per- miten visualizar soluciones y enfoques replicables, los cuales se convierten en el soporte de planes y el preámbulo de obras. Estas prácticas son opuestas a la destrucción que se supera gradualmente y contribuyen a resolver la convivencia de una manera nueva. En esta primera selección, expondremos los casos de tres iniciativas en Antofagasta, Salamanca y Coyhaique. Estas ins- tancias se propusieron desarrollar planes de intervención y carteras de proyectos desde la perspectiva de la arquitectura entendida como una convocatoria que abarca visiones, es- calas y disciplinas, con acuerdos de gobernanza que aportan técnicamente para superar descoordinaciones preexistentes. Estas dificultades se volvieron inexplicables y obsoletas ante las nuevas demandas de la ciudad, en términos ciudadanos y ambientales. Con un enfoque decidido hacia una mayor eficiencia y redistribución de oportunidades, todas acciones replicables, se realizaron rediseños para lograr adaptación resiliente y sustentable, lo que se llevó a cabo en busca del bienestar económico, la participación activa de la sociedad y la preservación de la cohesión social y el medio ambiente.
por_ by: Alberto Texidó
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he city is our greatest civilizing creation, a space of coexistence that combines gatherings, transac- tions, and conflicts, caused globally and locally. As the Barcelona architect Joan Busquets proposed, it is persistent in its layouts, gradually extended and per- manently adapted, built-in groupings of full and empty spaces, some more or less resistant, like a palimpsest that facilitates inquiring readings of the past and the adequate preparation of future interventions. With more than 90 percent of Chile's inhabitants living in cit- ies, the diagnosis coincides with improving their administration, their planning, their procedures towards more pertinent and sustainable intervention plans and projects, in the improvable attempt of inter-sectorial coordination and public collabora- tion, of authorities, planners and citizens, towards academic, technical and private collaboration. Understood as the materialization of the society that houses it, and faced with a sum of past and recent crises, cities and their urban centers have been subject to cycles of deterioration and recovery, accelerated by more or less manageable conditioning factors: from periodic socio-natural catastrophes and social conflicts to the destructive abandonment of the political and economic cycles that affect them. Almost four years after the social outbreak, the recovery of facades, buildings, and public spaces is slowly beginning. This has prompted reflections that try to understand what happened and move towards an as-yet-unknown consensus. The search for new procedures, based on other successful
experiences in cities such as Lima, Medellin, Bilbao, and Paris, provides guidelines that facilitate the start of a more innovative and participatory recovery process. This, in turn, fosters the creation of new spaces for co-creation and proposal. Based on this, we have proposed to look for advanced and recent local experiences that have emerged through our pro- jective capacity. These experiences are characterized by being decentralized and having a necessarily public-private origin. They have demonstrated good practices that allow us to visual- ize reproducible solutions and approaches, which become the support for plans and the preamble for works. These practices are opposed to the destruction that is gradually overcome and contribute to solving coexistence in a new way. In this first selection, we will present the cases of three initiatives in Antofagasta, Salamanca, and Coyhaique. These instances were proposed to develop intervention plans and proj- ect portfolios from the perspective of architecture understood as a call that encompasses visions, scales, and disciplines, with governance agreements that contribute technically to overcom- ing pre-existing lack of coordination. These difficulties became inexplicable and obsolete in the face of the city's new demands, in both civic and environmental terms. With a determined focus on greater efficiency and redistribution of opportunities, all replicable actions, and redesigns were made to achieve resilient and sustainable adaptation, which was carried out in pursuit of economic well-being, active participation of society, and preservation of social cohesion, and the environment.
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Reportaje / Feature Article
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