Revista AOA_51

La edición Nº 51 de Revista AOA profundiza en la gestión del paisaje urbano y la herencia moderna del norte chileno, rescatando el estudio de Esteban Balcarce sobre la Junta de Adelanto de Arica y la labor técnica de la Fundación Altiplano en la Ruta de las Misiones. Este número invita a una reflexión teórica de vanguardia con una entrevista al urbanista Carlos Moreno y artículos sobre "arquitecturas postsostenibles" de Gonzalo Carrasco, resiliencia del paisaje por Osvaldo Moreno, y la integración ambiental propuesta por Hubert Klumpner y Pablo Levine. En la muestra de obras, se documentan hitos de infraestructura como el Centro Subantártico Cabo de Hornos, el Parque Intercomunal La Hondonada y la Biblioteca del Colegio Tabancura, junto a la diversidad residencial de la Casa Los Colonos, la Casa de los techos curvos, el Edificio La Candelaria, y el conjunto Vista Golf II. La publicación se completa con la infraestructura industrial de la Planta GIRI, propuestas de concursos como el Proyecto Cancha de Olas y el Puente subtensado Puerto Aysén, y la investigación académica de Rodrigo Werner sobre geoparques, consolidando una visión que une la academia, el territorio y la innovación técnica.

51

E

n esta edición Nº 51 de Revista AOA, nuestra sección Patrimonio se encarga de poner en valor las iglesias del Altiplano en el Norte de Chile. Dentro de la gestión permanente de nuestra asociación, a comienzos de este año, un grupo de arquitectos asociados rea- lizó un viaje histórico-cultural para visitar iglesias patrimoniales en Arica y Parinacota, y sus vivencias sensibles quedaron expresadas en varios artículos que se incluyen en esta revista. Esos testimonios complementan los textos teóricos aportados por la Subsecretaría del Patrimonio Cultural y la Fundación Altiplano. En la línea de la modernidad y de lo tratado en la sección Patrimonio, incluimos un completo artículo sobre el origen del paisaje urbano de Arica escrito por el arquitecto Esteban Balcarce. En ese texto se pre- sentan las obras de varios profesionales, realizadas durante los años 1953-1976, ilustradas con la representación de fotografías e inéditos planos históricos. La visión holística de la Junta de Adelanto de Arica sobre la relación del paisaje, territorio e infraestructura arquitectónica critica, se manifiesta en esa ciudad como en pocas del país. Las ciudades deben ser sostenibles en cuanto a su hábitat urbano en inte- gración con la naturaleza, que las hará más saludables y centradas en poder vivirlas con calidad y resiliencia. El ser humano, como centro de los proyectos urbanos y la gestión de nuestras ciudades, es una prioridad que se debe en- frentar con convicción y políticas públicas adecuadas. En los años 60, la Organización Mundial de la Salud utilizó el lema "Por el camino de la salud se conquista la felicidad”. Y aunque hoy diríamos que ese lema sigue vigente, hemos olvidado que el objetivo de vivir en ciudades es precisamente para encontrar la felicidad, creciendo, estudiando, trabajando, formando familia o simplemente socializando con otros. Para ello, la planifi- cación de ciudades coherentes con la equidad urbana en la que los espacios públicos, verdes, accesibles y distribuidos democráticamente en cada barrio y comuna, debe ser nuestro desafío como creadores del hábitat urbano, buscando y ofreciendo una mejor vida con calidad durable para conseguir tiempos cada vez mejores y más saludables. La relación entre arquitectura y paisaje es un imperativo para reconocer nuestro entorno natural y manejarlo con respeto y el cuidado que requieren la planificación urbana y los asentamientos humanos. Los bosques naturales, el desierto y los salares, así como los bordes costeros, lacustres y cursos de agua, incluyendo humedales, glaciares y formaciones rocosas, son fundamentales para la mantención y desarrollo de los ecosistemas con los que debemos convivir en armonía y respeto mutuo. En materia de ecología urbana deben considerarse los sistemas de información geográfica para el manejo de la biodiversidad en que estamos insertos y para permitir el desarrollo de las ciudades en conjunto con plantas, insectos y animales. Nuestros proyectos urbanos deben considerar, en su planificación y gestión, el cómo avanza y crece la naturaleza y no actuar en contra de ella para así lograr un desarrollo armónico y sustentable.

Director Director Yves Besançon

Comité editorial Editorial committee Pablo Altikes Javiera Benavides Yves Besançon Gabriela de la Piedra Pablo Jordán Francisca Pulido

Lucía Ríos José Rosas Sebastián Rozas Alberto Texidó Edición Editor Soledad Miranda

Dirección de arte y diseño Art direction & graphic design DRAFT Diseño

Traducción Translation WordsforWords

Corrección de textos Proofreading Roberto Gómez

Representante legal Legal representative

Juan Sabbagh Pablo Jordán

Gerente General General manager Lucía Ríos Jefe de proyecto Project manager Valentina Pérez

Coordinación administrativa Administrative coordination Marcela Catalán

Presidente AOA President of AOA Juan Sabbagh Impresión Printing Ograma Impresores

Juan de Dios Vial Correa 1359, Providencia, Santiago, Chile (+56 2) 2263 4117 www.aoa.cl / revista@aoa.cl ISBN: 9770718318001 Foto de portada Front cover photo Terminal de buses de Arica Arica's Bus Terminal ©Pablo Altikes

Yves Besançon Prats / Director Revista AOA

ÍNDICE Contents

46

140

ARQUITECTO INVITADO Guest Architect R Eduardo Godoy

TESIS Thesis R Artefactos Rurales. Infraestructuras productivas para la vivienda rural en la Región del Maule. Rural Artifacts. Productive Infrastructure for Rural Housing in the Maule Region

54

CONCURSOS Competitions R Acción por el Clima, CAP Proyecto Cancha de Olas 148

REPORTAJE Feature Article R Introducción: Develar la naturaleza Unveiling Nature R Gonzalo Carrasco

Arquitecturas postsostenibles Post-Sustainable Architecture R Osvaldo Moreno

La arquitectura del paisaje debe ser capaz de orquestar infraestructuras para la resiliencia Landscape Architecture Must Be Able to Orchestrate Resilient Infrastructures R Rodrigo Werner Geoparque: un parque sustraído de la roca Geopark: A Park Extracted From a Rock R Hubert Klumpner y Pablo Levine Hay un solo gran tema en la arquitectura: conciliar el ambiente construido con el natural There is only One Big Issue in Architecture: Reconciling the Built Environment with the Natural Environment

Climate Action, CAP Project: Wave Cancha R CICOP 24 Centro de Interpretación del Agua Puente El Manzano CICOP 24 Proyecto: Water Interpretation Center El Manzano Bridge R Concurso Madera21 CORMA Puente subtensado Puerto Aysén Madera21 CORMA Project: Puerto Aysén's Subtensioned Bridge

4

PATRIMONIO Heritage

R Ruta de las Misiones en Arica y Parinacota The Missions Route in Arica & Parinacota R Iglesias del Altiplano: una aproximación a su gestión patrimonial Churches of the Altiplano: An Approach to Heritage Management R Templo Andino: Una categoría de tesoro de la humanidad Andean Temple: A Category of Humanity's Treasure R Un prometedor modelo de gestión patrimonial A Promising Model of Heritage Management R Chungará y algo más Chungará and Something Else R Amanecer en Belén Sunrise in Belén R Codpa y Guañacagua: entre vinos, cruces y santos Codpa and Guañacagua, among Wines, Crosses and Saints R Equilibrio y fragilidad en Ofragía Balance andFragility in Ofragía R Timar y Ticnamar con frutos y cantos Tignar and Ticnamar with Fruits and Chants R Parinacota y sus muros piadosos Parinacota and its Pious Walls

R En memoria In Memory 156 157 206 R Versión en inglés English version R Nuevas publicaciones New publications

84

MOVIMIENTO MODERNO Modern Movement R Arica 1953-1976: Origen del paisaje urbano moderno Arica 1953-1976: Origin of the Modern Urban Landscape Esteban José Balcarce Villanueva

106

OBRAS Works R Centro Subantártico Cabo de Hornos Cape Horn Sub-Antarctic Center R Casa Los Colonos The Los Colonos Building R Casa de los techos curvos

The Curved Roof House R Edificio La Candelaria The Candelaria Building R Biblioteca Colegio Tabancura Tabancura School Library R Edificios y casas Vista Golf II Vista Golf II Buildings & Houses

38

ENTREVISTA INTERNACIONAL International Interview R Carlos Moreno

R Planta GIRI The Giri Plant

R Parque Intercomunal La Hondonada, Río Viejo La Hondonada-Río Viejo Intercommunal Park

4 ←

AOA / n°51

Por : pablo jordán PATRIMONIO RUTA DE LAS MISIONES EN ARICA Y PARINACOTA E l picor exacto del rocoto. El amargo de la oliva. El balance preciso de sal y acidez en el que- so de cabra. El pan amasado sin manteca de Belén, el dulzor del vino pintatani, el aroma intenso del orégano de Socoroma, sin olvidar

siguen poblando estas remotas laderas de nuestra cordillera y zona andina. Resistiendo el paso del tiempo, sus formas, ma- teriales, tecnologías de construcción y simbolismo atraviesan las generaciones y se levantan renovadas, fuertes, gritando su silencio a quienes como nosotros las visitan desde un mundo y culturas diferentes. Sus habitantes y custodios (alféreces, fabriqueros, ma- yordomos) dan cuenta oral de su historia con narraciones y cantos. Cuidan sus raíces, vuelven y re-vuelven a poblarlas de sentido y mensaje. Se viene la fiesta del Santo Patrón y la cascada de fechas rellena el calendario de encuentros y re- cuerdos. Santos, parihuelas, velas y velones, flores de papel y vivas, alfombras, imágenes santas, se funden en procesiones, fiestas, ceremonias y recreación de valores comunitarios. Las iglesias y su señorío posibilitan y justifican esto. Los conjuntos patrimoniales, estructurados en un patrón recono- cible y siempre original, juntan iglesia, atrio urbano, recorrido procesional, cementerio, huerta y casa parroquial, para dar cuenta de un sello atemporal que acoge el símbolo, la fe, la vida en todas sus etapas. Cobijan, jerarquizan y definen el asentamiento. Al alucinante sistema de ocupación del suelo –de tre- mendo valor patrimonial por su integración étnica, histórica, funcional y simbólica–, debe sumarse el paisaje. La dureza y aridez del desierto más seco del mundo encuentra en estas maravillosas quebradas la expresión vital de la naturaleza, abriéndose paso a pesar de su escasez y fragilidad. Se abren así milenarias grietas en la tierra y el paisaje, conectando las nevadas cumbres con el borde costero, atravesando como filamentos de vida la inmensidad del silencio pampino. Define los espacios de asentamiento un sistema de pe- queños valles fértiles en medio de inmensas extensiones de aridez y silencio. A estos espacios claramente delimitados por la topografía, el curso de agua principal y la altura, se asocia el poblamiento prehispánico y posterior, dando cuenta de a lo menos cuatro coberturas temporales. La primera es el uso

el sensual olor y gusto de la guayaba. Los sabores de un territorio acompañan y nutren la experiencia del recorrido. Expresan y resumen tradiciones y cultura. Reúnen a las per- sonas y acarician el alma. En un viaje histórico patrimonial a la Ruta de las Misiones de la Región de Arica y Parinacota nos detuvimos muchas veces a ver y, diría más, a gozar la visita a nuestro patrimo- nio de iglesias, pueblos y comunidades del interior. Codpa, Guañacagua, Belén, Timar, Tignamar, Parinacota, fueron los templos y conjuntos visitados. Las iglesias se entretejen con las localidades que las aco- gen y a las que dan estructura urbana y pueblan, desde los siglos XVI y XVII, en la zona altiplánica. Dan orden al patrón de asentamientos de más de cuatro siglos que asocia paisaje, quebradas, cursos de agua y pueblos. Los templos forman un subconjunto de un total de 33 monumentos nacionales en un territorio que cuenta con una de las mayores concentraciones patrimoniales de nuestro país. La armonía resultante se manifiesta en el recorrido guiado por la excelencia y trabajo de Fundación Altiplano el cual, rít- micamente, muestra cómo la ocupación humana centenaria supo, con intuición y profunda tradición cultural, ocupar un territorio caracterizado como hostil y que, sin embargo, ha sido capaz de sostener en un equilibrio frágil, pero a la vez potente, la vida por siglos. Son las iglesias los elementos guía. No solo constituyen los hitos relevantes del paisaje antropizado, son también el faro identitario de cada localidad: las arman, jerarquizan y dan fundamento a su forma. Entregan el lugar de encuentro. El valor de la existencia. Y recogen la profunda espiritualidad y sentido de comunidad de quienes, por siglos, han poblado y

Q Torre Iglesia Parinacota, 2024. Resistiendo el paso del tiempo, las iglesias atraviesan las generaciones y se levantan renovadas, fuertes, gritando su silencio a quienes las visitan desde un mundo y cultura diferentes.

→ 5

La conservación patrimonial de iglesias y pueblos, de sus técnicas constructivas y formas vernáculas, se asocia en la labor de Fundación Altiplano con un respetuoso y sostenido diálogo con las comunidades. Ellas, tornadas en amigas, ven en este equipo un apoyo, un colega para la continuidad de sus valores y formas de organización y acción. Mediante el vehículo de la restauración material de los templos y sus componentes funcionales y simbólicos, la Fundación abre la puerta para la reeducación de los visitan- tes, puesta en valor de oficios, revalorización de técnicas constructivas y de materiales, dando cuenta así, mediante presencia y perseverancia, de un camino posible para el crecimiento cultural de todos. Mención especial merecen y se debe a las personas que dedican su vida a hacer posible este frágil y prometedor modelo de gestión patrimonial, el que, integrando dedicación, servicio, obra y humildad, levanta no solo templos derruidos por la acción del tiempo, sino también grupos humanos locales, de profunda tradición e historia. Mujeres y hombres, en general mayores, que ven en este trabajo una ventana de oportunidad para renovar sus raíces, aportar al bien común, educar a los jóvenes y reforzar sus existencias. Industriosos y generosos, sus brillantes sonrisas acogen al visitante, lo hospedan y alimentan física y espiritualmente. Son gente maravillosa. Hay mucha enseñanza en este espacio único de nuestro país. Sabias lecciones de la Historia que tienen alcance global y deben ayudarnos a enfrentar los desafíos de hoy en este trabajo de vocación. En sus vecinos. En el paisaje. En todo. Una gran experiencia. !

Q Cementerio del pueblo de Esquiña. 2014. X Este territorio, caracterizado como hostil, ha sido capaz de sostener en un equilibrio frágil, pero a la vez potente, la vida por siglos.

prehispánico y su aún vigente huella de cultivos en terrazas, petroglifos, tambos ruinosos, canalizaciones de agua, caminos y corrales, cultivos de papa, maíz, orégano, habas y otros; manejo y crianza de rebaños de llamas y alpacas para lana. Le sigue la Colonia y ocupación del conquistador que intro- duce la religión católica, la estructura administrativa, la figura eclesiástica, un idioma nuevo, y que, sorprendentemente (si se consideran otras acciones en nuestra región), acepta e integra las formas de organización de las comunidades, de trabajo de la tierra, de los ciclos naturales y de la tradición constructiva. Se configura así un escenario de encuentros, sorpresas y superposiciones que definen la expresión urbana y habitacional de estas zonas. La posición de las viviendas, extensión de los poblados e integración con las áreas vecinas de cultivos, caminos, estaciones de refugio en la ruta, toponi- mia, tradiciones y oficios se suman, dando por resultado un sistema funcional, espacial y formal de fuerte y clara expresión. En tercer lugar está la República. Chile, su identidad, la incorporación tardía de estos territorios al espacio nacional, dan impulso y expresión a una nueva forma de ocupación y desarrollo. Reforzados los antiguos caminos y rutas, se instala la nueva administración y ejecutan obras de infraestructura. No mucho más. Los pueblos existentes y el patrón de ocupación anterior resisten y se adaptan en los márgenes a la propuesta administrativa territorial que trae la nueva etapa. Resilientes, aportan con sus productos, cultura y sabiduría. La cuarta etapa, la Modernidad, es, sin duda, la de mayor preocupación. Marcada por las capacidades de inversión y de gobierno, aporta redes de infraestructura, energía, agua potable, caminos pavimentados y un sinfín de expresiones de adelanto material, dotando a estas localidades centenarias de oportuni- dades para la mejorada y segura residencia; dando cuenta a la vez de la amenaza del despoblamiento, de la fractura del tiempo como factor de decisiones para residir, de mercados agresivos que suprimen y ciegan tradiciones y valores ancestrales. De paternalismo y en no pocas ocasiones, soberbia. La lección dejada por las iglesias, los pueblos que las alojan y las comunidades que las cuidan es que, a pesar de esas nuevas condiciones, su tradición, cultura integral, paisaje y régimen administrativo han sido capaces de cohabitar y, en no pocas ocasiones, desafiar ese orden de las cosas.

La lección dejada por las iglesias, los pueblos que las alojan y las comunidades que las cuidan es que, a pesar de esas nuevas condiciones, su tradición, cultura integral, paisaje y régimen administrativo han sido capaces de cohabitar y, en no pocas ocasiones, desafiar ese orden de las cosas.

6 ←

AOA / n°51

R UBICACIÓN DE ALGUNOS DE LOS TEMPLOS COLONIALES EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

N

Templos de valles bajos Desde 0 hasta 2.000 msnm

O

E

Chapoco

S

Airo

Templos de precordillera o sierra Desde 2.100 hasta 3.500 msnm

Putani

Guacollo

Tacora

Cosapilla

Templos de altiplano Desde 3.600 hasta 4.700 msnm

Templos visitados Misión AOA

REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

Caquena

Ríos

Ruta para vehículos y ferrocarriles

Putre

Parinacota

Socoroma

Parque Nacional Lauca

Lago Chungará

Choquelimpie

ARICA

Pachama

Poconchile

Belén

Azapa

Guallatire

Ticnamar

Parque Natural Las Vicuñas

Río San José

Livilcar

Timalchaca

Cobija

Tímar

Guañacagua

Aico

Salar de Surire

Río Codpa

Chitita

Sucuna

Codpa

Parcohaylla

Esquiña

Pachica

Río Camarones

Mulluri

REGIÓN DE TARAPACÁ

→ 7

Patrimonio

V Iglesia Virgen del Carmen de Tacora, s.f.

8 ←

AOA / n°51

PATRIMONIO

Iglesias del Altiplano: una aproximación para su gestión integral

Por : bárbara ossa gonzález + daniela serra anguita

En los poblados del altiplano chileno, y especialmente en la Región de Arica y Parinacota, es posible encontrar más de cincuenta templos y capillas cuyos orígenes se remontan a los tiempos de la Colonia e inicios de la República. Gran parte de ellas ubicadas en lugares aislados y de difícil acceso, su presencia es sobrecogedora, en parte por manifestarse como huellas de complejos procesos culturales que han tenido lugar en dicho territorio, incluidos la expansión del denominado Imperio Inca en la zona habitada por las comunidades andinas milenarias, y la posterior conquista y evangelización emprendida por los españoles desde el siglo XVI. Debido a su ubicación estratégica de conexión entre el puerto de Arica y la mina de plata de Potosí, los caminos incaicos serían utilizados por el imperio hispano para el traslado de minerales y distintos bienes de abastecimiento, lo que se fue constituyendo como la Ruta de la Plata. Junto a la explotación económica sobrevino el proceso de evangelización temprana y el sometimiento de las comunidades indígenas del lugar. Para ello, la corona española lideró allí la construcción de templos hechos de materias primas propias de la zona como tierra, piedra y paja brava ¹ , en los que se plasmaron a su vez elementos propios de la cosmovisión indígena junto al imaginario europeo, evidenciando el sincretismo religioso y cultural propio del barroco andino mestizo ² . Ejemplo de ello es la convivencia en sus fachadas de elementos vegetales y animales decorativos propios del mundo andino -como vizcachas, aves y flores-, con los emblemas reales de la corona española.

1 Magdalena Pereira y Javiera Maino, Iglesias Andinas de Arica y Parinacota. Las huellas de la Ruta de la Plata (Arica: Fundación Altiplano, 2012): 47. 2 Francisco Pizarro, “Identidad y mestizaje en el arte barroco andino. La iconografía”, en Barroco. Actas Do II Congresso Internacional (Porto: Departamento de Ciencias e Tecnicas do Patrimonio; Facultade de Letras da Universidade do Porto, 2001):197-214.

→ 9

Patrimonio

munidades, tradiciones y cosmovisión. Esto queda reflejado de manera manifiesta en las fiestas patronales que tienen lugar anualmente en estos espacios, las cuales se desarrollan desde tiempos coloniales y hasta el día de hoy. Con motivo de estos festejos, los antiguos habitantes y sus descendientes retornan a sus pueblos, motivados por la devoción a sus santos patronos, perfomando allí una serie de ritos y costumbres para solicitar abundancia, bienestar, salud y éxito en la producción agrícola y reproducción ganadera ⁴ . En estas fiestas se evi- dencia la permanencia y convivencia de elementos propios del catolicismo con aquellos de la religiosidad indígena, en vínculo con la sabiduría ancestral ligada al entorno natural. Así como el conjunto de más de 150 iglesias que forman parte de la denominada Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera ⁵ , las iglesias del altiplano poseen una diversidad de atributos que no pueden ser vistos de manera aislada, pues su riqueza radica justamente en la interrela- ción existente entre sus características constructivas, ar- quitectónicas, culturales, sociales e históricas en su encaje en el territorio en el que se encuentran situadas. La noción de paisaje cultural ofrece una mirada interesante para la gestión integral de este conjunto de templos, pues hace énfasis en la interacción existente entre las obras humanas y la naturaleza, reflejando conocimientos ancestrales para su utilización sostenible y la relación espiritual que existe con ella ⁶ . La incorporación de esta categoría de protección en la propuesta de actualización de legislación patrimonial brinda una oportunidad histórica para ello. !

Q Iglesia Santa Rosa de Lima de Guacollo, 2017. X Iglesia de Saguara, 2017.

D

esde el año 1988, este conjunto denominado “Iglesias del Altiplano” es parte de la Lista Tentativa de Unesco, la cual incluye los bienes que el Estado considera de potencial Valor Universal Excepcional, siendo un requisito

previo para su postulación como Sitio Patrimonio Mundial. Su inscripción como conjunto se fundamenta en sus similitudes constructivas, materiales y arquitectónicas, caracterizadas generalmente por poseer una sola nave, un atrio que alberga las festividades religiosas, una torre y la ornamentación de sus fachadas. Esto es coherente con la definición que la misma Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cul- tural y Natural de Unesco (1972) hace del patrimonio cultural en su artículo 1, la que incluye “grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional” ³ . Décadas más tarde, numerosas iglesias de este conjunto fueron declaradas Monumento Nacional por el Estado chileno. Por ejemplo, en la declaratoria que en 2015 se hizo de siete de ellas, resulta interesante observar que, entre los valores que se le asocian, aparecen junto a sus atributos materiales, aquellos de carácter simbólico y social. De esta forma, junto a los elementos arquitectónicos y estilísticos, estos templos comparten también el servir como ejes de organización terri- torial, tanto para la evangelización y culto cristiano, como para la articulación sociopolítica de la población local. Estas señas materiales permanecen en un paisaje en el que la naturaleza aún se impone frente a las huellas humanas. En este sentido, se releva la vigencia de estos templos como centros ceremoniales activos, depositarios de la fe de sus comu- nidades, y espacios donde se mantienen vivas las tradiciones comunitarias a través de la administración tradicional. Esta se caracteriza, principalmente, por los cargos de fabriquero, responsable de la conservación del templo, y mayordomo, encargado de la organización de las fiestas patronales. De este modo, los templos pueden ser vistos como la representación material de una compleja red de vínculos existentes: ya sea entre distintas iglesias o entre ellas y su entorno natural, el territorio en el que están insertas, sus co-

3 Unesco, Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (París, 1972). 4 Magdalena Pereira y Javiera Maino, Iglesias Andinas de Arica y Parinacota:1 73. 5 Subsecretaría del Patrimonio Cultural, Estudio Inventario. Iglesias del Archipiélago de Chiloé pertenecientes a la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera (Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, 2019). 6 Unesco, Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial (París, 2008): 25.

10 ←

AOA / n°51

Junto a los elementos arquitectónicos y estilísticos, estos templos comparten también el servir como ejes de organización territorial, tanto para la evangelización y culto cristiano, como para la articulación sociopolítica de la población local. Estas señas materiales permanecen en un paisaje en el que la naturaleza aún se impone frente a las huellas humanas.

R Bailes Morenos en Iglesia de San Martín de Codpa. V Iglesia de Parinacota, 2017.

→ 11

Patrimonio

V Iglesia de Saguara, 2014

12 ←

AOA / n°51

U Iglesia de la Virgen de la Inmaculada

Concepción de Guallatire, 2017.

→ 13

Patrimonio

R Así como el conjunto de más de 150 iglesias que forman parte de la denominada Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera, las iglesias del altiplano poseen una diversidad de atributos que no pueden ser vistos de manera aislada, pues su riqueza radica justamente en la interrelación existente entre sus características constructivas, arquitectónicas, culturales, sociales e históricas en su encaje en el territorio en el que se encuentran situadas. La noción de paisaje cultural ofrece una mirada interesante para la gestión integral de este conjunto de templos, pues hace énfasis en la interacción existente entre las obras humanas y la naturaleza, reflejando conocimientos ancestrales para su utilización sostenible y la relación espiritual que existe con ella.

bárbara ossa gonzález Licenciada en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Máster en Cultural Heritage Studies, University College London. Trabaja en el Departamento de Estudios y Educación Patrimonial de la Subsecretaría del Patrimonio Cultural.

daniela serra anguita Historiadora, Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster y Doctora en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile. Jefa del Departamento de Estudios y Educación Patrimonial de la Subsecretaría del Patrimonio Cultural.

14 ←

AOA / n°51

V Iglesia de San Santiago Apóstol de Airo.

→ 15

Patrimonio

V Iglesia de la Virgen de la Natividad de Mulluri.

16 ←

AOA / n°51

PATRIMONIO

Templo Andino: una categoría de tesoro de la humanidad

Por : magdalena pereira

Perpetuados a través de la constante circulación de personas y objetos a lo largo de los siglos; primero, desde los remotos tiempos del Imperio Tiwanaku (VI - XI); luego, durante la expansión Inca (XV-XVI) y, finalmente, en el período correspondiente al Imperio Español (XVI-XIX). Posteriormente, expandidos y resurcados como ramales del Qhapac Ñan (Camino del Inca) y de los caminos reales, que conectaron valles, sierra y altiplano del sur andino; los viejos caminos troperos del mundo andino siguieron siendo contenedores de vida y comunidades que construyeron su relato histórico a partir de esos espacios de circulación. Todo esto puesto de relieve en la imbricación cultural de su tradición aymara y el efecto evangelizador por parte de las órdenes religiosas que ejercieron su misión en esos lugares, desarrollándose, a la larga un “mestizaje cultural”, que unió su sensibilidad espiritual y comunicación con su entorno, junto a una profunda fe manifestada en el desarrollo del Templo Andino, como centro articulador de la vida social y espiritual. Considerando esa individualidad es que el Estado de Chile, por medio de su instancia técnica –el Consejo de Monumentos Nacionales–, ha propuesto, en su lista tentativa de sitios Patrimonio de la Humanidad, las llamadas “Iglesias del Altiplano”. Al respecto, en el sitio web del Consejo se establece brevemente el carácter de las mismas, indicando que: “El reflejo más tangible del encuentro entre el mundo hispano y el de Tarapacá son las numerosas capillas e iglesias edificadas en la época. La región fue colonizada por los españoles tempranamente”.

→ 17

Patrimonio

C

reemos que, a partir de lo anterior, es impor- tante profundizar en el intento de preservar estas capillas misionales que se reparten por el actual territorio norte de Chile, sur del Perú, occidente de Bolivia y norte de

refleja en su emplazamiento, su orientación, su advocación, su integración con calvarios y posas procesionales, además de su función sagrada que, en una mixtura de elementos, le otorga un carácter único. 3. Arte litúrgico. Cada templo andino es una manifestación estética compleja y particular, como corresponde a los lugares de culto, en la que se integran arquitectura, arte, música, baile, textiles e imaginería, en un todo amalga- mado que se traza desde un esfuerzo misional definido por la Iglesia Católica del siglo XVI, al servicio del Imperio Español. Hasta hoy. 4. Estilo adaptativo. Cada templo andino es un desafío para el estudio de los estilos estéticos materiales, con atributos de valor que conectan tradiciones de Oriente, Europa y la América prehispánica, dando oportunidad a la sorpresa y la paradoja, cuestionando lo que hasta ahora se ha definido como vernáculo y colonial. 5. Corazón de la Comunidad. Cada templo andino, no importa si está en ruinas o conservado con esmero, es el centro de la vida comunitaria, su lugar más sagrado. Allí se actualizan y revitalizan las viejas costumbres junto a ritos asociados al ciclo permanente de la vida, nacimiento y muerte, siembra y cosecha.

W Voluntarios trabajando en Pachacama.

Argentina, revisando los aportes y testimonios que nos han hecho sus propias comunidades. Para estos efectos, nos concentramos en la Región de Arica y Parinacota, que es un territorio de conservación marcado por sus templos andinos y por el esfuerzo de sus comunidades las que, afanadas con cariño en la persistencia cultural, dan significado, relato y sentido a la conservación de sus iglesias como legado de la humanidad. La visión local trasciende, de esta manera, al ejercicio del centro, ya que opera desde el corazón mismo y del sentir comunitario que otorga no solo la condición de monumento sino que de tesoro, en el sentido de una riqueza acumulada y cuidada durante generaciones. Tras muchos años dedicados a aprender del valor profundo de estas iglesias andinas, al tiempo de atender la necesidad de apoyo de las comunidades que las quieren conservar, ahora y siempre, proponemos que estas preciosas capillas –muestras auténticas y únicas del cristianismo andino– sean consideradas como una categoría universal, el Templo Andino, ya que cumple con una serie de características que apoyan y fundamentan su consideración : 1. Paisaje Sagrado. Cada templo andino se inscribe en un escenario y entorno natural magnífico del sur andino ameri- cano, en uno de los diversos pisos ecológicos, y conectado materialmente por sus adobes, piedras, totoras, pajas bravas a la madre naturaleza que lo circunda. 2. Cultura ancestral. Cada templo andino es la manifestación de la espiritualidad profunda de una cultura que ha sabido habitar junto al desierto y la cordillera de los Andes, lo que se

Nos concentramos en la Región de Arica y Parinacota, que es un territorio de conservación marcado por sus templos andinos y por el esfuerzo de sus comunidades las que, afanadas con cariño en la persistencia cultural, dan significado, relato y sentido a la conservación de sus iglesias como legado de la humanidad.

18 ←

AOA / n°51

donde se transmiten, de generación en generación, las tra- diciones, los conocimientos y los valores de la comunidad. La conservación de estos templos es, por tanto, una tarea colectiva que implica el compromiso de las comunidades locales, las autoridades y la sociedad en su conjunto. Por lo anterior, consideramos que su valor trasciende lo meramente estético convirtiéndolos en un patrimonio de la humanidad que merece y debe ser protegido. Además, es fundamental reconocer que estos templos no solo representan un legado histórico y cultural, sino que también son espacios vivos que continúan desempeñando un papel crucial en la vida cotidiana de las comunidades. Las festividades, rituales y celebraciones que se llevan a cabo en estos lugares son una manifestación de la identidad colec- tiva y una forma de mantener viva la memoria histórica. La interacción constante entre el pasado y el presente en estos templos refuerza el sentido de pertenencia y cohesión social, promoviendo un diálogo que enriquece la cultura local. En este sentido, la protección y preservación no solo debe enfocarse en el aspecto físico de estos templos, sino también en el apoyo a las prácticas culturales y espirituales que les dan vida. Es imperativo fomentar las iniciativas que involucran a las comunidades en la gestión y cuidado de estos espacios, asegurando que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando y aprendiendo de este invaluable patrimonio. Solo a través de un esfuerzo conjunto y sostenido podremos garantizar que estos templos sigan siendo faros de identidad y espiritualidad para todos.. !

Finalmente, creemos y afirmamos que los templos andinos son el fruto de un encuentro único entre el mundo andino y la cultura europea, dando origen a una expresión artística y espiritual singular. Estos santuarios, arraigados en la cosmo- visión ancestral y en la fe católica, son un testimonio vivo de la capacidad humana para adaptarse, crear y trascender. La fuerza y la vitalidad de los mismos radican en su profunda conexión con las comunidades que los rodean, transfor- mándose en el corazón de la vida social, cultural y espiritual,

W Taller de arte Sarañani. R Restauración en Ticnamar.

→ 19

Patrimonio

R Es imperativo fomentar las iniciativas que involucran a las comunidades en la gestión y cuidado de estos espacios, asegurando que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando y aprendiendo de este invaluable patrimonio. Solo a través de un esfuerzo conjunto y sostenido podremos garantizar que estos templos sigan siendo faros de identidad y espiritualidad para todos.

magdalena pereira Doctora Historia del Arte. Centro de Estudios del Patrimonio, Universidad Adolfo Ibáñez. Fundación Altiplano

20 ←

AOA / n°51

T Voluntaria en Pachama.

→ 21

Patrimonio

PATRIMONIO

Un prometedor modelo de gestión patrimonial

Visitamos Codpa, Guañacagua, Belén, Timar, Ticnamar, Parinacota. Nos maravillamos de las huellas arquitectónicas que permanecen desde hace siglos y, también, del trabajo de restauración y puesta en valor que está haciendo la Fundación Altiplano.

22 ← MISIÓN PATRIMONIAL AOA Pueblos originarios AYMARA Días recorridos

Arquitectos socios de AOA

Región de Arica y Parinacota ALTIPLANO SIGLO XVI Años de construcción

10 5

Metros sobre nivel del mar 4300 MT +100 Iglesias y capillas en total

Poblados andinos en total

Poblados andinos visitados

30

6

AOA / n°51

PATRIMONIO

Chungará y algo más

Por : luz maría pérez

La belleza de estos parajes es tan impresionante que sus pobladores originarios la explicaron con una leyenda.

S

ubiendo pendientes y curvas desde los 3.270 m.s.n.m. de la linda localidad de Belén, nos aden- tramos en el Parque Nacional Lauca. Mientras perdemos poco a poco la señal del celular, se advierte a los pasajeros “prepárense para lo

que viene” y, detrás de una loma, comienza a aparecer en un tono azul oscuro la base del volcán Parinacota y su cima con una densa capa blanca inmaculada. Lo sigue el volcán Pomerape, ambos compartidos con Bolivia y superando los 6.200 m.s.n.m. Más allá se aprecian otros cerros de diversos colores y una planicie de arbustos, paja brava y grupos de vicuñas ágiles y jóvenes que nos temen al paso. Nos acercamos cada vez más a este lago de azul profun- do, rodeado por un suelo cubierto de flora nativa en el que destacan líquenes y yaretas de un verde amarillento vivo e intenso. Dicho sea de paso, el primer avistamiento de yareta, cerca de los 4.000 m.s.n.m., fue una sorpresa para todos. Este arbusto se autopoliniza, crece muy lento y es denso, para así evitar las pérdidas de calor. Nos detenemos en el tambo del lago Chungará, una pala- bra aymara que significa musgo en la piedra. Se sienten los 4.559 msnm. Paseando por un sendero muy bien demarcado, que no se debe sobrepasar, en el agua observamos una gran cantidad de patos de diferentes tamaños, pero no se ven fla- mencos ni parinas, aves que se asocian más fácilmente con el lago. No es necesario verlas pues el conjunto, y eso que no percibimos con los ojos, nos entregan una atmósfera pura y apacible, que a varios de nosotros nos llamó a permanecer en silencio, contemplando, o solo quedarnos con los ojos cerrados. Por mi parte, una especie de estado zen me ayuda a manejar la puna y a disfrutar tranquilamente el paisaje y el cielo limpio con esas nubes gordas y blancas, hermanas de la cima del volcán. El volcán Parinacota y el Pomerape, los payachatas, son los protagonistas de una romántica leyenda inca que habla de un príncipe y una princesa enamorados, que fueron asesinados por enemistades entre las familias. Se dice que la naturaleza lloró tanto sus muertes que inundó los poblados y dejó como testimonio las lagunas Cotacotani y el lago Chungará, los que aportan un memorable mensaje literario; pero no es necesario conocer la leyenda para entender la magia del lugar. La visita es imperdible. !

Paseando por un sendero muy bien demarcado, que no se debe sobrepasar, en el agua observamos una gran cantidad de patos de diferentes tamaños, pero no se ven flamencos ni parinas, aves que se asocian más fácilmente con el lago.

→ 23

Patrimonio

PATRIMONIO

Amanecer en Belén

Por : mónica álvarez de oro + miguel agustín contreras

Dos templos centenarios resguardan el pequeño poblado y abren sus puertas para acoger a los visitantes. Una paciente restauración puso en valor estos espacios y su tradición.

U

na calle empedrada, que se inicia en un arco simple de acceso a la escuela, sube suave enmarcada por viviendas continuas de barro de baja altura. Puertas de maderas nobles pintadas de colores brillantes, que denotan

años de vidas familiares, encausan hasta el lugar donde grandes árboles cortan las perspectivas. Allí el espacio se abre y, después de la casa antigua donde se ubica la Posta de Salud del pueblo, una torre de tierra con perforaciones aleatorias y suavemente girada en su ortogonalidad, se alza majestuosa en el centro de la plaza. La pequeña iglesia de San Santiago es un volumen blanco, simple, pero finamente ataviado de un frontón de piedra clara que, serena, espera a cada visitante. La sonrisa amplia de su cuidador nos abre e ilumina su interior pulcro y afinado, donde el altar de marquetería tradicional y colorida eleva nuestras miradas para destacar cada una de sus imágenes que permanecen intactas desde hace siglos. El trabajo paciente de restauración y conservación realiza- do ha sido un esfuerzo colectivo que, liderado por la Funda- ción Altiplano, nos permite adentrarnos en la historia social, económica y cultural de este pueblo andino.

24 ←

AOA / n°51

En la Ruta de la Plata, desde Potosí, quedó este oasis de paz, descanso y servicios que permite valorar el esfuerzo y el amor de muchas personas por la vida de los pueblos andinos. El tiempo ha quedado congelado entre montañas y quebradas; Belén, testigo de años de historia, parece nunca haber envejecido. Restauración y quietud Una notable intervención urbanística generó un magnífico espacio cívico, sencillo pero interconectado con la originaria Iglesia de la Virgen de la Candelaria, dispuesta en una expla- nada superior, hoy reconvertida en espacio cultural. Brillantes peldaños hacen de la plaza un continuo ascendente compues- to entre campaniles de adobe y piedra que la ponen en valor. Contemplar desde lo alto ha asegurado, por siglos, el dominio del paisaje del valle con brillantes atardeceres púrpura. Tampoco se pueden omitir las luces del amanecer sobre los suaves cerros, cuando los tonos ocres, terracotas y blancos de la arquitectura se integran a la quietud del pueblo, ahora con baja actividad urbana, pero de gran acervo cultural. Al anochecer, la calidez de la plaza y sus monumentos iluminados destacan la jerarquía de sus espacios y las ade- cuadas decisiones de urbanismo y diseño que extendieron y armonizaron dos templos antes separados. Subir a su campanil antiguo permite un instante de expan- sión y dominio del paisaje que transporta y hace sentir el valor del encuentro entre panorama, arquitectura y cultura ancestral. No se puede dejar de visitar Belén y, menos, permanecer impasible frente al gran esfuerzo que posee el notable valor de entender la restauración patrimonial como un acto integrado de edificaciones, artes y vida comunitaria. Belén, un lugar para experimentar la vida andina en su máxima integración entre poblado, monumentos y familias. !

W Una calle empedrada sube hasta la plaza.

Q Iglesia de la Virgen de la Candelaria de Belén.

Q La torre, con campanil de piedra, se ubica junto a la Iglesia de San Santiago.

→ 25

Patrimonio

PATRIMONIO

Codpa y Guañacagua: entre vinos, cruces y santos

Por : diego edwards + javiera pérez

Un San Pedro que luce chullo en su cabeza es el mejor ejemplo de la riqueza cultural que pervive en estos poblados del altiplano.

parecido a una celebridad por esas tierras. Es conocido desde Codpa a Timar, pues recorre kilómetros visitando pueblos a pie, en burro o auto, para mantener viva la tradición católica. Esa noche en Codpa, junto a la Fundación Altiplano, el pá- rroco nos recibió con un festín. Fogata y velas acompañaron la conversación y el banquete preparado para agasajarnos: un rico asado, frutas, quesos del lugar y pintatani, vino local que se fabrica de forma artesanal. Historias míticas como la del Pozón de Jasjara, donde una sirena se les aparecía a quienes osaban cruzar de noche, enriquecieron la velada. Desde Codpa fuimos a la localidad de Guañacagua con su impresionante iglesia dedicada al apóstol San Pedro. Se acercaba la fiesta de Las Cruces de Mayo, una de las princi- pales celebraciones religiosas de la zona donde cada familia saca a relucir, cerca del camino o arriba hacia el cerro, una cruz engalanada. Rumbo a la iglesia, tuvimos la suerte de encontrarnos con varias personas que preparaban sus cruces para la celebración que tendrían esa noche. La iglesia está construida en un sector alto de Guañacagua como remate de su calle principal, lo que le confiere mayor importancia. Es un conjunto cercado por un muro de piedra y adobe, compuesto por la iglesia, el campanario exento (construcción separada de la nave del templo), el calvario por el frente, con su cruz engalanada, y un cementerio hacia atrás. Su fachada blanca, perfectamente simétrica, muestra en sobre relieves estructuras decorativas como pilastras, arcos; algunas inscripciones escritas con los nombres y los aportes económicos para su reconstrucción en 1904, combinados con motivos religiosos y de la naturaleza: un gran potpurrí sagrado, contable y terrenal. En el interior, el templo restaurado lucía su retablo barroco con pilares decorados con motivos naturales, algunos en colores fuertes como verde y rojo, y otros repujados en oro, dejando en evidencia los arcos y techo abovedado que tuvo la iglesia en su origen. Y como síntesis de esta combinación de agricultura, reli- gión y tradición, vemos una de las imágenes del retablo: San Pedro. No cualquier San Pedro, sino el de Guañacagua que luce orgulloso un chullo en su cabeza, un verdadero testimonio del barroco altiplánico chileno. !

Q La iglesia de Guañacagua se ubica como remate de la calle principal del pueblo. T Adobe y piedras son los materiales predominantes en la aquitectura del lugar.

R La imagen de San Pedro es testimonio del sicretismo religioso. R En la fachada de la iglesia de Guañacagua se ven inscritos los nombres de algunos donantes para la reconstrucción en 1904.

ncontrarse con un pueblo de piedras y adobe, agricultura (activa) en terrazas incas, personas ligadas profundamente a su tierra, paisaje y tradiciones, es una experiencia única e ines- perada. Inolvidables son los lugareños que dan valor al territorio, como el cura de la comuna de Camarones y alrededores: un peculiar y carismático personaje, lo más E

26 ←

AOA / n°51

→ 27

Patrimonio

V Torre campanario iglesia de Guañacagua, recientemente restaurada. 2014.

28 ←

AOA / n°51

U Interior campanario iglesia de Guañacagua. 2014.

→ 29

Patrimonio

PATRIMONIO

Equilibrio y fragilidad en Ofragía

Por : pablo jordán

Aquí están grabados los recuerdos, señales y lecciones de los pueblos antiguos que transitaron en caravanas por quebradas y llanuras. Cada día, los glifos parecen adquirir vida con el cambio de la orientación solar.

Q Esta pequeña localidad es custodia de una manifestación espectacular de arte y comunicación.

30 ←

AOA / n°51

dadosamente localizados por sobre la línea de la vegetación, constituyen un mirador al verdor del valle. Lugar de recreación, contemplación e información. Amontonados símbolos. Aunque aparecen sin orden, luego de un examen más riguroso develan cuadros de momentos de la vida de estos pueblos antiguos. La cacería, la guerra o la batalla, el siempre presente disco solar, la caravana, los animales. Ocasionalmente, referencias a la fauna: serpien- tes, llamas, guanacos y aves se entremezclan en las pizarras eternas con cazadores, niños, grupos de gente. El ánimo se acelera ante el descubrimiento de los glifos. Altos sobre la quebrada, próximos al visitante. Señalan la ruta, marcan el destino, dan cuenta de la presencia y son testimonio silente de los que antes vieron y poblaron este lugar. Las huellas de la ocupación están por todas partes: ruinosos corrales, graneros de piedra, tambos, acueductos, terrazas de cultivo. Genial y redonda manera de asentarse que reconoce y aprovecha al máximo los recursos regalados por el medio –la pendiente, los cursos de agua, aleros de sombra, oasis de verdor, tierra labrable, piedra, barro y paja como mate- riales disponibles– y los maneja y articula dando lugar a un ciclo de explotación capaz de sostener la vida por milenios. A ello aporta la humana necesidad de registro, identidad y espiritualidad, dejando al tiempo su arte rupestre, recintos ceremoniales y memoria. Ofragía es, entonces, algo de todo esto. Como heme- roteca periódica de la prehistoria, acumula capas y capas de información seleccionada para sus contemporáneos y, quizás sin proponérselo, para quienes los seguimos en la evolución histórica. Habitar las quebradas en el desierto es una lección para nosotros. Arquitectos diseñadores del mañana encontramos en su visita claves para nuestro presente y futuro. Hoy, quienes pueblan estos sitios lo hacen en consideración de las mismas claves que los pueblos prehispánicos. Fragilidad y escasez de recursos. Bordes críticos entre la vida y la aridez. Respeto a las reglas del medio. Inseguridad frente al desastre natural. Autosustento frente al aislamiento. Refugio y auxilio mutuo. Fraternidad y hospitalidad ante el viajero o visitante. Silenciosa admiración de las estrellas. Responsabilidad en el cuidado del lugar, su fauna y flora. Una única y personal percepción y habitación de la dimensión temporal. Valores ancestrales como lecciones de habitación. Con esta mirada, el recorrido se hace vivo y profundo. El patrimonio supera el edificio y alcanza el asentamiento y el paisaje que significa y educa. ¿Cuáles son las lecciones que nuestro moderno paisaje y forma de habitar entrega al futuro? ¿Cuál y cómo es el paisaje patrimonial que entregaremos? !

R Ocasionalmente hay referencias a la fauna: serpientes, llamas, guanacos.

L

a quebrada de Codpa, en las nacientes de la quebrada de Vitor, es un lugar excepcional. Allí se encuentra un testimonio de vida y asenta- miento humano que, atravesando el tiempo, nos muestra de forma clara la condición bus-

cada hoy por nuestro paradigma de la sustentabilidad: como habitar un territorio de forma respetuosa con sus formas y usar sus riquezas para dar sustento a la vida humana y de sus comunidades, sin por ello degradarlo o perderlo. En un delicado balance entre el medioambiente y un patrón de ocupación, explotación y desarrollo, se configura durante siglos un modo de implantación de la obra humana, de uso cuidadoso del recurso escaso (el agua como expresión prin- cipal), y también de la producción de sutiles e importantes bienes habitacionales. La sombra, solidez de las estructuras, desafío de la topografía mediante terrazas de cultivo, redes de riego y circulaciones, puntos de reunión, lugares de ofrenda, adoración y ceremonia. En diálogo cotidiano, la Pachamama condiciona las acciones humanas más sutiles como brindar, viajar, edificar o recordar. Estamos ante la integración de observaciones milenarias y su transformación en lecciones de producción, edificación y habitación. Ofragía, una pequeña localidad en el corazón del recorrido prehispánico desde el altiplano a la costa, siguiendo el curso de la vitalidad de la quebrada y sus aguas, es hoy custodia de una manifestación espectacular de arte y comunicación. Los pueblos antiguos, en su tránsito bidireccional de caravanas por el sistema de quebradas y llanuras, dejaron grabados en piedra sus recuerdos, señales y lecciones históricas. Los petroglifos de Ofragía, unos pocos kilómetros aguas abajo de Codpa siguiendo el curso de su quebrada, nos muestran el talento de sus anónimos autores. Maestros y aprendices marcaron sus huellas sobre las piedras en la ladera sur de la quebrada. justo en la confluencia con el afluente proveniente de Timar. Mirando al norte, los glifos parecen adquirir vida al correr de las horas y el cambio de la orientación solar. Cui-

El ánimo se acelera ante el descubrimiento de los glifos. Altos sobre la quebrada, próximos al visitante. Señalan la ruta, marcan el destino, dan cuenta de la presencia y son testimonio silente de los que antes vieron y poblaron este lugar.

→ 31

Patrimonio

Page 1 Page 2 Page 3 Page 4 Page 5 Page 6 Page 7 Page 8 Page 9 Page 10 Page 11 Page 12 Page 13 Page 14 Page 15 Page 16 Page 17 Page 18 Page 19 Page 20 Page 21 Page 22 Page 23 Page 24 Page 25 Page 26 Page 27 Page 28 Page 29 Page 30 Page 31 Page 32 Page 33 Page 34 Page 35 Page 36 Page 37 Page 38 Page 39 Page 40 Page 41 Page 42 Page 43 Page 44 Page 45 Page 46 Page 47 Page 48 Page 49 Page 50 Page 51 Page 52 Page 53 Page 54 Page 55 Page 56 Page 57 Page 58 Page 59 Page 60 Page 61 Page 62 Page 63 Page 64 Page 65 Page 66 Page 67 Page 68 Page 69 Page 70 Page 71 Page 72 Page 73 Page 74 Page 75 Page 76 Page 77 Page 78 Page 79 Page 80 Page 81 Page 82 Page 83 Page 84 Page 85 Page 86 Page 87 Page 88 Page 89 Page 90 Page 91 Page 92 Page 93 Page 94 Page 95 Page 96 Page 97 Page 98 Page 99 Page 100 Page 101 Page 102 Page 103 Page 104-105 Page 106-107 Page 108 Page 109 Page 110 Page 111 Page 112 Page 113 Page 114 Page 115 Page 116 Page 117 Page 118 Page 119 Page 120 Page 121 Page 122 Page 123 Page 124 Page 125 Page 126 Page 127 Page 128 Page 129 Page 130 Page 131 Page 132 Page 133 Page 134 Page 135 Page 136 Page 137 Page 138 Page 139 Page 140 Page 141 Page 142 Page 143 Page 144 Page 145 Page 146 Page 147 Page 148 Page 149 Page 150 Page 151 Page 152 Page 153 Page 154 Page 155 Page 156 Page 157 Page 158 Page 159 Page 160 Page 161 Page 162 Page 163 Page 164 Page 165 Page 166 Page 167 Page 168 Page 169 Page 170 Page 171 Page 172 Page 173 Page 174 Page 175 Page 176 Page 177 Page 178 Page 179 Page 180 Page 181 Page 182 Page 183 Page 184 Page 185 Page 186 Page 187 Page 188 Page 189 Page 190 Page 191 Page 192 Page 193 Page 194 Page 195 Page 196 Page 197 Page 198 Page 199 Page 200 Page 201 Page 202

Made with FlippingBook - Online catalogs