munidades, tradiciones y cosmovisión. Esto queda reflejado de manera manifiesta en las fiestas patronales que tienen lugar anualmente en estos espacios, las cuales se desarrollan desde tiempos coloniales y hasta el día de hoy. Con motivo de estos festejos, los antiguos habitantes y sus descendientes retornan a sus pueblos, motivados por la devoción a sus santos patronos, perfomando allí una serie de ritos y costumbres para solicitar abundancia, bienestar, salud y éxito en la producción agrícola y reproducción ganadera ⁴ . En estas fiestas se evi- dencia la permanencia y convivencia de elementos propios del catolicismo con aquellos de la religiosidad indígena, en vínculo con la sabiduría ancestral ligada al entorno natural. Así como el conjunto de más de 150 iglesias que forman parte de la denominada Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera ⁵ , las iglesias del altiplano poseen una diversidad de atributos que no pueden ser vistos de manera aislada, pues su riqueza radica justamente en la interrela- ción existente entre sus características constructivas, ar- quitectónicas, culturales, sociales e históricas en su encaje en el territorio en el que se encuentran situadas. La noción de paisaje cultural ofrece una mirada interesante para la gestión integral de este conjunto de templos, pues hace énfasis en la interacción existente entre las obras humanas y la naturaleza, reflejando conocimientos ancestrales para su utilización sostenible y la relación espiritual que existe con ella ⁶ . La incorporación de esta categoría de protección en la propuesta de actualización de legislación patrimonial brinda una oportunidad histórica para ello. !
Q Iglesia Santa Rosa de Lima de Guacollo, 2017. X Iglesia de Saguara, 2017.
D
esde el año 1988, este conjunto denominado “Iglesias del Altiplano” es parte de la Lista Tentativa de Unesco, la cual incluye los bienes que el Estado considera de potencial Valor Universal Excepcional, siendo un requisito
previo para su postulación como Sitio Patrimonio Mundial. Su inscripción como conjunto se fundamenta en sus similitudes constructivas, materiales y arquitectónicas, caracterizadas generalmente por poseer una sola nave, un atrio que alberga las festividades religiosas, una torre y la ornamentación de sus fachadas. Esto es coherente con la definición que la misma Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cul- tural y Natural de Unesco (1972) hace del patrimonio cultural en su artículo 1, la que incluye “grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional” ³ . Décadas más tarde, numerosas iglesias de este conjunto fueron declaradas Monumento Nacional por el Estado chileno. Por ejemplo, en la declaratoria que en 2015 se hizo de siete de ellas, resulta interesante observar que, entre los valores que se le asocian, aparecen junto a sus atributos materiales, aquellos de carácter simbólico y social. De esta forma, junto a los elementos arquitectónicos y estilísticos, estos templos comparten también el servir como ejes de organización terri- torial, tanto para la evangelización y culto cristiano, como para la articulación sociopolítica de la población local. Estas señas materiales permanecen en un paisaje en el que la naturaleza aún se impone frente a las huellas humanas. En este sentido, se releva la vigencia de estos templos como centros ceremoniales activos, depositarios de la fe de sus comu- nidades, y espacios donde se mantienen vivas las tradiciones comunitarias a través de la administración tradicional. Esta se caracteriza, principalmente, por los cargos de fabriquero, responsable de la conservación del templo, y mayordomo, encargado de la organización de las fiestas patronales. De este modo, los templos pueden ser vistos como la representación material de una compleja red de vínculos existentes: ya sea entre distintas iglesias o entre ellas y su entorno natural, el territorio en el que están insertas, sus co-
3 Unesco, Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (París, 1972). 4 Magdalena Pereira y Javiera Maino, Iglesias Andinas de Arica y Parinacota:1 73. 5 Subsecretaría del Patrimonio Cultural, Estudio Inventario. Iglesias del Archipiélago de Chiloé pertenecientes a la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera (Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, 2019). 6 Unesco, Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial (París, 2008): 25.
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