PATRIMONIO
Amanecer en Belén
Por : mónica álvarez de oro + miguel agustín contreras
Dos templos centenarios resguardan el pequeño poblado y abren sus puertas para acoger a los visitantes. Una paciente restauración puso en valor estos espacios y su tradición.
U
na calle empedrada, que se inicia en un arco simple de acceso a la escuela, sube suave enmarcada por viviendas continuas de barro de baja altura. Puertas de maderas nobles pintadas de colores brillantes, que denotan
años de vidas familiares, encausan hasta el lugar donde grandes árboles cortan las perspectivas. Allí el espacio se abre y, después de la casa antigua donde se ubica la Posta de Salud del pueblo, una torre de tierra con perforaciones aleatorias y suavemente girada en su ortogonalidad, se alza majestuosa en el centro de la plaza. La pequeña iglesia de San Santiago es un volumen blanco, simple, pero finamente ataviado de un frontón de piedra clara que, serena, espera a cada visitante. La sonrisa amplia de su cuidador nos abre e ilumina su interior pulcro y afinado, donde el altar de marquetería tradicional y colorida eleva nuestras miradas para destacar cada una de sus imágenes que permanecen intactas desde hace siglos. El trabajo paciente de restauración y conservación realiza- do ha sido un esfuerzo colectivo que, liderado por la Funda- ción Altiplano, nos permite adentrarnos en la historia social, económica y cultural de este pueblo andino.
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AOA / n°51
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