Revista AOA_51

En la Ruta de la Plata, desde Potosí, quedó este oasis de paz, descanso y servicios que permite valorar el esfuerzo y el amor de muchas personas por la vida de los pueblos andinos. El tiempo ha quedado congelado entre montañas y quebradas; Belén, testigo de años de historia, parece nunca haber envejecido. Restauración y quietud Una notable intervención urbanística generó un magnífico espacio cívico, sencillo pero interconectado con la originaria Iglesia de la Virgen de la Candelaria, dispuesta en una expla- nada superior, hoy reconvertida en espacio cultural. Brillantes peldaños hacen de la plaza un continuo ascendente compues- to entre campaniles de adobe y piedra que la ponen en valor. Contemplar desde lo alto ha asegurado, por siglos, el dominio del paisaje del valle con brillantes atardeceres púrpura. Tampoco se pueden omitir las luces del amanecer sobre los suaves cerros, cuando los tonos ocres, terracotas y blancos de la arquitectura se integran a la quietud del pueblo, ahora con baja actividad urbana, pero de gran acervo cultural. Al anochecer, la calidez de la plaza y sus monumentos iluminados destacan la jerarquía de sus espacios y las ade- cuadas decisiones de urbanismo y diseño que extendieron y armonizaron dos templos antes separados. Subir a su campanil antiguo permite un instante de expan- sión y dominio del paisaje que transporta y hace sentir el valor del encuentro entre panorama, arquitectura y cultura ancestral. No se puede dejar de visitar Belén y, menos, permanecer impasible frente al gran esfuerzo que posee el notable valor de entender la restauración patrimonial como un acto integrado de edificaciones, artes y vida comunitaria. Belén, un lugar para experimentar la vida andina en su máxima integración entre poblado, monumentos y familias. !

W Una calle empedrada sube hasta la plaza.

Q Iglesia de la Virgen de la Candelaria de Belén.

Q La torre, con campanil de piedra, se ubica junto a la Iglesia de San Santiago.

→ 25

Patrimonio

Made with FlippingBook - Online catalogs