PROMOVIENDO UN CAMBIO DE PARADIGMA
Las mujeres casi no existían socialmente: estaban en sus casas, no tenían derecho a voto, no tenían derecho de fumar. En 1933 se produce la Carta de Atenas liderada por Le Corbusier. En 1929 él había estado en Buenos Aires y decía: “¿cómo es posible que, en esta ciudad, cada 300 metros haya que parar el auto para esperar que otro pase? Necesitamos que las ciudades vayan rápido y vayan lejos”. El movimiento funcionalista constructivista de Le Corbusier genera infraestructuras que se vuelven heridas profundas en las ciudades. En los años 80 aparece un movimiento antizonificación que escribe la Declaración de Bruselas, anti Le Corbusier, y dice: “Necesitamos barrios de multiusos, proximidad; necesitamos que el espacio público sea recuperado para la gente; queremos que haya policentrismo funcional, comercios de proximidad, escuelas, centros deportivos”. Ese movimiento se enfrenta a lo que se llamaba “la bruse- lización”, que son las torres que emergen y arrasan con los barrios. Ese movimiento no tiene éxito. Cuando pregunto ahora: ¿conoces el libro de la Declaración de Bruselas de 1980, el de André Barey? No lo conocen. Ese libro no tiene éxito porque el modelo de las ciudades estaba basado en la separación funcional. Surgieron los barrios de negocios, las torres que necesi- tan ascensores, iluminación, aireación, y su propio modelo económico: restaurante de empresa, estacionamientos, en fin. Son múltiples modelos de negocios que se cruzan y a los cuales les conviene que ese proceso urbanístico perdure. Probablemente, Le Corbusier nunca imaginó que iba a producirse esa revolución, pero el germen del funcionalismo de la zonificación conlleva esa separación funcional. Sesenta años después, el modelo económico de La Défense está muerto; su tasa de desocupación llegando al 18%. Estamos cerrando un ciclo que podemos marcarlo como originado en la Carta de Atenas y que hoy necesi- ta pasar a otra etapa, no solamente conceptual sino de transformación urbana. Esto lo vemos a través del éxito del concepto de las proximidades policéntricas que generan un nuevo modelo de negocio para los mismos actores, tanto arquitecturales como urbanísticos, en esta visión polimórfica y policéntrica de la ciudad. Fernando Marín: En nuestro caso, Santiago Centro se fue vaciando después del estallido social de 2019, con la pandemia y el teletrabajo. ¿Cómo se podría recuperar para que la gente lo vuelva a ocupar y se pueda regenerar? La reflexión de 2024 es que el modelo de negocios de barrio monofuncional está agotado. El cambio climático es otro elemento que entra en juego, en particular después de las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Yves Besançon: Cátedra ETI, entidad de la que eres director científico, se vincula con organismos supranacionales desde hace años. ¿Cuál es la idea base en todas esas relaciones? Los conceptos que hemos desarrollado –“la ciudad de los quince minutos”, “el territorio de media hora”– se con- virtieron en un concepto mundial. Tenemos una alianza estratégica con UN-Habitat, que es la división de ciudades de Naciones Unidas; con el C40, Organización Mundial de Metrópolis por el Clima –de la cual hacen parte Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, Sao Paulo, Bogotá, entre otras– y con la Organización Mundial de Ciudades y Gobier- nos Locales Unidos que se llama CGLU. Hemos integrado en La Sorbona a colegas de América Latina y mi idea es promover un cambio de paradigma sobre cómo darles a las ciudades un matiz orientado hacia el policentrismo, multiservicios, infraestructuras sociales, regeneración urbana, polimorfismo funcional, multiuso de lugares. En otros momentos tuve una actividad de consejería científica estratégica con la alcaldesa de París, Anne Hi- dalgo, que ya he dejado de lado para dedicarme ciento por ciento a esta actividad en La Sorbona. Yves Besançon: Sabemos que la alcaldesa fue reelegida (2020-2026) enarbolando el proyecto de los 15 minutos. Eso se relaciona con tu propuesta para dejar atrás la Carta de Atenas y situarse más en la Declaración de Bruselas 1980. A nuestros lectores –arquitectos y urbanistas– les va a interesar muchísimo saber por qué dices eso. Un siglo de desarrollo urbano mundial (1923 a 2024) es un buen periodo para tomar distancia y ver qué ha pasado en ese tiempo. Lo primero ha sido un desarrollo acelerado de las ciudades. Yo me fui de Colombia hace 45 años. En ese momento, en el continente había un 30% de habitantes urbanos y un 70% rurales; hoy eso se ha invertido. Países como Chile y Argentina tienen casi un 90% de urbanización. En Europa, donde vivo, somos un 77% urbanos. Ese crecimiento fue de la mano de un proceso de zoni- ficación muy alto. En la zona oeste de París, 1962, se creó La Défense, el barrio de negocios más grande de Europa con más de un millón de metros cuadrados. A la vez hubo una fragmentación que separó los lugares de habitación de los lugares de trabajo. El borde del Sena se transformó en dos autopistas para unir el este con el oeste y se generó un tráfico de vehículos con los consecuentes atascos por ese movimiento: en la mañana hacia los lugares de trabajo y en la tarde a las viviendas. El origen de ese crecimiento está en 1920, cuando en Chicago aparecen los grandes edificios y las autopistas. La ciudad tiene género masculino, que va con el vehículo.
R “Un siglo de desarrollo urbano mundial (1923 a 2024) es un buen periodo para tomar distancia y ver qué ha pasado en ese tiempo. Lo primero ha sido un desarrollo acelerado de las ciudades. Yo me fui de Colombia hace 45 años. En ese momento, en el continente había un 30% de habitantes urbanos y un 70% rurales; hoy eso se ha invertido. Países como Chile y Argentina tienen casi un 90% de urbanización. En Europa, donde vivo, somos un 77% urbanos”.
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Entrevista Internacional
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