ESTRATEGIAS DE UN SOÑADOR El modo en que surgió el proyecto Ochoalcubo es una de las leyendas de la arquitectura chilena. Creador de Interde- sign, químico de profesión y enamorado de la arquitectura, Eduardo Godoy, ya conocía a Mathias Klotz cuando lo invitó a un bar en Bellavista para proponerle una idea. “Me parece genial, larguémonos”, respondió Klotz. El empresario también conocía a Christian de Groote, quien había diseñado la fachada de la tienda Interdesign en Av. Isidora Goyenechea, así como varias transformaciones en su casa. Eduardo Godoy había adquirido un gran terreno en Mar- bella en el año 2002. “Yo lo había comprado pensando en hacer ocho casas, más otras ocho”, recuerda Godoy. “Iban a ser casas experimentales y después las iba a vender. Se me ocurrió y le propuse la idea a Mathias Klotz; nos juntamos y fue genial. Definimos que las casas iban a ser blancas y de estilo mediterráneo, que iban a tener tales dimensiones y tales cualidades y listo, el asunto funcionó inmediatamente. Había un programa mínimo y una superficie máxima. Estaba también el tema de que las casas se abrieran hacia el norte y se cerraran hacia el sur, pero no más que eso. No había limitantes, la idea era que conversaran entre los arquitectos para definir qué se iba a hacer”. Además de los ocho arquitectos chilenos acordados para realizar el proyecto, hubo un noveno participante: Toyo Ito, a quien Godoy conocía anteriormente porque compraba muebles diseñados por el arquitecto japonés para venderlos en Interdesign, como por ejemplo, la banqueta Ripples y la estantería mediateca de Sendai. Cuando Godoy decidió plantearle su idea, Toyo Ito estaba participando en la Feria de Milán y Philippe Godoy estudiando en la universidad en Bélgica. El empresario convocó a su hijo
a la ciudad italiana y se juntaron los tres en un restaurante. “Cuando Eduardo le habló, Toyo Ito, así muy japonés, dijo: okey, okey. Se dieron un apretón de manos y listo, estaba todo asegurado”, señala Philippe. “Fue genial, no duró nada la conversación, él lo aceptó y de ahí en adelante partimos a desarrollar el proyecto”, recuerda el empresario. En 2009 se inauguró la casa White O, diseñada por Toyo Ito, quien viajó a Chile y se quedó con la familia Godoy la noche antes del evento inaugural. Philippe enfatiza que el estilo de relación de trabajo siempre fue amistoso y casi informal. “Recuerdo una reunión tiempo después, cuando estábamos hablando de Los Vilos. Vinieron tres personas para saber del proyecto y una de ellas pregun- tó: ‘¿Cuál es el business plan?’. Eduardo respondió molesto: ¡Cómo puedes hablar de business plan! ¡Esto es otra cosa, no hablamos en esos términos!”. “Cuando la gente hablaba de negocio, me molestaba”, asume el empresario. “Esto no era un negocio”. Y relata que la idea de ocho casas, y no siete o nueve, se debió a que siempre le ha fascinado el ocho porque es un número mágico. Y tam- bién a los arquitectos invitados les encantó que el proyecto se llamara Ochoalcubo. Otra innovación de Eduardo Godoy había sido asociarse con la Universidad Diego Portales para que estudiantes de arquitectura pudieran conocer las obras en construcción durante los años 2004 y 2005. Incluso se instaló un cartel publicitario enorme, con los nombres y rostros de los arqui- tectos, en el terreno donde se construía. PUNTAPIÉ INICIAL Alrededor de 2008, época de crisis económica en el país, comenzó otra etapa, en Los Vilos. En ese balneario, Godoy había adquirido un macro lote para que ocho arquitectos chilenos diseñaran otras ocho casas y ocho internacionales proyectaran las suyas.
R Fotos históricas de las reuniones de trabajo del proyecto Ochoquebradas en Los Vilos. X Catálogo Ochoalcubo en Marbella.
“Cuando la gente hablaba de negocio, me molestaba”, asume Eduardo Godoy. “Esto no era un negocio”. Y relata que la idea de ocho casas, y no siete o nueve, se debió a que siempre le ha fascinado el ocho porque es un número mágico. Y también a los arquitectos invitados les encantó que el proyecto se llamara Ochoalcubo.
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