Revista AOA_51

E

l cambio climático está modificando las condiciones de ocupación del territorio, transformando variables que hasta hace poco suponíamos estables y que, no sin resistencia, nos van forzando a adaptar nuestros entornos. Recono- ciendo su persistencia, las ciudades reciben sus impactos al mismo tiempo que generan reacciones y acciones que han de enfrentar y evitar esos desastres que ahora llamamos socio-naturales debido al conocimiento científico logrado y a los procesos de planificación preventiva iniciados, ya no siendo exclusivamente causados por y desde la naturaleza. En este contexto, las zonas urbanas evidencian sus aciertos y desaciertos de emplazamiento, expansión y edificación, desafiando al Urbanismo y a la Arquitectura hacia una nueva manera de hacer. Entonces, la coordinación interdisciplinar arquitectónica se mantiene disponible para incorporar criterios innovadores. Estos van desde el valor de reciclar sectores o edificios obsoletos y abandonados, pasando por resguardar áreas expuestas al riesgo para que no afecten bienes y vidas, hasta el reforzar zonas protegidas a través de acciones sutiles o regenerativas, todas incorporadas a los procesos ecosistémicos como soportes del habitar. Se trata incluso, como alienta Gonzalo Carrasco, de “imaginar proyectos multiespecíficos”, en colaboración con otros modos de existencia, que hagan posible unas Arquitecturas Postsostenibles; es decir, que vayan más allá de un desarrollo basado en compensaciones y mitigaciones ambientales para imaginar futuros posibles centrados en la reparación y la regeneración”. Lo anterior implica que la Arquitectura -en búsqueda de la sustenta- bilidad- se enfrenta a permanentes desafíos multidisciplinares sobre los cuales hemos querido indagar en una selección de iniciativas y proyectos inspirados en nuevos procedimientos teóricos y prácticos. En estos, las energías renovables, los recursos hídricos, el diseño preventivo y las soluciones basadas en la naturaleza se hacen pertinentes y necesarias, ampliando el campo de acción y demostrando que la adaptación ya ha comenzado, haciéndose posible y conveniente. Hubert Klumpner y Pablo Levine, desde la cátedra de Arquitectura y Diseño Urbano en ETHZ, Suiza, comparten en esta edición esas expe- riencias en distintos continentes “Estoy convencido de que las maneras de trabajar que aprendimos en los proyectos en los barrios latinoameri- canos son novedosas y deberíamos establecerlas metodológicamente para que se puedan utilizar como una didáctica para la enseñanza y la investigación”, señala Klumpner. Por su parte, con tres años de exitoso funcionamiento, el Parque Ur- bano Río Cautín, en Temuco, hace emerger un modelo de arquitectura del paisaje resiliente y bello. Osvaldo Moreno explica las claves de futuro que se pueden extraer de esa ribera sureña regenerada. Y en el Norte Grande, el Geoparque de Tocopilla nos muestra que no es obligatorio poner capas externas sobre un lugar e ir sumando elementos, sino al contrario hacer “un parque en sustracción, por así decirlo”, resume Rodrigo Werner. Esta obra le significó el Premio Aporte Urbano (PAU) 2023 por Mejor Proyecto de Uso Público a la oficina CAW Arquitectos. Así, de varios modos, se esbozan nuevos caminos diversificando el debate y la permanente capacidad de proposición desde las disciplinas proyectuales. Ellas, valorizando lo existente revalorizan lo preexistente, cohabitan y construyen ciudades más sustentables y duraderas que evolucionan con, desde y para nosotros mismos sobre el territorio. !

U Parque Geológico Geoparque, Tocopilla

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Reportaje

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