PONIENDO EN VALOR LA GEOGRAFÍA Sebastián Rozas: En el proyecto de Geoparque, entendiendo el entorno de escasez hídrica, de cambio climático, ¿cuáles son las variables técnicas que respaldan la resiliencia, la adaptación, como parte del diseño? Rodrigo Werner: Uno de los vectores más significativos de este proyecto, es que es cero mantención. Tocopilla es uno de los lugares más aislados de Chile; allá todo cuesta, todo es lejos, no hay mucha provisión de materiales, está todo a trasmano. Hicimos un análisis general desde lo geográfico, lo ambiental y lo ecológico. Y una de las variables más importantes fue que todo Tocopilla está constituido sobre un manto rocoso continuo e impermeable, un suelo muy consolidado de rocas cuyas formas se deben a la erosión de hace millones de años cuando conformaba el fondo marino. Cuando uno hace un loteo tiene que dejar, por norma, una cantidad proporcional de metros cuadrados destinados a áreas verdes. Allá el concepto áreas verdes es bastante poco acorde, porque son áreas ocre, áreas del desierto. Pero, ¿qué pasó? Que las constructoras dejaron deliberadamente para “áreas verdes” las superficies en donde encontraron los ma- yores afloramientos del manto rocoso, porque es muy costoso dinamitarlo. Adicionalmente, con el estudio geotécnico detec- tamos hasta dos y tres metros de basura, de escombros por sobre la roca: desde residuos de construcciones y desechos domiciliarios hasta refrigeradores. La óptica para las áreas verdes era generar espacios planos, ya que habitualmente se busca hacer canchas donde haya
equipamiento y otros elementos. Entonces la primera tarea fue dialogar con los vecinos y la municipalidad en cuanto a que la roca es un valor y no un problema. Por eso lo nombramos Geo- parque, para poner en valor este patrimonio. Lo vimos como una oportunidad. Incluso nos dimos cuenta que el símbolo de Tocopilla es una roca llamada la Piedra del Camello porque en escorzo tiene una forma que asemeja un dromedario.
W Vista isométrica.
Sebastián Rozas: ¿Podrías detallar los pasos para detectar las capacidades del terreno?
Rodrigo Werner: Logramos también convencerlos de que no era necesario destruir este accidente geográfico sino, al contrario, potenciarlo y hacer un diseño desde ese elemento. Entonces, hicimos un levantamiento láser completo, con nube de puntos, de todo lo que había y, de alguna manera, el terreno empezó a hablar. Más que nosotros inducir un diseño, lo que hicimos fue detectar las distintas capacidades espaciales disponibles: lugares con pendiente, pequeñas cuencas, lu- gares que tenían cavidades, toda esta roca que tenía millones de años de fondo marino; estos huecos, estos cóncavos/ convexos del terreno, lo fuimos registrando y armamos un proyecto en base a lo que el terreno nos iba dictando y eso íbamos traduciéndolo en ciertos patrones de diseño. Fue interesante el ejercicio porque más que ir sumando, fuimos sacando elementos. Fue un espacio público en sustracción, por así decirlo. Entonces, en la medida en que limpiábamos, íbamos haciendo prospecciones, detectando superficies y a eso le dábamos un nombre o un lugar y una categoría.
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AOA / n°51
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