ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE
Club Campestre de Cali, 1954, de Iván Escobar Melguizo, Darío Mejía, Jaime Sáenz, Manuel Lago, Fernando Borrero y Renato Giovanelli. Club Campestre (Countryside Club), Cali, 1954, by Iván Escobar Melguizo, Darío Mejía, Jaime Sáenz, Manuel Lago, Fernando Borrero and Renato Giovanelli.
CAJAS POROSAS
POROUS BOXES
El Club Campestre se localiza al sur de Cali, en los predios de una antigua hacienda cuya casa vieja, ubicada en una colina en las estribaciones de los Andes colombianos, había servido de sede social por varios años. Desde la casa se podía ver el campo de golf que había reemplazado los corrales y potreros. A mediados de los años 50 del siglo pasado, cuando se consolidó la industria moderna en la región -que hizo de Cali el polo de desarrollo económico del suroccidente colombiano-, el aumento del número de socios demandó mayores espacios para sus actividades sociales, optando por la construcción de nuevas instalaciones. Para el proyecto fueron convocados los arquitectos Iván Escobar Melguizo, Darío Mejía, Jaime Sáenz, Manuel Lago, Fernando Borrero y Renato Giovanelli, quienes entre 1954 y 1958 dieron forma al nuevo conjunto en el mismo emplazamiento de la vieja casa de hacienda. Un suave ascenso conduce al estacionamiento e ingreso al conjunto, ubicados al poniente de la edificación. Una marquesina sostenida por una viga en V irrumpe en una fachada en ladrillo prácticamente cerrada, pasando la entrada justamente sobre una acequia que baja entre las piedras y desde la cual un “golpe de vista” revela el magnífico paisaje del valle del río Cauca. El proyecto tuvo como objetivo disfrutar del paisaje tanto lejano como inmediato, propósito facilitado por las bondades del clima de la región el cual no demanda mayor cerramiento de protección. La horizontalidad es la nota predominante, en el aterrazado de los espacios generados en las áreas circundantes, en la losa de entrepiso que parece desafiar la gravedad, y en las cubiertas de grandes losas que parecen flotar y transformarse en volantines gigantes de hormigón cuando la infaltable brisa hace su presencia en las tardes. Arquitectura de elementos discretos y efectivos, exceptuando un par de columnas en V -una de ellas, la de la entrada- que, a diferencia de las que por los mismos años utilizaba Oscar Niemeyer en Brasil, aquí se presentan asimétricas, abiertas y desequilibradas, acentuando la direccionalidad del espacio. A pesar del esfuerzo hercúleo al que están sometidas para soportar las grandes losas de cubierta del cuerpo principal, el efecto general es, paradójicamente, de ligereza. En el extremo norte, el salón, el único espacio cerrado, presenta una variación en la cubierta, en este caso con una estructura en voladizo resuelta expresivamente con vigas metálicas que se adelgazan hacia los bordes. Los elementos están presentados como si flotaran: la rampa que conduce al piso alto sobre la acequia, los escalones sueltos de las escaleras, las delgadas jardineras del entrepiso, las columnas dilatadas de piso y cubierta con perfiles de aluminio, acentuando de paso el carácter de enchape de su revestimiento con mosaicos cerámicos vitrificados. La imagen resultante es una arquitectura transparente de brisa y sombra, interpretación expresiva de las necesidades de confort propias del clima cálido y húmedo a las que da respuesta.
The Club Campestre (Countryside Club) is located south of Cali, on the grounds of an old hacienda whose old house, located on a hill in the foothills of the Colombian Andes, had served as the headquarters for several years. From the house you could see the golf course that had replaced the pens and paddocks. In the mid 50’s, when the modern industry in the region was consolidated, which made Cali the economic development pole of southwestern Colombia, the growth in the number of partners demanded greater spaces for their social activities, requiring the construction of new facilities. These were commissioned to Architects Ivan Escobar Melguizo, Darío Mejía, Jaime Sáenz, Manuel Lago, Fernando Borrero and Renato Giovanelli, who between 1954 and 1958 gave shape to the new complex in the same location of the old hacienda house. A gentle slope leads to the parking and entrance to the compound, located to the west of the building. A canopy supported by a V shaped beam breaks into a virtually closed brick façade, crossing the entrance over a creek that falls between the stones and from which a “view” reveals the magnificent landscape of the Cauca river valley. The objective of the project was to enjoy the distant and immediate landscape, a purpose facilitated by the benefits of the climate of the region, which does not require significant protection enclosures. Horizontality is the predominant note, in the terraces of the spaces in the surrounding areas, in the mezzanine slab that seems to defy gravity, and in the roofing of large slabs that seem to float and transform into giant concrete kites when the inevitable breeze appears in the afternoon. Architecture of discrete and effective elements, except for a couple of columns in V - one of them at the entrance - that, unlike those that Oscar Niemeyer used in Brazil in the same period, are asymmetrical, open and unbalanced, accentuating the directionality of space. Despite the herculean effort to which they are subjected to support the large roof slabs of the main volume, the overall effect is, paradoxically, of lightness. In the far north, the lounge, the only enclosed space, presents a variation in the roof, in this case with a cantilevered structure expressively solved with metal beams that taper towards the edges. The elements are presented as if they were floating: the ramp that leads to the top floor over the creek, the loose steps of the stairs, the thin planters of the mezzanine, the offset columns of floor and roof with aluminum profiles, accentuating in passing the character of veneer of its cladding with vitrified ceramic mosaics. The resulting image is a transparent architecture of breeze and shadow, an expressive interpretation of the comfort needs of the warm and humid climate to which it responds.
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