En primer plano se aprecia el nacimiento de la incipiente zona indistrial de Bogotá. Atrás, la Ciudad Universitaria (CUB). In the foreground, we can see the birth of the incipient industrial zone of Bogotá. In the back, the Ciudad Universitaria (University City).
En el ámbito de la política, a partir de la década de 1930 el gobierno pasó a manos del Partido Liberal, que inició algunas reformas en torno a la posesión de la tierra en el campo y los derechos y libertades para nuevos actores sociales: el proletariado y las clases medias. Se estableció una reforma a la educación declarándola pública, laica y obligatoria, recuperando así el programa impulsado por el general Francisco de Paula Santander recién declarada la independencia de España. El principal proyecto de esta reforma fue la rearticulación de la Universidad Nacional, fundada en 1867 por los radicales liberales. El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó el ingreso de nuevos materiales al mercado local de la construcción. La exploración de las posibilidades técnicas y plásticas del cemento, el acero y el vidrio, definió las arquitecturas que más claramente se identificaron como modernas. Los historiadores han situado el origen institucional de la arquitectura moderna en Colombia en la confluencia de cuatro actos fundacionales: el de la Sociedad Colombiana de Arquitectos en 1934, el de la primera facultad de arquitectura en 1936 -Universidad Nacional-, el de la revista Ingeniería y Arquitectura en 1939 y la revista Proa en 1946. A estos se suma el hecho de que, partir de 1934, la Oficina de Edificios Nacionales del MOP asumió la responsabilidad de construir todos los edificios que hasta ese momento eran de incumbencia de cada ministerio -escuelas, cárceles, cuarteles, edificios nacionales, etc.- La creación de la SCA abrió el campo a la delimitación del alcance de la profesión, sus responsabilidades y derechos, y permitió hacer obligatoria la presencia consultiva de los arquitectos en decisiones de política urbana y planeamiento. La fundación de la primera escuela de arquitectura fue parte de la reforma educativa y académica liberal que se concretó en los sucesivos proyectos para la Ciudad Universitaria de Bogotá (CUB), la que se convirtió en manifiesto de una arquitectura nueva, blanca y exenta. Los primeros edificios de la CUB fueron proyectados por el arquitecto Leopoldo Rother, quien fue vinculado como profesor de proyectos y posteriormente de teoría en la recientemente creada Facultad de Arquitectura. Para su curso de teoría, Rother elaboró un manual semejante al Neufert aunque con un componente adicional de relevancia pedagógica: la valoración estética de los edificios modernos en diversas latitudes. La primera carrera de Arquitectura en el país, se inició separándola de los cursos en la Facultad
de Ingeniería que habían permitido graduar a unos pocos ingenieros-arquitectos durante la década de 1930. Sus primeros siete graduados se recibieron en 1941. Hasta entonces, la demanda profesional se había suplido con profesionales graduados en el exterior o con arquitectos extranjeros como Thomas Reed, Gastón Lelarge o Julio Casanovas y Raúl Manheim, arquitectos de origen chileno graduados en Alemania, quienes a lo largo de los años 30 desarrollaron una práctica profesional exitosa proyectando casas de estilo para la clase alta bogotana. En esos mismos años llegaron al país los arquitectos italianos Bruno Violi -el Perret de Colombia, según Le Corbusier- y Vicente Nasi. La fundación de las revistas especializadas permitió el registro continuo y la promoción selectiva de la arquitectura que se iba produciendo en el país -con mayor énfasis en Bogotá-, contribuyendo a la formación de un público especializado con inclinación hacia la denominada arquitectura moderna. Colombia ha sido históricamente un país de ciudades. La red de núcleos urbanos que se constituyó durante la Colonia como una estrategia para dominar militarmente un territorio fragmentado por la topografía, se fue enriqueciendo con nuevas ciudades fundadas durante el siglo XVIII y XIX. Dos grandes hitos marcan el ingreso del país a la planificación urbana en sentido moderno: la contratación de Karl Brunner como director del Departamento de Urbanismo de Bogotá en 1933 y el contrato para la redacción del Plan Regulador para Bogotá a Le Corbusier -en asocio con la TPA- en 1949. Este plan marcó de manera definitiva la traza urbana de Bogotá al incluir la regla de las 7vs como principio de jerarquización vial, dando preponderancia al sistema arterial que hoy aún se sigue aplicando. En Colombia el edificio moderno casi siempre tuvo que interactuar con formas urbanas preexistentes. Esta característica singulariza la experiencia colombiana y ha guiado la propuesta curatorial de los tres números dedicados a Colombia de la Revista AOA que estarán dedicados al estudio de la arquitectura moderna en ese país. En este primer artículo, se examina un conjunto de ocho obras excepcionales porque encontraron las claves para su formalización no en la interacción con la forma urbana, sino en el cuidado con aspectos funcionales, la solución técnico-estructural, el clima o programas formales subjetivos.
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