ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE
1. Hall 2. Palier público 3. Palier empleados 4. Oficina 1. Hall 2. Public Hall 3. Staff Hall 4. Office
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Planta baja Floor plan
1. Palier público 2. Palier empleados 3. Auditorio 4. Oficina 1. Public Hall 2. Staff Hal 3. Auditorium 4. Office
1. Circulación 2. Oficina 1. Circulation 2. Office
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Piso tipo Typical floor plan
Planta subsuelo Basement plan
Edificio SOMISA, Buenos Aires.
CIUDAD TRADICIONAL: ESTRUCTURAS Y FORMA URBANA
La fuerte concepción del proyecto de arquitectura como infraestructura invadió incluso las obras realizadas en pleno contexto urbano, con un predominio de la búsqueda de una definición estructural o material que diera sentido de totalidad al edificio a la vez que asumiera desafíos estructurales en el marco de la trama urbana tradicional. La sede corporativa de SOMISA (Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina) fue proyectada por Mario Roberto Álvarez y Asociados (1966-72). En un terreno triangular, en el casco histórico de Buenos Aires, el edificio concentró seis pisos de subsuelos para estacionamientos y servicios, un gran espacio de acceso configurado con el piso a nivel de calle y el primer subsuelo para áreas públicas, exposiciones y auditorio y 14 plantas tipo superiores. La estructura fue totalmente realizada en acero con enormes vigas vierendell apoyadas en dos núcleos de circulaciones en hormigón armado pretensado, sin columnas interiores. Por el exterior, dos pórticos de acero compuestos por columnas y vigas colaboran también en la resistencia al viento de la fachada de cristal realizada con termopaneles para control climático 13 . La envolvente acristalada asume la definición de la forma urbana tradicional y destaca el protagonismo de la estructura como presencia urbana del edificio. El predominio de la búsqueda estructural en relación a la trama urbana tuvo su máxima expresión en el Banco de Londres y América del Sur (1960-64) de Clorindo Testa y SEPRA (Sánchez Elía, Peralta Ramos y Agostini). Bullrich afirmó la concepción de este edificio como parte de la arquitectura de la ciudad, destacando cómo los autores establecieron
una continuidad de escala y masa que lograría una integración de la obra con las edificaciones colindantes y afirmaría su contribución a la calle tradicional, por su forma y por la experiencia urbana que alentaba 14 . Si la forma exterior mantenía las constantes de la fábrica urbana tradicional, por el interior se organizaba magistralmente un espacio de plenas características urbanas. En un magnífico ejercicio estructural concibieron un sistema de soportes laterales, con la colaboración de los medianeros y esculturales escaleras interiores que sostenían un bloque superior del que colgaban las losas para el trabajo en forma de plantas libres como bandejas flotantes. Los soportes laterales hacia la calle estaban constituidos por sistemas de pilares laminares que al elevarse asumían forma trapezoidal, como inmensos costillares horadados; por detrás, un muro cortina configuraba el cerramiento. Lejana de cualquier concepción programática, la estructura afirmaba el vacío y amplificaba el espacio interior, extendiéndolo más allá hacia el ambiente urbano. No fueron pocos los proyectos que activaron particularmente una propuesta estructural protagónica en el ambiente urbano, en la que el gran tamaño de las piezas permitía una cierta indiferenciación del espacio interior y una memorabilidad potente en el contexto de la forma urbana tradicional, como en los casos de: la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza (Tedeschi, 1964), el Banco de Londres y América del Sur en Rosario (SEPRA, 1968-73) o la Biblioteca Nacional (Testa, Bullrich, Cazzaniga, 1962-1992), para nombrar solo unos ejemplos.
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