Conjunto de viviendas Rioja, Buenos Aires, 1969. Manterola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly . Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, p. 50.
CIUDAD TEJIDA: TORRES, PUENTES, TRAMAS
WOVEN CITY: TOWERS, BRIDGES, FABRICS
Entre las lógicas de la densificación y la extensión urbana, la torre se consolidó como una opción arquitectónica, así como el abandono de las estructuras lineales que habían dominado el panorama. La idea de la arquitectura como infraestructura urbana estuvo marcada por la generación de múltiples suelos y su interconexión, un protagonismo de la estructura como un armazón capaz de recibir transformaciones, la utilización de sistemas modulares, la presencia simultánea de megaformas -gran tamaño- y unidades constructivas discretas -pequeños tamaños- en las definiciones materiales. Las dialécticas entre bloques y torres, probadas en Casa Amarilla (1943) y después retomadas en el plan de Antonio Bonet para el Barrio Sur (1956) en la forma de una conversación entre el redant y la torre, alcanzaron otra definición en el Conjunto Habitacional Rioja, diseñado por Flora Manteola, Ignacio Petchersky, Javier Sánchez Gómez, Josefina Santos, Justo Solsona y Rafael Viñoly (1968-1973) 15 . Si en el Barrio Sur el tejido urbano reconocía la autonomía entre el redant y la torre, en el conjunto Rioja se planteaba el amalgamiento entre las dos tipologías, tras la configuración de tramas que se manifiestan en la planimetría y en el volumen. El encargo suponía mantener en el terreno, una manzana porteña completa, los depósitos judiciales del Banco de la Ciudad de Buenos Aires. La racionalización de la manzana se consiguió enterrando los depósitos del banco en el subsuelo, aprovechando el desnivel existente. Sobre esa plataforma, de carácter público, se levantaron siete torres de vivienda de 18 pisos unidas por 12 estructuras-puentes de hormigón armado y pretensado, que sostenían pasarelas de circulación horizontal a nivel del cuarto y décimo pisos. Las torres comportaban unidades de dos y tres dormitorios, de tamaños distintos, mientras las viviendas más pequeñas, de un dormitorio, se insertaban en línea en el interior de los 12 puentes. Sobre estos se ubicaron terrazas de uso común. Como explicó Solsona, “la vinculación de las torres entre sí por medio de los puentes” configuraba una forma de tejido urbano, proponiendo la idea de una trama en altura, y al mismo tiempo oponiéndose al concepto de conjunto tradicional con los edificios concebidos como piezas sueltas dispuestas a distancias regulares 16 .
Among the logics for urban densification and extension, the tower consolidated as an architectural option, as well as the abandonment of the linear structures that had dominated the field. The idea of architecture as an urban infrastructure was marked by the generation of multiple ground levels and their interconnection, the role of the structure as a framework capable of accepting transformations, the use of modular systems, and the simultaneous presence of megashapes -large size- and discrete construction units -small size- in material definitions. The dialectic between blocks and towers, tried in Yellow House (1943) and then again in the plan of Antonio Bonet for the South Quarter (1956) in the shape of a conversation between the redant and the tower, reached another definition in the Rioja Housing Complex, designed by Flora Manteola, Ignacio Petchersky, Javier Sánchez Gómez, Josefina Santos, Justo Solsona and Rafael Viñoly (1968-1973) 15 . If in the South Quarter project, the urban fabric recognized the autonomy between the redant and the tower, the Rioja complex proposed the unification of the two typologies, with the configuration of frames expressed in the layouts and in the volume. The commission was supposed to keep in the plot a complete Buenos Aires city block and the judicial storage of the Banco de la Ciudad de Buenos Aires. The rationalization of the city block was achieved by sinking the bank storage in the basement, taking advantage of the existing slope. On this public platform, seven 18-storey housing towers were erected, joined by 12 reinforced and prestressed concrete bridges, which held horizontal circulation walkways at the fourth and tenth levels. The towers consisted of two-and three-bedroom units of different sizes, while the smaller, one-bedroom dwellings were inserted aligned inside the 12 bridges. Communal use terraces were placed on top. As Solsona explained, “the connection of the towers with bridges between each other”, created a type of urban fabric, proposing the idea of an elevated plot, and at the same time opposing the concept of a traditional complex with buildings conceived as loose parts arranged at regular intervals 16 .
30
Made with FlippingBook Annual report maker