ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE
Conjunto Alas III de Córdoba, 1974, Luis Rébora, Abel Ramírez y Alfredo Troilo.
poco andar. Las concepciones estructuralistas de la forma urbana, basadas en las ideas de trama, módulo y soporte, se aplicaron también en algunos proyectos de unidades de realojamiento de villas de emergencia, como los UR 02 y UR 03 proyectados en Rosario por Basadonna y Favario (1972). En la Patagonia, el conjunto del barrio Aluar (Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly, 1974) se configuró como una parte de ciudad en la periferia de Puerto Madryn 17 . Es, probablemente, el caso más paradigmático de la concreción de forma urbana por medio de la tensión entre megaformas y unidades constructivas discretas. En un lugar con un clima duro y fuertes vientos, reunió 750 viviendas con un diseño de la unidad urbana que transformó la concepción de la manzana. La unidad base es un grupo de 40 viviendas constituido por dos bloques lineales paralelos -con una calle peatonal interior- de diferente altura, aprovechando el desnivel de 27 m. Los frentes posteriores de los bloques son cerrados para oponerse a los vientos de 120 k/h, en tanto el frente anterior se dispone más abierto y con las vistas al mar. Los bloques paralelos se ordenan en el sitio de modo de componer un gran hemiciclo que se extiende con el mismo patrón geométrico en dos alas adjuntas. La construcción de barrio se realizó con un sistema estructural existente, el sistema Outinord, otorgando un valor superlativo a la modulación y sistematización constructiva en la expresión de una tectónica de partes.
El Conjunto Alas III en Córdoba, de Luis Rébora, Abel Ramírez y Alfredo Troilo (1974) hace evidente una propuesta arquitectónica en que la estructura y la tectónica son protagonistas. Una serie de cuatro torres levantadas sobre unos aparentemente exiguos soportes estructurales se asientan sobre una gran plataforma -originalmente pública- que interactuaba con la pendiente del sitio y con la plaza aledaña, estableciendo continuidad entre las áreas verdes. La presencia del aparato constructivo y el despliegue de la exigencia estructural en la reunión de cada torre con el suelo proponen una tectónica lejana de la expresión de elementos arquitectónicos y que pone en juego los significados constructivistas de los sistemas. Los conjuntos habitacionales fueron un tema privilegiado en el que se pusieron en acto las ideas en torno a la arquitectura como infraestructura. Algunos fueron más fieles a la concepción estructuralista ya caracterizada, como el Conjunto Luis Piedrabuena (Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly, 1974) en el que las 2.100 viviendas se organizaban en bloques rectos -definidos por paneles prefabricados- armando hemiciclos de diferentes aperturas, y tramándose por medio de los sistemas de escaleras. Muchos otros asumieron las ideas por medio de esquemas gráficos de geometrías tramadas, como los conjuntos Ciudadela I y II (1970), Villa Soldatti (1972) y Rosario (1978) realizados por el Estudio Staff (Goldemberg, Bielus, Wainstein-Krasuk), cuyos proyectos estaban dominados por una aparente variabilidad del espacio público que la realidad negaría a
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