Estudios de Argentina Televisora Color (ATC) en Buenos Aires, Justo Solsona, Flora Manteola, Javier Sánchez Gómez, Josefina Santos y Rafael Viñoly, 1977 - 1978. Vista general, Summa Nº127, 1978, p. 77.
ARQUITECTURAS COMO INFRAESTRUCTURAS DEL DESARROLLO
La idea de desarrollo pretendía acelerar los procesos y acercar los resultados, y aunque es difícil datar su inicio con claridad, es más fácil establecer su momento de mayor velocidad, -desde fines de los ‘50 y durante los ‘60-, así como verificar su abrupta desaceleración con la primera crisis mundial del petróleo de agosto de 1973, que situó a los países latinoamericanos en la conciencia de la desesperanza. El desarrollo fue el fermento acelerado para que algunos proyectos quiméricos que la disciplina había puesto a consideración de la sociedad algunos años antes, se asumieran como guías de las nuevas ideas de diseño. Había en ellas una serie de concepciones instrumentales de la arquitectura que adquirían ahora valor definitorio para operar al calor del proceso expansivo del desarrollo: el valor de la estructura portante en la definición de proyectos de gran escala; la generación espacial a partir de elementos -bloques, techos, suelos- capaces de mantener una cierta indiferencia respecto de la especificidad del programa, y la concepción del proyecto por partes discretas para una mayor efectividad constructiva. Con ellos, pero también por sobre ellos, se promovió una búsqueda de la arquitectura como concepción urbana. La arquitectura debía ser capaz de asumir la dimensión de la propia ciudad en varios sentidos: el sentido de su tamaño, superando las escalas del lote y del bloque; el sentido de su dinámica orientada por las circulaciones, pero preparada de asumir la flexibilidad y espontaneidad de múltiples actividades; el sentido de su propia construcción y el sentido de la representación como entidad colectiva residente en su propia materialización y escala. Alan Colquhoun había dicho a propósito de superbloques y megaestructuras, que tenían una capacidad para ser, al mismo tiempo, más y menos que un edificio 18 . El diseño de los nuevos estudios de Argentina Televisora Color (ATC) desarrollado por Justo Solsona, Flora Manteola, Javier Sánchez Gómez, Josefina Santos y Rafael Viñoly entre 1977 y 1978, debía responder a especificidades técnicas y funcionales, mereciendo una aproximación similar
a la exigida para un complejo industrial 19 . Aunque fuera necesario acomodar espacios de alturas heterogéneas, como talleres, estudios y oficinas, el partido no renegó de las posibilidades de una organización regular en planta baja, amparada sobre una cuadrícula homogénea de 7,20 m de lado fijada por los pilares de hormigón armado, que parece preceder a todas las diferenciaciones posteriores. La disparidad entre los 9 metros de pie derecho requeridos para los talleres y los 3 metros suficientes para las oficinas, fue la clave para configurar el techo como un mismo plano inclinado, que desciende hasta alcanzar el nivel del terreno. Sobre una gran losa de hormigón de pendiente constante, de la que afloran los cuatro volúmenes cerrados de los estudios, con alturas de 15 m, se generó una plaza pública accesible desde el nivel de la calle. Parcialmente enterrada bajo la plaza, de cierta manera opaca, la arquitectura de ATC se veía más cercana a la idea de infraestructura urbana que a la noción convencional de edificio. En ATC, el elemento clave de toda la operación era el suelo, como el plano inclinado bajo el que se concibe la variación plena de la organización programática. No extrañamente, una de las definiciones posibles de infraestructura es aquella que refiere a la obra subterránea que sirve de base de sustentación a otra. La noción de sistema o conjunto de componentes materiales, que no solo viabilizan el funcionamiento de algo sino que son capaces de organizar y controlar la posición y el comportamiento de otros sistemas y componentes sin necesariamente dejarse ver, estuvo siempre asociada a la palabra infraestructura. En ATC, la concepción se hace evidente casi por sentido negativo. Esta obra puede además representar paradigmáticamente el cierre del ciclo del pensamiento estructuralista en la relación entre arquitectura moderna y ciudad en Argentina. Un ciclo que había confiado plenamente en la capacidad de la arquitectura para convertirse en una infraestructura urbana como portadora de los significados alentadores del futuro.
1 Ciudad Universitaria de Tucumán. Nuestra arquitectura Nº 254, septiembre 1950, Buenos Aires. 2 Los arquitectos a cargo de los estudios fueron: Horacio Caminos, Eduardo Catalano, Diego Díaz Puertas, José A. Le Pera, José Liebich, Carlos Marfort, Rafael Onetto, Carmen Pages, Carlos Robledo, Eduardo Sacriste, Enrico Tedeschi, Jorge Vivanco, Hilario Zalba, además de los ingenieros María Carmen Agostini, Salvador Clabria, Carlos Laucher y Guido Oberti. 3 Amancio Williams. Edifico de Oficinas para Buenos Aires. La Arquitectura de hoy Nº 1, enero 1947, Buenos Aires, p. 78. 4 O.V.R.A Estudios de los Problemas Contemporáneos para la Organización de la Vivienda Integral en la República Argentina. Cuaderno 1. Buenos Aires, 1943. 5 Ver artículo Argentina II: Torrent, Horacio. “Arquitecturas urbanas, síntesis modernas. Las dialécticas entre la forma de la ciudad y la autonomía del bloque”, Revista AOA Nº35, 2017, Santiago, p. 18.
6 Ver: Williams, Claudio. Amancio Williams: obras y textos . Primera edición. Buenos Aires: Donn, 2008. p.71. 7 Willams, Amancio. Pizzetti, Julio. “Una nueva unidad estructural”. Revista Nueva Visión Nº 5, 1954, pp.. 32-35. 8 Banham, Reyner. Megaestructuras: futuro urbano del pasado reciente . Gustavo Gili S.A.. Barcelona 1978, pág. 11. 9 Testa, Clorindo. Casa de Gobierno de La Pampa, Summa Nº2, octubre 1963, pp. 39-49. 10 Osvaldo Bidinost, Jorge Chute, José Gassó, Mabel Lapacó, Martín Meyer. Escuela Superior Manuel Belgrano, Córdoba, Summa , N°17, junio 1969. Buenos Aires, p. 41.
11 Raúl R. Rivarola, Mario F. Soto, arquitectos. Escuela Normal N° 1, Leandro N. Alem, Prov. de Misiones. Summa N°17, junio 1969, Buenos Aires, p. 36. 12 Llauró, Urgell,y asociados. Hospital San Vicente de Paul, Orán, provincia de Salta, Argentina, 1969. Summa N° 39/40, julio/agosto 1971. Buenos Aires, pp. 70-73. 13 Mario Roberto Álvarez y Asociados. Somisa (1966) "Integración de arquitectura e ingeniería". Summa Nº 80/81, septiembre 1974, pp. 135-141. 14 Bullrich, Francisco. Nuevos Caminos de la arquitectura Latinoamericana . Blume, Barcelona, 1969, p. 49. 15 Manteola, F.; Petchersky, I; Sánchez Gómez, J.; Santos, J.; Solsona, J.; Viñoly, R. Complejo de Viviendas Rioja, Capital Federal, Summa Nº76, mayo 1974, pp. 22-31. 16 Solsona, Justo. "De la ciudad de la trama a la ciudad de las torres" ( 1997). En: Justo Solsona, Hacer y Decir . Compilación, edición, notas y prólogo de Vivian Acuña. Buenos Aires, Ediciones Infinito, 2007, p. 182.
17 67 Aluar, Puerto Madryn, Provincia de Chubut, 1974. Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, p. 97. 18 Colquhoun, Alan."The Superblock" (1971) en Essays in Architectural Criticism. Modern Architecture and Historical Change , The Mit Press, Cambridge, 1981, p. 98. 19 Centro de Producción Buenos Aires, Summa Nº117, octubre 1977, pp. 91-98.
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