ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE
HACIA EL MODERNISMO FUNCIONALISTA
Por By Arturo Almandoz Marte (*)
ENTRE LAS JUNTAS CÍVICO-MILITARES Y EL NIN
Como actualización del "Orden y Progreso" que había norteado otras dictaduras positivistas en Venezuela y Latinoamérica, el "Nuevo Ideal Nacional" (NIN) del régimen de Marcos Pérez Jiménez y las precedentes juntas cívico-militares de 1945 y 48 invirtieron mucho del copioso ingreso petrolero en un ambicioso programa de modernización estatal, ampliación de la producción industrial y mejoramiento de la infraestructura urbana. En cuanto a esta última, en discurso pronunciado el 18 de octubre de 1955, el propio dictador resumía así la situación encontrada diez años antes: "No había vías de comunicación adecuadas, pues las carreteras carecían de las condiciones requeridas para satisfacer debidamente las necesidades del tránsito, y, lo que es más grave aún, no existían planes para la ejecución de las demás obras viales; no se contaba con una doctrina de producción ni con planes en función de esa doctrina; no se avanzaba con la celeridad requerida para salvar la distancia a que nos encontrábamos de los países medianamente desarrollados". El balance no era del todo justo. La sistematización de la plataforma administrativa para obras públicas había comenzado en 1945 con la Comisión Nacional de Vivienda, la cual elaboró un plan nacional al año siguiente. También se crearon el Instituto Autónomo Administración de Ferrocarriles del Estado (Iaafe) y la Comisión Nacional de Vialidad; esta última se convirtió en Consejo en 1948, tras la formulación del Plan Nacional de Vialidad el año anterior (González Casas 1997, p. 152). También desde 1945 la junta de gobierno había estructurado un Plan de Emergencia, que comprendía la ejecución de obras de riego, edificación de centros educativos urbanos y rurales y construcción de redes de acueductos y cloacas, entre otras metas (López Villa 1994, p. 106). El programa de obras públicas de la junta instaurada tras el derrocamiento del presidente Rómulo Gallegos (1948), solo pudo mejorarse a partir de 1949, con la creación de un Fondo de Reserva y el Fondo de Reservas Especiales para Obras Públicas. Junto a la coyuntura del aumento de los precios del combustible por la guerra de Corea, los nuevos ingresos fueron favorecidos por la Ley de Hidrocarburos del año anterior, la cual limitó las ganancias de las compañías petroleras al 50% (Maldonado 1997, p. 171). Todo ello permitió una planificación de mayor alcance territorial plasmada en tres documentos precursores que, si bien no se concretaron en su momento, guiaron la planificación en décadas futuras. A saber: el Plan de Electrificación Nacional, a cargo de la Corporación Venezolana de Fomento (CVF, 1946) y el Ministerio de Fomento; el Plan Mínimo de producción agrícola (1954-47), elaborado por el Ministerio de Agricultura y Cría (MAC); y las Consideraciones Básicas para la elaboración de un plan nacional de irrigación durante el período 1950- 1970 (1949), a cargo del MOP (Geigel 1994, p. 23; González Deluca 2013, p. 307, 311).
Autopista Caracas-La Guaira, 1953. Caracas La Guaira Highway, 1953.
Sobre esa base pudo desplegarse la gran obra pública del NIN de Pérez Jiménez, quien asumió de facto la presidencia en 1952¹. A inicios de la década fueron creados dos importantes organismos de alcance nacional: el Ministerio de Minas e Hidrocarburos (1950), separado de Fomento; y la Oficina de Estudios Especiales de la Presidencia (1953), antecesora de Cordiplán en cuanto a la integración del desarrollo económico con la planificación territorial (Maldonado 1997, p. 171). La "transformación racional del medio físico y de mejoramiento de las condiciones morales, intelectuales y materiales de los habitantes del país", conducente –según los discursos de Pérez Jiménez– a una "plena posesión de nuestro territorio", era, por decirlo así, la expresión material del NIN (Pérez Jiménez, 1955 p. 30, 85). Como parte del Plan de Electrificación Nacional, fueron inauguradas plantas en Táchira, Puerto Cabello, Puerto La Cruz y Maracay. En materia vial, para 1952, con cuatro años de la junta militar en el poder, Venezuela contaba con 3.321 km de carreteras pavimentadas y 6.716 de vías en granzón (Allegret 1997, p. 604). Para finales del régimen de Pérez Jiménez, la red de carreteras superaba los 27 mil kilómetros, incluyendo el tramo Coche-Tejerías de las carretera Panamericana y el Caracas-Puerto La Cruz, de la carretera de Oriente, en funcionamiento hacia 1956 (Olivar 2014, p. 126). Considerada en su momento segunda en importancia internacional, solo tras el canal de Panamá, la obra cumbre del régimen fue la autopista Caracas-La Guaira, inaugurada en 1953, con estudios originales que databan de 1945 (Maldonado 1997, p. 180).
¹ Tras el golpe de estado del 2 de diciembre, que desconoció el triunfo de la oposición en las elecciones convocadas por la junta militar presidida por Germán Suárez Flamerich.
18
Made with FlippingBook flipbook maker