ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE
VENEZUELA SEGUNDO TIEMPO: PLENITUD MODERNA
VENEZUELA SECOND TIME: THE MODERN PLENITUD
Por By Alberto Sato Kotani (*)
La sorprendente riqueza de Venezuela durante la década de 1949-1959 encuentra sus razones en la explotación petrolera. Con estos recursos se produjo un notable despliegue de infraestructura y construcción de obras públicas en toda la extensión del territorio. Este desarrollo, no carente de espectacularidad y hasta entonces protagonizado por el Estado, desde entonces fue acompañado por destacadas acciones de la sociedad civil, que caracterizaron una década de crecimiento optimista, de fascinación por la novedad y la técnica, donde ambos actores actuaron sincronizadamente en la construcción de un país que rápidamente se dio a conocer a nivel internacional como modelo de modernidad y progreso. En las principales ciudades venezolanas surgieron servicios públicos y privados para un nuevo tipo de consumidor: una clase media integrada por profesionales, comerciantes y empleados, buena parte de ellos vinculados directa o indirectamente a la industria petrolera, comienzan a configurar una franja socioeconómica con fuerte impacto en el desarrollo de las ciudades. Como indicio, se instala la tienda por departamentos Sears Roebuck en Bello Monte (1950), la primera de Sudamérica, y el Shopping Center de Las Mercedes, del arquitecto Don Hatch (1954), donde la juventud toma ice cream soda en el drugstore . El público se sorprendía con el servicio drive inn no solo para ver una función de cine o comer hamburguesas, también para el novedoso pago de la factura en la sede de la Electricidad de Caracas, en San Bernardino, del arquitecto Tomás Sanabria (1952). De modo especial, Caracas y Maracaibo fueron testigos de esta modernización programática construida en clave moderna, especialmente norteamericana. Este modelo cultural fue estimulado por el gobierno: "No creemos en el conuco […] nosotros buscábamos, ante todo, una racional producción agraria […] su parcela cultivada racionalmente, con los medios adecuados, de gran rendimiento, tractores y no simples palas. Que tuviesen una casa con servicios higiénicos, televisión, vehículos apropiados y que pudieran mandar a sus hijos, como lo hacen los granjeros norteamericanos, a las escuelas y a las universidades…" 10
The astonishing wealth of Venezuela during the 1949-1959 decade finds its reasons in the oil industry. These resources allowed a remarkable deployment of infrastructure and construction of public works throughout the territory. This development, not lacking in spectacularity and until then carried out only by the State, began to be nourished at this time by outstanding actions of civil society, marking a decade of optimistic growth, fascination with novelty and technology. Both actors acted synchronously in the construction of a country that quickly became known internationally as a model of modernity and progress. In the main Venezuelan cities, public and private services emerged for a new type of consumer: a middle class made up of professionals, merchants and employees, many of them directly or indirectly linked to the oil industry, who began to form a socio-economic group with a strong impact in the development of cities. As an indication, the construction of a Sears Roebuck department store in Bello Monte (1950), the first in South America, and the Shopping Center in Las Mercedes, by architect Don Hatch (1954), where young people had ice cream soda in the drugstore. The public was surprised to experiment the drive-in system not only to see a film or eat a hamburger, but also for innovative bill payments at the headquarters of Electricidad de Caracas, in San Bernardino, by architect Tomás Sanabria (1952). Caracas and Maracaibo witnessed this programmatic modernization in a special way, built in a modern, especially North American style. This cultural model was stimulated by the government: "We do not believe in the conuco […] we looked for, first of all, rational agrarian production […] plots being cultivated rationally, with the appropriate means, great yields, tractors and not simple shovels. That workers have a house with sanitary facilities, a television, appropriate vehicles and that they could send their children, as American farmers do, to schools and universities…" 10
THE NEW NATIONAL IDEAL, THE BUILDER STATE
EL NUEVO IDEAL NACIONAL, EL ESTADO CONSTRUCTOR
On March 13, 1949, then lieutenant-colonel Marcos Pérez Jiménez read a speech entitled "The formula of the National Ideal": "True demonstration of our national conscience is the materialization of the abstract concept of the homeland in works of great magnitude, whose importance stands out for itself facing the sordid environment, which some came to exalt as a characteristic manifestation, where the combination of negative factors can never be favorable for the prosperity of human dignity." 11 Confirming its political promise, the government undertook an ambitious plan of works that, to the surprise of many, was fulfilled almost in its entirety, and coincides with the period studied from 1949 to 1959. Implemented by decree in 1951, the National Housing Plan built workers housing –most of which were superblocks– occupying urban areas to the west of the city. According to the requests, the plan estimated a demand of 32,482 units for 194,892 people and quantified the construction of 12,000 for the 1951-1955 period. The most important experience was the creation of the TABO workshop (Taller del Banco Obrero) in 1951, integrated by a team of architects led by Carlos Raúl Villanueva, who by 1955, had completed the Dos de Diciembre superblocks, with 15 floors, as well as the Unités del Paraíso, Cerro Grande, Quinta Crespo and Diego de Losada, among other examples, that expressed the green Corbusian utopia with a Latin American code (López 1986, p. 153). Thus, the four-story low block model of the Siedlungen was transformed into Unités. The result of this operation was that in less than five years Banco Obrero carried out more than 12,000 homes in Unités, the goal proposed by the State. For those times it was a real constructive feat, which however did not reach the growth rate of the migrant and vegetative population that was occupying the topography of the Valley of Caracas with
El 13 de marzo de 1949, el entonces teniente coronel Marcos Pérez Jiménez leyó un discurso titulado "La fórmula del Ideal Nacional": "Verdadera demostración de nuestra conciencia nacional es la materialización del concepto abstracto de la Patria en obras de gran envergadura, cuya importancia resalte por sí misma, frente al ambiente de sordidez, que algunos llegaron a exaltar como manifestación de lo típico, en donde la conjunción de factores negativos no puede ser jamás favorable para que prospere la dignidad humana" 11 . Confirmando su promesa política, el gobierno emprendió un ambicioso plan de obras que, para sorpresa de muchos, se cumplió casi en su totalidad, y coincide con el periodo estudiado de 1949 a 1959. Instalado por decreto de 1951, el Plan Nacional de Vivienda realizó viviendas obreras en las que cabe destacar la modalidad de los superbloques, ocupando áreas urbanas del oeste de la ciudad. De acuerdo a las solicitudes, el plan estimó una demanda de 32.482 unidades para 194.892 personas, y cuantificó la construcción de 12.000 para 1951-1955. La experiencia más importante fue la creación del TABO (Taller del Banco Obrero) de 1951, integrado por un equipo de arquitectos dirigido por Carlos Raúl Villanueva, quien para 1955 había realizado los Súperbloques Dos de Diciembre, de 15 pisos, y las Unités del Paraíso, Cerro Grande, Quinta Crespo, Diego de Losada, entre otros ejemplos que expresaron la utopía verde lecorbusiana en clave latinoamericana (López 1986, p. 153). Así, el modelo de bloques bajos de cuatro pisos de las Siedlungen se transformó en unités. El resultado de esta operación fue que en menos de cinco años el Banco Obrero realizó más de 12.000 viviendas en Unités, la meta propuesta por el Estado. Para esos tiempos fue una verdadera hazaña constructiva, que sin embargo no alcanzó el ritmo de crecimiento de la población migrante y vegetativa que iba cubriendo de ranchos la topografía del Valle
10 Citado en Blanco Muñoz, Agustín: Habla el General Marcos Pérez Jiménez. P. 170-172. UCV, Caracas 1983. 11 Citado en Castillo, p. 158.
10 Citation in Blanco Muñoz, Agustín: Habla el General Marcos Pérez Jiménez. P. 170-172. UCV, Caracas 1983. 11 Citation in Castillo, p. 158.
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