Revista AOA_41

ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA LATIN AMERICAN MODERN ARCHITECTURE

Alto Claro, Richard Neutra, 1963.

HUELLAS

LAS OFICINAS DE ARQUITECTURA

En este contexto, la clientela privada echó mano a profesionales prestigiosos de la escena internacional, como manifestación de que cualquier deseo se podía cumplir o comprar. Un nutrido contingente de arquitectos europeos y norteamericanos pasó por Venezuela a propósito de algún encargo, salvo Don Hatch, quien desarrolló distintas y notables obras a lo largo de una década de permanencia. Gio Ponti realizó la Villa Planchart, en Colinas de San Román (1957); Richard Neutra, la Casa González Gorrondona en las faldas del cerro Ávila (1962); Marcel Breuer, el proyecto del conjunto El Recreo, junto con Fuenmayor & Sayago (1960); Rino Levi, el proyecto del edificio La Parábola, junto con Bermúdez, Lluberes & Brando (1956); Oscar Niemeyer, el anteproyecto del Museo de Arte Moderno de Colinas de Bello Monte (1955); Bruce Goff, el proyecto de la Casa Pérez de Playa Grande (1953); Lathrop Smith Douglas, el edificio de la Creole en Bello Monte (1952); Charles Dale Badgeley y Charles Arkers Bradbury, la sede de la Shell Caribean Petroleum Co. en San Bernardino (1950); Arthur B. Froehlich, el Hipódromo La Rinconada (1959), con el paisajismo de Roberto Burle Marx; asimismo, Burle Marx realizó el Parque del Este en Caracas, junto con Tábora y Stoddart (1961). Uno de los más notables campamentos petroleros fue el de la Creole Petroleum Co. en Judibana, Estado Falcón (1955), diseñado por Skidmore, Owen & Merrill; las intervenciones territoriales ubicadas en los centros de extracción de materias primas, como el yacimiento ferroso del Cerro Bolívar, y la creación de Ciudad Guayana (1952), de la Orinoco Mining (US Steel), donde participaron José Luis Sert y Paul Lester Wiener, de Town Planning Assoc.

Más allá de involucrar a los arquitectos extranjeros mencionados, la actividad privada tuvo una doble significación: por un lado, visibilizó y destacó la intervención del capital e inversión privada de Venezuela en actividades productivas y de servicios; por otro, las obras más significativas se realizaron bajo la modalidad de corporaciones o sociedades de arquitectos, a la manera de las corporaciones norteamericanas, uno de cuyos ejemplos pioneros fue la sociedad Burnham & Root, de 1872. Esta idea se fundaba en un argumento que Sullivan resumía así: "…llevar adelante un gran negocio, manejar grandes cosas, tratar con grandes hombres de negocios, y construir una gran organización, ya que no puedes manipular grandes cosas si no tienes organización" (Sullivan 1924, p. 285-286). Si bien en Venezuela sobrevivieron y sobreviven arquitectos que trabajan como figuras individuales, esta forma particular de sociedad declarada y formalizada fue una característica del periodo estudiado. De este modo, y sin menoscabo de las figuras de Villanueva, Fruto Vivas (Club Táchira, con Eduardo Torroja, 1955), Cipriano Domínguez (Centro Simón Bolívar, 1949), Alejandro Pietri (estaciones del teleférico de Caracas y Macuto, 1956) y muchos otros de notable actuación, las oficinas de Carbonell & Sanabria; Vegas & Galia; Ferris, Ferrero & Tamayo y Vegas Ferris & Ferrero; Guinand, Benacerraf & Vestuti; Romero Gutiérrez, Bornhorst & Neuberger y Carpio & Suárez expresaron el más vivo ejemplo del cambio de modalidad profesional (Sato 1996, p. 50). Mención especial en este apretado listado de oficinas merecen las obras de la sociedad Vegas & Galia: el edificio El Municipal en el centro de Caracas, con torre y basamento (1951); el conjunto Polar-Teatro del Este, de Plaza Venezuela (1953), primera torre exenta con muro cortina en sus cuatro fachadas, basamento y cine-teatro anexo; los

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