↤ Sector de la calle Sucre en donde se realizaron obras de contención y soporte estructural a las viviendas, así como mejoras en los accesos y se recuperaron espacios horizontales para favorecer zonas de juego y de estar. El eje peatonal Sucre conecta, desde el camino de cintura, hasta la plaza Sotomayor, a través de la calle Cajilla que une el cerro Toro con el cerro Santo Domingo. A Sector of Sucre Street where containment and structural support work were carried out for the houses, as well as improvements of the accesses and horizontal areas, were recovered to encourage playing and living areas. The Sucre pedestrian axis connects, from the belt road to the Sotomayor square, through Cajilla street that connects the Toro and Santo Domingo hills.
↧ Plaza lateral a la Chancha y sector sobre el cual se ejecutaron muros de contención, plataformas de acceso a las viviendas y escaleras. En este sector se logró mejorar las pendientes para favorecer una mejor movilidad para los peatones y abrir el espacio como gran mirador al puerto From the Lateral plaza to the field and areas on which retaining walls, access platforms to the houses, and stairs were built. In this area, the slopes were improved to provide better mobility for pedestrians and to open the space as a great lookout point over the port.
sesiones grupales de juego, fotografías, y maquetas, entre otros, nace de forma íntegra del equipo de interdisciplinario de profesionales que nos reunimos para el diseño de esta obra. En paralelo a esto, hubo conversaciones sobre la na- turaleza más íntima de la vida en el cerro, de los atributos medioambientales, de la riqueza de los espacios, como así también, de las amenazas, las frustraciones y los miedos. El resultado en el tiempo ha demostrado que las iniciati- vas de mejoramiento parcializadas o “sectoriales” (espacios públicos separados de mejoras a la vivienda, por ejemplo), sin coordinación entre ellas y desacopladas de objetivos compartidos por la comunidad, generan un freno al impul- so de esta operaciones. Si hacemos una intervención en suelo público en los cerros de Valparaíso, inevitablemente afectaremos, en algún grado, la estructura urbana de las viviendas. Así es, entonces, como la práctica actual debe sortear un camino trazado desde la “formalidad” para poder operar en ámbitos colonizados o desbordados por una reali- dad informal, donde debe revisarse la división convencional entre lo público y lo privado. La ciudad contemporánea se está construyendo hoy de la mano de distintos actores, con distintas herramientas, con la comunidad dispuesta a resolver la forma urbana autónomamente e incluso con sus propias manos, y de este modo dar forma a un ámbi- to doméstico común, con identidad propia y en donde la intersección entre las esferas de lo privado y lo público constituyen una nueva urbanidad. /
If we make an intervention on public land in the Valparaíso hills, we will inevitably affect, to some degree, the urban housing structure. This is, then, how the current practice has to overcome a path traced from "formality" to be able to operate in areas colonized or overflowed by an informal reality, where the conventional division between public and private must be reviewed. The contemporary city is being built today through different actors, with different tools, with the community willing to solve the urban form autonomously and even with their own hands, and thus give shape to a common domestic environment, with its own identity and where the intersection between the private and public spheres constitute a new urbanity. /
used to fill out reports in folders that were not converted into concrete action. Our team had no choice but to opt for an alternative route to make the city, and to frame the activities within the diagnostic stages, whose support we call the "door to door" of the local culture. It was a conversation space in which project ideas were discussed and the neighbors themselves made corrections to the floor plans, cuts and models presented. In this way, the objective was to link the community with its most concrete and closest problems from a spatial point of view, with project elaboration in the most specific sense of the word, i.e., plans, cuts, elevations, and construction details for the smallest possible territorial units. Images and illustrations were developed that clearly showed a "picture" of the project, which was easy to read and in which the fundamental elements that structured the space were clearly identified. In this way, progress was made to create not only consensus among the neighbors but also the approval of the community and local authorities. The project design was a simultaneous process over time with the elaboration of the new diagnosis itself. The participation strategies were not intended to "co-de- sign" with the neighbors, but rather to re-establish an open dialogue between the community, the authorities, and our practice, and to place the project's details at the center of the community debate. This approach, articulated by a series of opportunities for dialogue, visits, interviews, informal conversations, group play sessions, photographs, and models, among others, was born entirely from the interdisciplinary team of professionals that came together to design this work. In parallel to this, there were conver- sations about the more intimate nature of life on the hill, the environmental attributes, the richness of the spaces, as well as the threats, frustrations, and fears. The result over time has shown that piecemeal or "secto- rial" improvement initiatives (public spaces separated from housing improvements, for example), without coordination between them and uncoupled from objectives shared by the community, hinder the momentum of these operations.
atomizado paisaje de pequeñas redes de soporte comuni- tario entre vecinos. Frente a esta realidad, para poder “proyectar” soluciones de mejoramiento, fue necesario rehacer el diagnóstico. Sin embargo, este proceso generó gran frustración en la comunidad que argumentaba que esa fase, tal como venía de las “bases de licitación”, era redundante. Alegaron que eran ya años de espera, en los que las autoridades enviaban consultores a hacer preguntas genéricas con las cuales se llenaban informes dentro de carpetas que luego no se traducían en una forma concreta. Nuestro equipo no tuvo opción más que optar por una ruta alternativa de hacer ciudad, y enmarcar las actividades dentro de las etapas de diagnóstico cuyo soporte lo llama- mos el “puerta a puerta” de la cultura local. Se trató de un espacio de conversación en el cual se debatían ideas de proyectos y, los mismos vecinos, hacían las correcciones a los esquemas de plantas, cortes y maquetas presentadas. Se buscó, de esta manera, vincular a la comunidad con sus problemáticas más concretas y más cercanas desde el punto de vista del espacio, con la elaboración de proyectos en el sentido más específico de la palabra, es decir, plantas, cortes, elevaciones y detalles de construcción para unidades de territorio, lo más pequeñas posibles. Se desarrollaron imágenes e ilustraciones que mostraban de forma nítida y clara “una foto” del proyecto, cuya lectura era fácil y en donde los elementos fundamentales que estructuraban el espacio se identificaban claramente. De este modo es que se logró avanzar hasta generar, no solo consenso entre los vecinos, sino, también, la aprobación de la comunidad y de las autoridades locales. El diseño del proyecto fue un proceso simultáneo en el tiempo a la elaboración del propio nuevo diagnóstico. Las estrategias de participación no pretendieron el “codi- seño” con los vecinos, sino que su propósito fue reestablecer un diálogo abierto entre comunidad, autoridades y nuestra práctica, y poner en el centro del debate comunitario los detalles del proyecto. Esta forma articulada por una serie de instancias, visitas, entrevistas, conversaciones informales,
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AOA / n°47
Reportaje / Feature Article
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