ESCENA/31
el horizonte
Fin de semana del 8 al 10 agosto de 2025
Siguiendo al Papa El Papa León XIV: La gracia no elimina nuestra libertad, sino que la despierta. El don de Dios no anula nuestra responsabilidad, sino que la hace fecunda. Del 1 al 07 de agosto del 2025 (VIS). POR ANAM CARA
encuentro. El amor verdadero —nos recuerda el Evangelio— se da incluso antes de ser co- rrespondido. Es un don antici- pado. No se basa en lo que reci- be, sino en lo que desea ofrecer. Es lo que Jesús vivió con los su- yos: mientras ellos aún no en- tendían, mientras uno estaba a punto de traicionarlo y otro de renegar de él, Él preparaba una cena de comunión para todos. Queridos hermanos y herma- nas, también nosotros esta- mos invitados a preparar la Pas- cua del Señor. No sólo la litúr- gica, sino también la de nuestra vida. Cada gesto de disponibi- lidad, cada acto gratuito, cada perdón ofrecido por adelanta- do, cada esfuerzo aceptado con paciencia es una forma de pre- parar un lugar donde Dios pue- de habitar. Podemos entonces preguntar- nos: ¿qué espacios de mi vida necesito reordenar para que es- tén listos para acoger al Se- ñor? ¿Qué significa para mí hoy «preparar»? Quizás renunciar a una pretensión, dejar de espe- rar que el otro cambie, dar el primer paso. Porque donde se ha preparado el amor, la vida puede realmente florecer.
parada en el corazón de Jesús. Es Él quien lo ha pensado todo, dispuesto todo, decidido todo, sin embargo, pide a sus amigos que hagan su parte. Esto nos enseña algo esen- cial para nuestra vida espiritual: la gracia no elimina nuestra li- bertad, sino que la despierta. El don de Dios no anula nues- tra responsabilidad, sino que la hace fecunda. Hoy, como en- tonces, hay una cena que pre- parar. No se trata sólo de la li- turgia, sino de nuestra disponi- bilidad a entrar en un gesto que nos supera. La Eucaristía no se celebra sólo en el altar, sino también en la vida cotidiana, donde es po- sible vivir todo como ofrenda y acción de gracias. Preparar- se para celebrar esta acción de gracias no significa hacer más, sino dejar espacio. Significa qui- tar lo que estorba, rebajar las pretensiones, dejar de cultivar expectativas irreales. Con demasiada frecuencia, de hecho, confundimos los prepa- rativos con las ilusiones. Las ilu- siones nos distraen, los prepa- rativos nos orientan. Las ilusio- nes buscan un resultado, los preparativos hacen posible un
AUDIENCIA GENERAL.- Q el misterio de la pasión, muer- te y resurrección de Jesús. Ini- ciemos meditando una palabra que parece sencilla, pero que custodia un secreto precioso de la vida cristiana: preparar. En el Evangelio de Marcos se cuenta que el primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: “¿Dónde quieres que va- yamos a prepararte la comida pascual?”. (Mc 14,12). Es una pregunta práctica, pero también cargada de ex- pectación. Los discípulos intu- yen que algo importante está a punto de suceder, pero no co- ueridos hermanos y her- manas, hoy comenza- mos a reflexionar sobre
fatalidad, sino por fidelidad a un camino acogido y recorrido con libertad y cuidado. Esto es lo que nos consue- la: saber que el don de su vida nace de una intención profun- da, no de un impulso repenti- no. Esa sala en el piso superior ya preparada nos dice que Dios siempre nos precede. Incluso antes de que nos demos cuenta de que necesitamos acogida, el Señor ya ha preparado para no- sotros un espacio donde reco- nocernos y sentirnos sus ami- gos. Este lugar es, en el fondo, nuestro corazón: una sala que puede parecer vacía, pero que sólo espera ser reconocida, lle- nada y custodiada. La Pascua, que los discípulos deben pre- parar, está en realidad ya pre-
nocen los detalles. La respues- ta de Jesús parece casi un enig- ma: “Vayan a la ciudad; ahí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua”. (v. 13). Los detalles se vuelven sim- bólicos: un hombre que lleva un cántaro — gesto habitualmen- te femenino en aquella época—, una sala en el piso superior ya preparada, un dueño de la casa desconocido. Es como si todas las cosas hubieran sido prepa- radas de antemano. De hecho, así es. En este epi- sodio, el Evangelio nos reve- la que el amor no es fruto del azar, sino de una elección cons- ciente. No se trata de una sim- ple reacción, sino de una deci- sión que requiere preparación. Jesús no afronta su pasión por
LA FRASE DEL DÍA
La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”, FRANCIS BACON FILÓSOFO
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Instrucciones: Completa las 81 casillas,
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SOLUCIÓN AL PASATIEMPO ANTERIOR
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