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18/INTERNACIONAL

el horizonte

Martes 4 de noviembre de 2025

EUA pedirá permiso a la ONU para gobernar Gaza

REDACCIÓN El Horizonte

Estados Unidos envió el lunes a varios miembros del Consejo de Seguridad de la ONU un proyec- to de resolución para el estable- cimiento de una fuerza interna- cional en Gaza por un período de al menos dos años. El proyecto de resolución, fue designado como “SENSIBLE PERO NO CLASIFICADO” y otor- garía a Estados Unidos y a otros países participantes un amplio mandato para gobernar Gaza y brindar seguridad hasta finales de 2027, con la posibilidad de pró- rrogas posteriores. PARTICIPAN MÁS PAÍSES El proyecto de resolución servi- rá de base para las negociacio- nes que se llevarán a cabo en los próximos días entre los miem- bros del Consejo de Seguridad de la ONU, con el objetivo de vo- tar para establecerlo en las próxi- mas semanas y desplegar las pri-

HOY ELIGEN NUEVO ALCALDE EN NY MAMDANI VS CUOMO. Hoy martes se llevarán a cabo elecciones en distintos estados de EUA, algunos de los cargos más importantes en juego son la gubernatura de Nueva Jersey y la alcaldía de Nueva York donde se disputarán Zohran Mamdani por los demócratas y Andrew Cuomo por la vía independiente. Donald Trump, se ha opuesto abiertamente a la victoria de Mamdani y amenazó que retendrá los fondos federales a la ciudad si el candidato musulman gana. A su vez apoyó a Cuomo en vez de apoyar al candidato republicano Curtis Sliwa.

CONSEJO INTERNACIONAL DURARÍA AL MENOS 2 AÑOS Con esta propuesta, Estados Unidos y aliados buscarían controlar la seguridad en el territorio devastado por la guerra

meras tropas en Gaza en enero, según declaró un funcionario. La misma fuente estadouni- dense subrayó que la Fuerza In- ternacional de Seguridad (FIS) será una “fuerza de aplicación de la ley y no una fuerza de mante-

nimiento de la paz”. La fuerza contaría con tropas de varios países participantes y se establecería en consulta con la “Junta de Paz” de Gaza, que el presidente Trump ha dicho que presidirá.

En una conferencia a la que asistí, UN PSIQUIATRA COMPARTIÓ ESTA HISTORIA . Una mujer acudió a su consulta muy angustiada. S u angustia tenía que ver con su última conversación con su ma- rido antes de que muriera. Con- tó cómo habían disfrutado de un go le dijo: "¿Por qué no se sienta en esta silla y le dice lo que acaba de compartir? Dígale que su amor fiel el uno por el otro borra por completo su última conversa- ción? De hecho, ríanse de la ironía". Día de Todos los Santos y Día de los Difuntos

COLUMNA

ESPIRITUALIDAD POR RON ROLHEISER

no. El Viernes Santo fue malo mucho an- tes de ser bueno. Pero —y este es el punto— como cristia- nos, no creemos que siempre habrá fina- les felices en esta vida ni que siempre se- remos perfectos. Más bien, creemos que la plenitud de la vida y la felicidad nos lle- garán a través de la redención de lo que ha salido mal, sobre todo de lo que ha sa- lido mal debido a nuestra propia imper- fección y debilidad. G. K. Chesterton dijo una vez que el cristianismo es especial porque, en su creencia en la comunión de los santos, in- cluso los muertos tienen voz. Tienen más que una voz: todavía pueden escuchar lo que les decimos. Así que, si has perdido a un ser queri- do en una situación en la que aún queda- ba algo sin resolver, donde todavía exis- tía una tensión que necesitaba aliviar- se, donde deberías haber sido más aten- to o donde te sientes mal porque nunca expresaste adecuadamente la afirmación y el afecto que podrías haberle demos- trado, debes saber que no es demasiado tarde. ¡Todavía puedes hacerlo! Y, al tener esa conversación pendien- te, no tengas miedo de compartir una risa sobre cómo la imperfección de nues- tra condición humana tiene la mala cos- tumbre de frustrar nuestras mejores in- tenciones.

te sus vidas y, ocasionalmente, compartir con ellos una copa de vino para celebrar. Así, entre otras cosas, nuestra creencia en la comunión de los santos nos da una segunda oportunidad, y eso es un con- suelo muy necesario. Seamos quienes seamos, todos so- mos imperfectos en nuestras relacio- nes. No siempre podemos estar presen- tes para nuestros seres queridos como deberíamos; a veces decimos cosas con ira y amargura que dejan profundas cica- trices; traicionamos la confianza de mu- chas maneras; y, sobre todo, nos falta la madurez y la autoconfianza para expre- sar la afirmación que deberíamos trans- mitir a nuestros seres queridos. Ningu- no de nosotros está a la altura de las cir- cunstancias. Al final, todos perdemos a seres que- ridos de maneras similares a como esa mujer perdió a su marido: con asuntos pendientes, en el peor momento. Siem- pre hay palabras que deberían haberse dicho y no se dijeron, y siempre hay co- sas que no deberían haberse dicho y se dijeron. Sin embargo, ahí es donde entra nues- tra fe. De hecho, no somos los primeros en fallar. En el momento del arresto, el jui- cio y la muerte de Jesús, prácticamen- te todos sus discípulos lo habían abando- nado. El momento también fue inoportu-

buen matrimonio durante más de treinta años, con solo alguna que otra discusión sin importancia. Una mañana discutieron por una tonte- ría (ni siquiera recordaba el motivo). La discusión terminó en un enfado, y él sa- lió dando un portazo para irse a trabajar. Ese mismo día murió de un ataque al co- razón, antes de que tuvieran la oportuni- dad de hablar de nuevo. ¡Qué mala suerte! Treinta años sin un in- cidente de este tipo y ahora esto: ¡enfado en sus últimas palabras! El psicólogo, primero con humor, le aseguró que la culpa era toda de su ma- rido, por haber elegido morir en ese des- afortunado momento, ¡dejándola con esa culpa! Más seriamente, le preguntó: "¿Si su marido estuviera aquí ahora mis- mo, qué le diría?". Ella respondió que le aseguraría que, después de todos sus años juntos, ese pequeño incidente no significaba nada, que su amor mutuo superaba con creces ese breve momento. Él le aseguró que su marido seguía vivo en la comunión de los santos y que esta- ba con ellos en ese mismo instante. Lue-

¿Pensamiento fantasioso? No. Como cristianos, tenemos una doctrina que nos pide creer que seguimos en con- tacto vivo y consciente con quienes han muerto. Esta doctrina, la Comunión de los San- tos, está consagrada en nuestros cre- dos y se celebra explícitamente dos días al año: el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. Entre otras cosas, esta doctrina nos in- vita a orar por los difuntos. Como era de esperar, algunas personas se oponen a esto, argumentando que Dios no necesita que le recordemos que sea misericordio- so y perdonador. Tienen razón. Sin embargo, en definitiva, esa no es la razón por la que oramos por nuestros se- res queridos fallecidos. La verdadera in- tención de nuestra oración por los di- funtos es mantenernos en contacto con ellos, continuar en una comunicación consciente, mantener nuestra relación de amor, terminar los asuntos pendien- tes, pedirles perdón, perdonarlos, pedir- les que nos perdonen, recordar el legado especial que dejaron en el planeta duran-

RON ROLHEISER: Sacerdote católico y miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Especializado en Teología en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Presidente Emérito de la Escuela de Teología de los Oblatos en San Antonio, Texas. Columnista, conferencista y escritor

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