HEALTH IS WEALTH MAGAZINE
Un hombre que nunca recibió reconocimiento de su padre puede buscar validación constante en su trabajo, lo que lo lleva al agotamiento. Alguien que presenció constantes conflictos en casa puede temer asumir riesgos por miedo a revivir esa tensión. Cómo identificar las heridas familiares: Pregúntate: ¿Qué emociones surgen cuando pienso en mamá o papá? ¿Qué recuerdos me generan dolor o incomodidad? Ejemplos de cómo las heridas afectan el éxito: Una mujer que creció escuchando que “las mujeres deben sacrificarse por la familia” puede priorizar las necesidades de los demás sobre las suyas, limitando su crecimiento profesional.
Reflexiona sobre los patrones que repites: ¿Tienes miedo al rechazo? ¿Dudas de tus capacidades?
Observa tus creencias sobre el éxito: ¿Te sientes culpable al destacar o al ganar dinero?
Reconocer: Aceptar que nuestras heridas no son una condena, sino una oportunidad de crecimiento. El camino hacia la sanación: Realiza ejercicios de autoevaluación para explorar los vínculos entre tus bloqueos actuales y las experiencias vividas en la infancia. Perdonar: No significa justificar, sino liberar la carga emocional que llevamos. Dialogar: Si es posible, tener conversaciones sinceras con mamá y papá sobre lo que sentimos. Si no es viable, escribir cartas puede ser igual de efectivo. Entender que sanar es un proceso y que cada pequeño paso cuenta para liberar la carga emocional que hemos llevado durante años. Prácticas para sanar: Meditación de raíces familiares: Visualiza a mamá y papá detrás de ti, transmitiéndote amor y fuerza. Repite: “Gracias por darme la vida. Hoy elijo sanar esta relación.” Afirmaciones: Cambia creencias limitantes con frases como: “Merezco éxito y abundancia.” Rituales de cierre: Enciende una vela en honor a mamá y papá, agradeciendo lo que aprendiste de ellos y liberando lo que ya no necesitas. Practica la escritura terapéutica como una herramienta para dar voz a tus emociones reprimidas.
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