MÉXICO/15
el horizonte
Jueves 2 de octubre de 2025
ese día había ido a visitar cuatro pueblos incomunicados de Jalis- co, y cuando regresó el 3 de octu- bre, azotaba las puertas, y cuando localizó a Echeverría, que no que- ría darle la cara, lo llenó de injurias y le gritó ¡Asesino! Recuerdo muy bien una conversación que tuvo con Echeverría días antes de mar- charse a Guadalajara. Ordenaba que bajo ningún motivo se tocara a los estudiantes. El responsable fue el gusano, que dictó las órde- nes precisas. Y se le pasó la mano. Díaz Ordaz se echó toda la respon- sabilidad a cuestas porque así era su carácter: orgulloso a cual más”. El primero de septiembre de 1969, al rendir su Quinto Informe de Gobierno, Gustavo Díaz Ordaz dijo: “Asumo íntegramente la responsa- bilidad personal, ética social, jurídi- ca, política e histórica por las deci- siones del gobierno federal del año pasado”. Fue un acto responsable y va- liente, pues a fin de cuentas él era el presidente y debía asumir la cul- pa que le correspondía por todo lo que ocurriera en el país. Muy dife- rente a la actitud de López Obrador de culpar a los expresidentes, a los neoliberales. Gustavo Díaz Ordaz fue el úl- timo gran presidente de México. Gracias a él se alcanzó el estatus económico más alto: 1. Crecimiento sostenido anual de 7 por ciento. En los últimos tres sexenio el crecimiento ha sido de 2 por ciento. En los primeros cua- tro años de AMLO (2019-2022) es de 0.04 por ciento. 2. Inflación de 3 por ciento. De enero a diciembre de 1995 la in- flación pasó del 10.23% a 51.97 por ciento. Cinco años después del “error de diciembre”, en el 2000 la inflación bajó a 8.66 por ciento. En 2001 fue de 6.95 por ciento. Y en 2022 fue de 7.82 por ciento. 3. La deuda externa más baja de la historia: $3,800 millones de dólares. Con Echeverría y López Portillo se disparó a $80,000 mi- llones de dólares. En 2023 es de $217,000 millones de dólares. En lo que va de la administración de López Obrador ha aumentado en $15,700 millones de dólares. 4. El dólar se mantuvo a $12.50 desde finales del go- bierno de Ruiz Cortines has- ta la salida de Díaz Ordaz. Es decir, 12 años de estabilidad. Devaluación del peso al final de los siguientes sexenios: Eche- verría (1976): $15.69. López Por- tillo (1982): $57.18. De la Madrid (1988): $2,289.58. Salinas (1992): $3,094.08. Entonces tuvieron que quitarle tres ceros a la moneda mexicana, y el dólar bajó por arte de magia a $3.37. Zedillo (2000): $9.45. Fox (2006): $10.87. Calderón (2012): $12.98. Peña (2018): $18.79. López Obrador (2 de octubre de 2024): $20.03 Gracias por leer.
Corona del Rosal y al secretario de Defensa, Marcelino García Barra- gán. Es decir que Echeverría había mordido el anzuelo. Según los pro- nósticos de Barros Sierra, Echeve- rría Álvarez había cavado su pro- pia tumba. Nadie imaginó que podría ocu- rrir algo peor que el bazucazo. El rectordelaUNAMapostótodo.Cre- yó que las manifestaciones obliga- rían a Echeverría a renunciar a la Secretaría de Gobernación y a la candidatura presidencial. Se equi- vocó. Barros Sierra, al encabezar las marchas de protesta, pasó a la his- toria como el héroe del 68, pero metió a los estudiantes en una bomba de tiempo. Una malévola disputa por la candidatura presi- dencial de 1970. Cuando quiso es- tablecer el diálogo entre universi- tarios y el gobierno fue demasia- do tarde. Luis Echeverría había infiltrado gente al movimiento,inyectado di- nero y proporcionado armas para que éste creciera, se saliera de con- trol, se hiciera violento y a su vez se convirtiera en un conflicto na- cional. Al mismo tiempo Echeverría lograba que el presidente Díaz Or- daz encontrara en su secretario de Gobernación a un funcionario leal y eficiente, capaz de mantener la estabilidad del país ante la inau- guración de los Juegos Olímpicos. El 2 de octubre de 1968 se llevó a cabo la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas por ór- denes del secretario de Goberna- ción, Luis Echeverría Álvarez. Documentos del director de in- teligencia e Investigación del De- partamento de Estado de Estados Unidos, Thomas L. Hughes (des- clasificados en 1998), confirman la manipulación de Luis Echeve- rría en el movimiento y su autoría en la matanza del 68. Asimismo, el 18 de octubre de 2006, la CIA liberó documentos clasificados del 68, en los cuales se revelaba que Luis Echeverría Álvarez era agente de la Agencia Central de Inteligencia de Esta- dos Unidos, que su nombre clave era “LITEMPO 14” y que había sido reclutado por Winston Scout, jefe de la CIA en México entre 1956 y 1969. En todo ese tiempo LEA le pro- porcionó información clasificada del gobierno de Gustavo Díaz Or- daz a la CIA. Los documentos desclasifica- dos también revelaron que Luis Echeverría falseó información a la CIA sobre el movimiento estu- diantil, asegurando que estaba siendo manipulado por comunis- tas y agentes extranjeros. Irma Serrano, quien fuera la amante de Díaz Ordaz práctica- mente todo el sexenio, narró sus memorias: “Gustavo vivía en mi casa (en el Pedregal). Por eso puedo constatar que
Las universidades estatales tie- nen el mismo poder de convoca- toria que los sindicatos y lo han demostrado muchas veces. Pue- den movilizar a toda una ciudad o al país entero. No es casualidad que los porros sigan existiendo des- pués de tantos años. Tampoco es normal que el Auditorio Justo Sie- rra, dentro de CU, siga secuestrada desde 1999 por “grupos activistas” ¿Por qué no los sacan? Después del bazucazo en la Pre- paratoria 1, el rector tenía dos op- ciones: calmar a los estudiantes o apoyarlos, lo cual implicaba decla- rarle la guerra a la Presidencia de la República. Y lo hizo. Alimentóelconflictoconunob- jetivo: quitar a Luis Echeverría de la candidatura presidencial y lanzar al precandidato de los universita- rios: Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia. Luis Echeverría no se iba a quedar con los brazos cruzados. Una de las fórmulas de la políti- ca más eficaces es “crear conflictos para luego solucionarlos”. La huel- ga universitaria de 1966, como to- das las huelgas estudiantiles de México, fue una manipulación de un grupo de priistas para quitar a Ignacio Chávez y colocar a Javier Barros Sierra como rector. El pleito callejero entre estu- diantes del IPN y la UNAM fue tan sólo la carnada para derrotar a Luis Echeverría, entonces secretario de Gobernación y posicionar a su pro- pio candidato presidencial Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia. El error de Javier Barros Sie- rra fue no medir las consecuen- cias. Díaz Ordaz se encontraba en gira de trabajo el día del bazucazo a la Preparatoria 1. La orden la ha- bía dado Luis Echeverría a Alfonso
Es fácil imaginar a 20 alum- nos indignados que con sólo el poder de convencimiento logra- ron atraer 100,000 personas (por decir una cifra). Pero la realidad es otra. Se necesita promover “el movimiento”, convencer a la gen- te que abandone sus actividades cotidianas para marchar en las ca- lles con pancartas. En los últimos días de diciem- bre de 2018 y el 2 de enero de 2019, 100 personas se manifestaron afuera de Palacio Nacional por despidos injustificados en el SAT. ¡Cien! Tan sólo 100 personas, de más de 2,500 despedidos. ¿Dónde estaban los otros 2,400? ¿Falta de interés? ¿Falta de convocatoria? ¿Falta de financia- miento o de apoyo de algún par- tido político? Lo mismo podemos pregun- tarnos sobre las víctimas del te- rremoto de 2017 en el Colegio Rébsamen en Tlalpan. ¿Por qué nos prosperaron las manifestacio- nes de los padres que exigían jus- ticia? ¿Falta de convocatoria? ¿Fal- ta de financiamiento o de apoyo de algún partido político? ¿Sería porque hacer ruido no iba a afec- tar a Enrique Peña Nieto sino a la delegada de Tlalpan y futura can- didata a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum? Pero… Si la manifestación bene- ficia, en este caso a los intereses de Morena o de AMLO, la historia es muy distinta. Desde finales de di- ciembre de 2018 y enero de 2019, manifestantes instalaron un pla- tón afuera de la Suprema Cor- te de Justicia, con casas de cam- paña y decenas de pancartas en las que se exigía que los magistra- dos bajaran sus sueldos de acuer- do a la petición de AMLO. ¿Quién
en el planeta tiene tiempo, dinero y vida para hacer un plantón por algo así? En una investigación periodís- tica, se develó que varios de los manifestantes del plantón de la SCJN han participado práctica- mente en todas las manifestacio- nes de los últimos 10 años. En po- cas palabras: reciben ingresos y vi- ven de eso. Hoy en día, las redes sociales son una gran herramienta de co- municación. Pero en septiembre de 1968 la única forma de llegar al a gente era por medio de desplega- dos en periódicos, volantes, man- tas, anuncios en paredes y volun- tarios. Muchísimos voluntarios. Cientos. Y todo eso costaba miles de pesos (hoy en día, un desplega- do en El Universal cuesta arriba de $200,000 pesos). Alguien tenía que financiar todo eso. ¿Quién estaría interesado en fi- nanciar y en promover el movi- miento del 68? La historia nos dejó varias pistas. Javier Barros Sierra había sido Secretario de Obras Públicas en el sexenio de Adolfo López Mateos y adversario de Gustavo Díaz Ordaz en la precandidatura presidencial. Cuando renunció Ignacio Chávez en 1966 a la rectoría de la UNAM, Díaz Ordaz aceptó la designación de Barros Sierra para limar las as- perezas que habían quedado en el 63, cuando López Mateos designó a GDO y no a JBS. La rectoría de la UNAM nunca ha sido 100% autónoma. Por mu- chos años fue una extensión del PRI. Un claro ejemplo es la cercanía entre el exrector José Narro y Enri- que Peña, quien le otorgó la Secre- taría de Salud, al doctor Narro en cuanto terminó su gestión al fren- te de la UNAM.
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