EH3983 TAMPS 17OCT2025

el horizonte

Fin de semana del 17 al 19 octubre de 2025

ESCENA/29

VIENEN MÁS PROGRAMAS AMPLÍA UANL VÍNCULOS CON UNIVERSIDADES

El rector Santos Guzmán, formalizó

VERLAS EN LA PANTALLA chica era un gusto, pero tenerlas en vivo fue simplemente espectacular. Mariana Treviño y Belinda se robaron todas las miradas de los regios durante el regreso triunfal de Mentiras, All Stars, que este jueves encendió el escenario con nostalgia, risas y mucha energía. Las expectativas estaban puestas en ellas —Mariana como Lupita y Belinda como Daniela—, y ambas superaron con creces lo prometido, arrancando ovaciones y aplausos de un público encantado que recordó canciones de los 80s. Un regreso triunfal MENTIRAS, EL MUSICAL

acuerdos que promoverán la movilidad estudiantil

REDACCIÓN El Horizonte E

l Rector Santos Guz- mán asiste en Portugal a reunión de institucio- nes de educación supe- rior con el propósito de formalizar una serie de

general de la Alianza Universi- taria Regional - Universidades Europeas, con la finalidad de formalizar futuros lazos de coo- peración académica y científica. Como parte de la propuesta de internacionalización, Guz- mán López presentó en Portu- gal indicadores generales de la UANL, la tercera macrouni- versidad de México, con más de 220,000 estudiantes, 7,000 profesores y 406 programa

educativos de bachillerato, li- cenciatura y posgrado; 55 de- pendencias académicas y una cifra superior a los 40 centros de investigación e institutos. El Rector de la UANL tam- bién abordó datos relevantes sobre convenios y programas de movilidad internacional ante los representantes del or- ganismo europeo, que sesionó en el Instituto Politécnico do Cávado e do Ave.

colaboraciones que faciliten la movilidad estudiantil, proyec- tos de investigación e inter- cambios culturales en la UE. El Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, San- tos Guzmán López, participó como invitado en la asamblea

FOTOS: GUSTAVO TORRES

Siguiendo al Papa El Papa León XIV: En verdad, no hemos sido creados para la falta, sino para la plenitud, para disfrutar de la vida y de la vida en abundancia, Jn10:10; ¡Jesús Resucitado es la garantía! Él es la fuente que sacia nuestra sed ardiente, la sed infinita de plenitud que el Espíritu Santo infunde en nuestro corazón. De Octubre 09 al 16, 2025 (VIS). POR ANAM CARA

27, 38). Jesús, con su Resurrección, nos ha asegurado una permanente fuente de vida: Él es el Viviente (cfr Hch 1,18. Jesús Resucitado no deja caer una respuesta “desde arriba”, sino que se hace nuestro compa- ñero en este viaje a menudo can- sado, doloroso, misterioso. Solo Él puede llenar nuestra jarra va- cía, cuando la sed se hace inso- portable. Y Él es también el punto de lle- gada de nuestro caminar. Sin su amor, el viaje de la vida se con- vertiría en un vagar sin meta, un trágico error con un destino per- dido. Somos criaturas frágiles. El error forma parte de nuestra hu- manidad, es la herida del pecado que nos hace caer, renunciar, des- esperar. Resurgir significa, volver a levantarse y ponerse de pie. El Resucitado garantiza la lle- gada, nos conduce a casa, donde somos esperados, amados, salva- dos. Hacer el viaje con Él al lado significa experimentar ser soste- nidos a pesar de todo, saciados y fortalecidos en las pruebas y en las fatigas que, como piedras pe- sadas, amenazan con bloquear o desviar nuestra historia.

Cristo, no es un simple aconte- cimiento de la historia humana, sino el evento que la transformó desde dentro. Pensemos en una fuente de agua. ¿Cuáles son sus caracterís- ticas? Sacia y refresca a las criaturas, riega la tierra, las plantas, hace fértil y vivo lo que de otra forma sería árido. Alivia al caminante cansado ofreciéndole la alegría de un oa- sis de frescura. Una fuente apa- rece como un don gratuito para la naturaleza, para sus criaturas, para los seres humanos. Sin agua no se puede vivir. El Resucitado es la fuente viva que no se seca y no sufre altera- ciones. Permanece siempre pura y preparada para todo el que ten- ga sed. Y cuanto más saboreamos el misterio de Dios, más nos atrae, sin quedar nunca completamen- te saciados. San Agustín, en el décimo libro de las Confesio- nes, capta este anhelo inagotable de nuestro corazón y lo expre- sa en el famoso Himno a la Belle- za: «Exhalaste tu fragancia y res- piré, y ya suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me to- caste, y me abrasé en tu paz» (X,

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! E n las catequesis del Año ju- bilar, hemos recorrido la vida de Jesús siguiendo los Evangelios. Ahora, en la últi- ma parte del camino, dejaremos que el misterio de Cristo, que cul- mina en la Resurrección, libere su luz de salvación en contacto con la realidad humana e histórica ac- tual, con sus preguntas y sus de- safíos. Nuestra vida está marcada por innumerables acontecimientos, llenos de matices y de vivencias diferentes. A veces nos sentimos alegres, otras veces tristes, otras incluso satisfechos, o estresados, gratifi- cados o desmotivados.

Vivimos muy ocupados, nos centramos en alcanzar resulta- dos, llegamos a alcanzar metas también altas, prestigiosas. Y viceversa, permanecemos suspendidos, precarios, esperan- do éxitos y reconocimientos que tardan en llegar o nunca llegan. En resumen, nos encontramos ex- perimentando una situación pa- radójica: quisiéramos ser felices, pero es muy difícil conseguirlo de forma continuada y sin sombras. Aceptamos nuestras limitacio- nes y, al mismo tiempo, tenemos el impulso irreprimible de intentar superarlas. En el fondo, sentimos que siempre nos falta algo. En verdad, no hemos sido crea- dos para la falta, sino para la ple- nitud, para disfrutar de la vida y

de la vida en abundancia, según la expresión de Jesús en el Evan- gelio de Juan (cfr 10,10). Este deseo grande de nuestro corazón puede encontrar su últi- ma respuesta no en los roles, no en el poder, no en el tener, sino en la certeza de que alguien se hace garante de este impulso consti- tutivo de nuestra humanidad. Tal certeza coincide con la esperanza. Esto no quiere decir pensar de forma optimista: a menudo el op- timismo nos decepciona. Hermanas y hermanos, ¡Jesús Resucitado es la garantía de esta llegada! Él es la fuente que sacia nuestra sed ardiente, la sed infini- ta de plenitud que el Espíritu Santo infunde en nues- tro corazón. La Resurrección de

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