MAYO 2018

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mercado latino | mayo 2018

“Lo peor es la reacción social” “Cepillo”, dice Eva. “Cepilla”, responde Aron. Un día con un niño con autismo:

“CepillO”, indiste Eva. “Cepillo”, repite Aron. Cada vez que el adolescente de 14 años dice correctamente una palabra, Eva presiona un botón de un contador que tiene en lamano, hasta llegar a 20. “¡Muy bien!”, dice, y deja a Aron, que tiene autismo, unos minutos de recreo y descanso.

H ora tras hora, todos los días desde hace más de diez años, Aron tiene atención constante. Por la mañana con Eva Bassler, su integradora social en la escuela de Fellbach, una localidad cercana a Stuttgart, en Alemania. Y por la tarde con tres terapeutas en casa. Hoy es el turno de Beate, que tiene en la lista de tareas que Aron permanezca sentado, que reconozca números y llame por teléfono. El joven llama a su madre, que está en la sala de estar, y le pide un helado. "¡Cla- ro, mi vida!", le dice Katja Pleterski, de 44 años, y va al congelador. Premiar el comportamiento deseado e ignorar el que no es adecuado suele ser el núcleo de la terapia ABA, muy utilizada con niños que sufren autismo infantil, aunque las formas extremas de esta terapia son polémi- cas y se las critica como una especie de domesticación. Familias como los Pleterski creen que es una manera de hacer más sencilla una vida que no es fácil.

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