Siguiendo los pasos de Jesús: una invitación a un viaje espiritual en Jerusalén
“Ya están nuestros pies dentro de tus puertas, Jerusalén”
Queridos peregrinos, caminantes de la fe y buscadores de la cercanía con Dios: los invitamos a cruzar el umbral del tiempo y a entrar por las puertas de la ciudad santa y más conmovedora del mundo. Jerusalén no es solo un destino turístico; es el latido del corazón de la fe, el lugar donde el cielo besa la tierra y donde cada piedra que ustedes pisan es una página viva del Libro de los Libros. Aquí, la historia no es un recuerdo lejano: está viva, respira y les habla a través de los callejones, las oraciones y las personas. Caminar por el camino del sufrimiento y la esperanza Su recorrido comienza en el corazón de la Ciudad Vieja, a lo largo de la Vía Dolorosa . Mientras avanzan por las estaciones de la cruz, podrán sentir el peso de la carga y la fuerza del amor que acompañaron a Jesús en su último camino. Es un momento de recogimiento interior, en el que el bullicio del mercado alrededor se convierte en un telón de fondo para el silencio espiritual más profundo. Al final del camino los espera la Iglesia del Santo Sepulcro . Bajo su magnífica cúpula, entre el aroma del incienso y los sonidos de los antiguos cantos, se encuentran los lugares más sagrados del cristianismo: el Gólgota y el Sepulcro de la Resurrección. Aquí, ante
la piedra sobre la que fue depositado el cuerpo de Cristo, la fe se vuelve tangible y la esperanza renace en cada corazón. Una cena de unidad en el Monte Sión No muy lejos de allí, en el Monte Sión, se encuentra el Cenáculo, la sala de la Última Cena. En este antiguo y sobrio edificio de piedra, podrán imaginar el momento en que Jesús compartió el pan y el vino con sus discípulos, un instante que definió el espíritu del amor y la entrega. El silencio que reina en el lugar permite a cada peregrino conectarse con las raíces de la fe y sentirse parte de la cadena eterna de los creyentes.
24
Made with FlippingBook - Online magazine maker