A partir de 1641, la vida de Rembrandt daría un giro inesperado. En un lapso de 2 años fallecieron 3 de sus 4 hijos y su esposa Saskia. Los gastos desorbitados en su casa y galería lo arrastraron a una crisis económica de la cual solo podía sobrevivir gracias a los numerosos encargos de adinerados comerciantes de la ciudad. Mientras su vida personal y financiera iba en caída libre, el encargo del retrato múltiple “La Ronda de Noche" marcaría el punto cumbre de su carrera.
Conforme se hacía mayor, su estilo se volvía más errático y obscuro, sin embargo nunca dejó de pintar. Los autorretratos y los grabados se volvieron parte de su cotidianidad a la par que pintaba sus últimas grandes obras “Lucrecia” o la “Novia Judía”. El 4 de octubre de 1669, prácticamente solo en su estudio de Amsterdam, falleció el que para muchos es el mejor pintor holandés de toda la historia. Sus más de 600 obras perdurarán alrededor del mundo en múltiples museos y galerías privadas.
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