El Comité de Confidencialidad de la API ha publicado una serie de guías con el objetivo de fomentar la sensibilidad colectiva sobre la confidencialidad, de acuerdo con el informe publicado en el 2018.
Consideraciones sobre la confidencialidad en el encuadre virtual
Creado por el Comité de Confidencialidad de la API
2025
INTRODUCCIÓN
El tema de la confidencialidad es de vital importancia en el psicoanálisis, particularmente debido al creciente uso de las telecomunicaciones y las plataformas virtuales en el trabajo analítico. La práctica psicoanalítica virtual (por teléfono o video) permite el acceso a la terapia a personas que de otro modo no podrían hacerlo, pero a su vez es necesaria una mayor consciencia de las amenazas a la confidencialidad que esta modalidad acarrea. El encuadre psicoanalítico clásico ofrece considerables garantías de confidencialidad, pero dado que las relaciones virtuales entre paciente y analista involucran a un tercero, la confidencialidad del encuentro queda expuesta a la vulnerabilidad de la plataforma utilizada. Por esta razón, buscamos promover un enfoque de "comunidad de preocupación” ( The community of concern ) 1 que se extienda a todos los miembros de la API, con el cual se implementen medidas para proteger la privacidad de los pacientes. Si bien haremos sugerencias para reducir el riesgo de vulnerar la confidencialidad del paciente (y del analista), así como para fomentar una protección adecuada en el tratamiento virtual, no existen garantías absolutas. Veremos que en la era de la tecnología digital, la mejor protección es permanecer conscientes del problema y buscar la mejor solución posible caso por caso.
CONSIDERACIONES GENERALES
Actualmente, los psicoanalistas se ven expuestos a crecientes presiones económicas y culturales para normalizar estas nuevas formas de comunicación y utilizarlas aún más en su trabajo clínico. Las telecomunicaciones modernas como la telefonía, la videoconferencia, el correo electrónico, los mensajes de texto y el WhatsApp, son cada vez más usados por los psicoanalistas para comunicarse con sus pacientes y colegas. Los intercambios con pacientes se dan en consultas tanto ocasionales como regulares por teléfono, o en plataformas de video. De igual manera, las comunicaciones con colegas se realizan a través de consultas telefónicas o videollamadas en las que se discuten casos de pacientes, supervisiones, seminarios, y se realiza también un intercambio de notas de los procesos y otro tipo de material clínico a través de correo electrónico. Existen vulnerabilidades específicas por parte de terceros en este tipo de telecomunicaciones que requieren medidas especiales para proteger la confidencialidad de los pacientes. Las tecnologías evolucionan a un ritmo cada vez más acelerado y los "soportes" de la IA ahora tienen un rol mayor en el que ofrecen grabar, transcribir o resumir conversaciones que se realizan por videollamadas. Sin embargo, no existen garantías sobre qué sucederá con el registro de dichas conversaciones, y esto genera preocupación por posibles violaciones a la confidencialidad. Los analistas deben considerar activamente las nuevas amenazas a la confidencialidad con cada nueva aplicación o plataforma que utilicen.
1 Glaser J.W. (2002). La comunidad de preocupación ( The community of concern ): un proceso de discernimiento ético debe incluir y empoderar a todas las personas involucradas en la decisión. Health Prog. Mar-Abr 83 (2) 17-20, citado en el Informe de la API sobre Confidencialidad, 2018, pág. 12.
PÉRDIDA DE PRIVACIDAD EN EL ECNUADRE VIRTUAL
Si bien las telecomunicaciones modernas amplían enormemente las posibilidades de trabajar con pacientes y de intercambiar información entre colegas, también nos hacen vulnerables, en cierta medida, a la interceptación y al espionaje sin que haya un acceso físico al lugar en que se llevan a cabo, ya que el acceso podría darse mediante el dispositivo utilizado (el teléfono o la computadora). Sabemos que las telecomunicaciones pueden vigiladas y que el contenido de muchas conversaciones privadas puede almacenarse para su posible uso en la protección de la seguridad nacional, o en la lucha contra el terrorismo, etc. Además de la vigilancia estatal, las telecomunicaciones pueden ser blanco de diversos tipos de interceptación criminal por motivos financieros, políticos o personales, incluso por parte de personas conocidas por quien está siendo interceptado.
Cifrado
La probabilidad de la pérdida de la privacidad suele ser baja, pero prácticamente todas las comunicaciones en internet pueden ser interceptadas y el material puede ser robado o alterado. La privacidad en las telecomunicaciones puede protegerse en gran medida mediante el uso cuidadoso del cifrado de extremo a extremo (E2EE, por sus siglas en inglés), que garantiza que el contenido de la comunicación está oculto en toda la red, excepto en los puntos finales, donde debe ser inteligible. Las plataformas que utilizan el E2EE garantizan que cualquier comunicación interceptada en internet no sea inteligible para terceros, aunque ningún método de cifrado es absolutamente seguro.
Seguridad de puntos finales
Un problema que a menudo se pasa por alto es la "seguridad de punto final", la necesidad de garantizar que las comunicaciones no sean interceptadas antes ni después de cifrarlas. Esto implica que se deben proteger los dispositivos utilizados (computadoras, tabletas, teléfonos, etc.), así como los entornos en los que se utilizan e, idealmente, garantizar que nadie más tenga acceso a estos. Si un teléfono o una computadora utilizada por un psicoanalista o un paciente se ve comprometido, es posible que los datos no cifrados se copien a un tercero mediante un malware o “software malicioso” instalado sin el conocimiento del usuario. Existen programas de software que pueden instalarse de forma encubierta en un dispositivo y registrar fácilmente las pulsaciones de las teclas, el audio o el vídeo capturados por su micrófono o su cámara, vulnerando así la "seguridad del punto final". Por lo tanto, incluso si el "cifrado de extremo a extremo" en toda la red es suficiente, la seguridad del sistema de comunicación en su conjunto puede verse afectada por una falla en el punto final en cualquiera de sus extremos. Una cadena solo es tan fuerte como su eslabón más débil. Si bien los pacientes generalmente no tienen la libertad de tener un dispositivo separado para su tratamiento y así garantizar que otros no los comprometan, los analistas sí tienen el poder de usar computadoras y teléfonos que no están disponibles para su interceptación.
Pérdida de la privacidad en el encuadre psicoanalítico clásico
Gran parte de lo anterior asume que el encuadre psicoanalítico clásico usado actualmente aún ofrece una privacidad relativa en comparación con los entornos virtuales, pero el alcance y la gravedad del riesgo de escuchas, incluso en el encuadre psicoanalítico clásico contemporáneo, son inciertos. Cuando el analista y el paciente se encuentran físicamente en el mismo recinto y uno o ambos tienen un teléfono u otro dispositivo, sigue existiendo cierto riesgo. Si un teléfono ha sido comprometido por
un malware porque su propietario ha respondido sin saberlo a un mensaje fraudulento, por ejemplo, es posible que se esté accediendo a él remotamente sin su conocimiento. Asimismo, los analistas deben estar atentos a la facilidad con la que los teléfonos celulares pueden configurarse para grabar conversaciones, intencional o inintencionalmente. En este sentido, como sugerencia, se podría solicitar a los pacientes que dejen sus teléfonos, relojes y computadoras afuera del consultorio. La existencia de cierto nivel de riesgo aun en el encuadre psicoanalítico clásico, hace que la diferencia entre este y la consulta virtual no sea una cuestión de todo o nada, sino de grados de riesgo.
IMPLICACIONES PARA LA API Y SUS MIEMBROS
La API se encuentra ante dos ambiciosos objetivos. Por un lado, busca expandir el campo de acción del psicoanálisis a nuevas áreas geográficas, manteniendo a su vez altos estándares profesionales. En este proceso, un número cada vez mayor de miembros de la API se sienten incentivados a realizar alguna forma de trabajo virtual. Por otra parte, los miembros de la API se comprometen, según el Código de Ética, a proteger la confidencialidad del paciente, sin la cual –argumentan algunos– la libre asociación, que es fundamental para nuestra práctica, sería imposible. Es aconsejable que los miembros de la API que deseen tomar decisiones concienzudas sobre el trabajo virtual, amplíen su conocimiento sobre la naturaleza de la tecnología que utilizan o planean utilizar. Sin embargo, esto, como ya se dijo, no significa que exista la posibilidad de una protección total. Incluso en el encuadre psicoanalítico clásico existen riesgos y nunca se ha podido garantizar una confidencialidad absoluta. En cualquier caso, estamos presenciando, desde el encuadre psicoanalítico clásico del pasado, el contemporáneo y el análisis remoto, un aumento progresivo de los riesgos. Este incremento, no obstante, se puede enfrentar con un correspondiente aumento de las medidas de protección.
Consentimiento informado y sus limitaciones
Una medida que en ocasiones se sugiere para abordar este problema, es obtener el consentimiento informado de los pacientes sobre los riesgos de la tecnología al inicio del tratamiento. Sin embargo, las dificultades en torno a este concepto, que existen en el psicoanálisis generalmente debido a la transferencia, se acentúan en el caso de entornos virtuales, ya que ninguna de las partes suele estar bien informada sobre el uso la tecnología.
Implicaciones éticas y protecciones parciales posibles
Los analistas que realizan tratamientos virtuales deben asegurarse de proteger adecuadamente la confidencialidad. Es realista suponer que, tomando las precauciones adecuadas, se puede proteger la confidencialidad. Algunos ejemplos de estas precauciones son: ● El uso de dispositivos exclusivos para el trabajo clínico (es decir, dispositivos que no se compartan con familiares o colegas, quienes podrían descargar malware o “software malicioso” sin ser conscientes de ello).
● Almacenar material clínico en las computadoras y no en la nube.
● Usar contraseñas seguras siempre que sea posible.
● Evitar puntos públicos de acceso a wifi.
● Evitar aplicaciones que graben conversaciones.
● Usar redes privadas virtuales (VPN, por sus siglas en inglés) para todas las comunicaciones que no estén cifradas.
● Usar el cifrado de extremo a extremo para las comunicaciones de audio y vídeo.
● Usar un correo electrónico cifrado.
● Realizar auditorías de seguridad periódicas, con pruebas activas de posibles vulnerabilidades.
● Recibir asesoramiento de un experto para establecer y mantener un sistema adecuado.
Para un análisis a fondo de la confidencialidad en la práctica psicoanalítica en su conjunto, consulte el Informe sobre Confidencialidad del 2018.
Consideraciones sobre la confidencialidad en la publicación de trabajos psicoanalíticos
Creado por el Comité de Confidencialidad de la API
2025
La publicación de material clínico es esencial
El hecho de que los analistas deben tener la posibilidad de presentar y publicar material clínico es una convicción ampliamente compartida. Los candidatos aprenden presentando su trabajo en seminarios y se benefician al escuchar las respuestas de sus pares. Para los miembros de los institutos es necesario reunirse con el fin de discutir presentaciones clínicas en las que se resaltan perspectivas emergentes en la práctica del psicoanálisis. De igual manera, los analistas utilizan casos clínicos publicados en libros y revistas para ampliar su perspectiva sobre el trabajo analítico. La escritura psicoanalítica permite a los autores interactuar entre sí, así como con un público más amplio, con el fin de profundizar en la comprensión de su trabajo. El análisis individual, de igual manera, se beneficia de la capacidad del analista para obtener una mayor perspectiva del caso cuando comparte sus experiencias, de forma reflexiva, con un colega de confianza.
Publicar material clínico también es una tarea compleja
Los analistas están especialmente atentos a la presencia de la vida mental inconsciente y a su intensa movilización durante el tratamiento, tanto en sí mismos como en el paciente, en una espiral interconectada de mutua activación. Ninguna presentación clínica puede estar exenta de impulsos inconscientes desconocidos por parte del autor. Asimismo, el material clínico seleccionado como tema de una presentación siempre es, en cierta medida, una construcción creada por el analista. Estas observaciones resaltan que, si bien presentar material clínico puede ser una necesidad profesional, también es un llamado constante a la modestia científica. Simplemente no podemos saber todo lo que comunicamos inconscientemente en nuestras presentaciones. Tampoco nos es posible predecir con total certeza el impacto que tendrá en un paciente descubrir, ya sea inmediatamente o algún tiempo después, que su analista ha realizado una presentación sobre su caso, habiendo obtenido o no su permiso. Existen diversas escuelas teóricas al interior de la API. Cada cual tiene su perspectiva sobre esta complejidad, con sus propias técnicas y su propio manejo de cuestiones éticas. Esto significa que hay múltiples lentes a través de los cuales se puede observar la dinámica inconsciente de la transferencia y la contratransferencia en cualquier tratamiento analítico. Con base en estos modelos complejos y divergentes de los procesos, concluimos que no existe un procedimiento universal e infalible, acorde con todos los modelos teóricos del psicoanálisis, que pueda recomendarse como la mejor manera de proteger al paciente cuando se comparte material clínico con otros colegas. La responsabilidad ética de proteger a nuestros pacientes y su tratamiento va más allá de estrictas responsabilidades legales. Incluso cuando se respeta el anonimato del paciente para que no sea
reconocible, su autorreconocimiento puede tener repercusiones negativas en su percepción del analista, de sí mismos y del tratamiento, ya sea que esté en curso o que haya concluido. Nos vemos obligados a concluir que nuestra responsabilidad ética es paradójica: somos responsables del impacto que tiene en nuestros pacientes el hecho de compartir su material clínico, a pesar de que no podemos predecir ni controlar completamente este impacto, o ni siquiera saber qué aspectos del mismo pueden haber pasado desapercibidos para nosotros. Nuestros compromiso ético está dividido entre reconocer que necesitamos compartir material clínico como parte de nuestra formación y desarrollo profesional, pero a su vez esto constituye una amenaza para el compromiso fundamental de salvaguardar la confidencialidad de nuestros pacientes.
El problema de la captura digital
La complejidad de publicar relatos clínicos se ve magnificada por la ubicuidad de la captura digital de gran parte de lo escrito. Los pacientes pueden encontrar nuestros trabajos, incluso si están escritos para revistas poco conocidas. Cualquier autor que publique material clínico hoy en día debe asumir que sus pacientes leerán su material, dado que cualquier persona podría hacerlo. La presencia de material clínico en los sitios web de revistas psicoanalíticas digitales es motivo de especial preocupación. Cada vez con más frecuencia las versiones electrónicas de los trabajos se publican simultáneamente con la edición impresa, o pueden republicarse digitalmente más adelante. La protección y el control de este material suelen ser muy deficientes, a pesar de que su número de lectores es global e ilimitado. Además, algunas revistas publican trabajos recibidos en línea antes de que exista la posibilidad de garantizar la protección de la confidencialidad del paciente. De nuevo, esto resulta preocupante, ya que el número de lectores es global e ilimitado.
La realización de conferencias usualmente se anuncia en internet, lo cual aumenta el riesgo de que los pacientes se identifiquen en la descripción de un caso.
Los administradores de revistas digitales y sitios web deben ser conscientes de su compromiso ético con la protección de la confidencialidad de los pacientes.
Problemas del encubrimiento; problemas del consentimiento informado
En una encuesta realizada entre editores de revistas, los encuestados se mostraron divididos sobre cómo gestionar la publicación de material clínico. Algunos consideraron el consentimiento como un asunto espinoso con consecuencias irresolubles y desconocidas para el paciente, que debía evitarse. Consideraban el consentimiento informado poco ético, debido la incapacidad para detectar o predecir correctamente las reacciones del paciente cuando la información es publicada, además del riesgo de reacciones posteriores que no se previeron al momento de solicitar el consentimiento. Los editores cuestionaron si el consentimiento informado es realmente posible, dadas las influencias desconocidas
de la dinámica transferencial. ¿Puede un paciente sentirse realmente libre de decir "no" a su analista? Mientras que en la mayoría de las demás profesiones el requisito ético del consentimiento informado es relativamente sencillo, en el psicoanálisis es todo lo contrario. El objeto de la indagación psicoanalítica, el inconsciente, complica cualquier noción de consentimiento informado dentro del ámbito transferencial. Ni el paciente ni el analista pueden ser conscientes inmediatamente de todos los motivos inconscientes que impulsan el permiso de compartir material clínico, ni pueden predecir las futuras repercusiones de dicha decisión. Existen casos documentados en los que un paciente dio su consentimiento para compartir material clínico, y aun así sintió que el analista traicionó su confianza. Estos analistas llegaron a la conclusión de que existe una incertidumbre ética inherente al consentimiento informado en el psicoanálisis, dada la cognoscibilidad siempre parcial de la transferencia y la contratransferencia. Los encuestados que rechazaron el consentimiento del paciente, promueven el encubrimiento como la mejor manera de proteger la publicación de material clínico. Algunos lo han logrado reduciendo el material clínico a una breve viñeta, o agrupando diversos casos para presentar una visión más amplia de un dilema clínico. Está claro que el encubrimiento amenaza la validez científica de los informes clínicos, ya que podría cuestionarse si la representación de un caso refleja adecuadamente la experiencia analítica cuando aspectos importantes de la historia clínica, los acontecimientos vitales más importantes y los antecedentes culturales del paciente se han distorsionado. Otros encuestados apoyaron la necesidad de obtener consentimiento y analizar los sentimientos del paciente al ser presentado su caso. Algunos, además, recomendaron que el paciente lea y autorice el material clínico incluido en la publicación. Estos analistas creen que la interacción que genera la solicitud de consentimiento es, de hecho, la mejor acción ética. Afirman asimismo que se obtienen beneficios terapéuticos y una mayor precisión científica al incluir el punto de vista del paciente. Muchos de estos analistas señalan que hay pérdida de matices en un encuentro clínico cuando se introducen encubrimientos muy elaborados. Por supuesto, también existe la posibilidad de pérdidas al involucrar al paciente en la descripción del material clínico. Los partidarios del primer grupo cuestionarían la utilidad de incluir a un paciente en el proceso de escritura y argumentarían que tal comportamiento es, en últimas, poco ético. Escribir sobre un tratamiento teniendo al paciente como público limitaría la capacidad del analista para abordar las dimensiones inconscientes del tratamiento; no hay manera de hacerlo sin correr el riesgo de perturbar al paciente y, como resultado, lo que se escribe sobre el tratamiento se vería profunda e inevitablemente disminuido. Para estos analistas, el objetivo es escribir tanto como les sea posible sobre el tratamiento, pero de forma que el material sea anónimo y sin que aun el paciente pudiese reconocerse.
Caminos a seguir
El conflicto irresoluble que surgió en nuestra encuesta a editores sobre cómo presentar mejor el material clínico para su publicación es muestra de la diversidad de perspectivas sobre del tema y deja claro que cada revista, y posiblemente cada autor, deberá evaluar una solución específica en cada situación.
Debido a las limitaciones para tener certeza sobre ciertas decisiones éticas específicas, además de las opiniones encontradas sobre cómo gestionar las publicaciones clínicas, no nos sentimos en condiciones de ofrecer una solución clara y universal sobre cómo publicar material clínico. Más bien, nuestro objetivo es resaltar riesgos e inquietudes, y ofrecer directrices generales que respalden el esfuerzo constante por proteger la confidencialidad del paciente. Nuestro objetivo es fomentar un enfoque en la confidencialidad basado en la “comunidad de preocupación” ( The community of concern ) 1 , en el que la protección de la privacidad y la dignidad del paciente son prioridad en cada etapa del desarrollo, la difusión y la presentación de material clínico.
Recomendaciones
1. Las revistas pueden optar por priorizar un enfoque específico, como el encubrimiento o la anonimización, o el consentimiento con información encubierta. En estos casos, el proceso de envío de un artículo para su publicación debe incluir una declaración clara sobre el tratamiento que la revista le da a los trabajos clínicos y cómo los autores pueden cumplir con los requerimientos de la revista. Los lectores pueden consultar las editoriales de Frances Grier, del International Journal of Psychoanalysis aquí , y Lucy Lafarge, de The Psychoanalytic Quarterly aquí. Estas editoriales presentan dos perspectivas opuestas sobre la mejor manera de abordar la publicación de material clínico. Esperamos que puedan servir como modelo para adoptar una postura sobre el manejo de material clínico confidencial. 2. La responsabilidad de examinar el material clínico debe delegarse a un miembro específico del equipo editorial, cuya obligación sea considerar los riesgos que podrían presentarse en las viñetas clínicas y seguir cada artículo durante su proceso de envío a la revista, asegurándose de que se haya tomado el cuidado necesario. 3. Una vez aceptado el artículo, se debe dar una conversación directa entre el equipo editorial y el autor con el fin de garantizar que el material se ha presentado concienzudamente. Una regla general para ello es sugerir que todo lo que el autor dice sobre su paciente, idealmente, ya se le debe haber dicho a este. Otra regla es realizar el experimento mental de leer el artículo a través de los ojos del propio paciente, intentando imaginar cómo se sentiría si se identificara con el relato del autor. 4. Debe existir un sistema de verificación para garantizar que el material clínico se haya gestionado adecuadamente. Es importante pedir al autor que diligencie un formulario en el cual proporcione detalles sobre cómo ha abordado la confidencialidad del paciente, así como solicitarle que considere diversas opciones. El Apéndice A presenta el proceso de verificación utilizado por el International Journal of Psychoanalysis . Esperamos que este cuestionario sirva como modelo para otras revistas. 5. Al final de cada artículo clínico, se recomienda que la revista adjunte una declaración sobre el material clínico presentado. El Apéndice B presenta un ejemplo cuidadosamente redactado que utilizan tanto el International Journal of Psychoanalysis como The Psychoanalytic Quarterly.
1 Glaser J.W. (2002). La comunidad de preocupación ( The community of concern ): un proceso de discernimiento ético debe incluir y empoderar a todas las personas involucradas en la decisión. Health Prog. Mar-Abr 83 (2) 17-20, citado en el Informe de la API sobre Confidencialidad, 2018, pág. 12.
6. Las revistas podrían optar por publicar una declaración de confidencialidad en cada volumen. El Apéndice C presenta la declaración publicada por The Psychoanalytic Quarterly.
Para un análisis a fondo de la confidencialidad en la práctica psicoanalítica en su conjunto, consulte el Informe sobre Confidencialidad del 2018.
Apéndice A: Lista de verificación para anonimizar al paciente
(Utilizado con autorización del International Journal of Psychoanalysis )
La publicación de material clínico por parte de psicoanalistas y psicoterapeutas es esencial para el desarrollo del conocimiento psicoanalítico y el campo de la salud mental en general, así como para el crecimiento y mantenimiento de altos estándares de atención al paciente. Es esencial salvaguardar la privacidad del paciente para que este pueda hablar y actuar libremente y con plena confianza. Diversas consideraciones éticas y legales exigen la protección del anonimato de los pacientes en los informes de los casos y otros ámbitos. Los autores cuyos trabajos incluyan detalles de su trabajo clínico deben tomar todas las medidas necesarias para garantizar que ninguna de las personas mencionadas pueda ser identificada por terceros y minimizar al máximo la probabilidad de que los pacientes se reconozcan a sí mismos. Para lograr estos objetivos, esta publicación ha adoptado directrices que todos los autores deben seguir. Dichas directrices son de obligatorio cumplimiento para el envío de material en línea, así como durante todo el proceso de revisión. Se debe tener especial cuidado en los casos que incluyan niños y adolescentes. No se harán excepciones. Complete la siguiente lista de verificación con Adobe PDF Fill & Sign y envíe este documento junto con su manuscrito a través del portal en línea.
Envío de su artículo anonimizado
El formulario a continuación contiene una lista de verificación cuyo propósito es crear un espacio para reflexionar sobre lo que podría revelarse (incluso inconscientemente) y por ende desencadenar la identificación de un paciente. La política de anonimización y la lista de verificación a continuación no pretenden disuadir a los autores de enviar trabajos que aborden asuntos interseccionales u otras cuestiones para las que el contexto es importante. Por el contrario, se busca que los autores verifiquen que realmente han reflexionado sobre los detalles proporcionados y en qué medida son adecuados para su argumento particular. Por lo tanto, tras dicha reflexión, deben estar seguros de no haber revelado la identidad de sus pacientes e indicar qué método(s) han utilizado para anonimizar su trabajo.
1. Confirme marcando la casilla
☐ Confirmo que he reflexionado sobre los posibles aspectos que podrían hacer que los pacientes descritos en este documento sean identificables para terceros y, tras ese proceso, confío en que la identidad de mi paciente ahora es irreconocible para otros, así como lo más irreconocible posible para sí mismo/misma/mismos. 2. ¿Ha protegido al paciente de una posible identificación? De ser así, explique usando más de una opción. ☐ Enmascarando completamente a los pacientes individuales.
☐ Al presentarse los detalles de las interacciones entre el paciente y el terapeuta, se describieron de tal manera que se imposibilita la identificación del paciente. ☐ Usando rasgos diversos para las descripciones. ☐ Otro (describa a continuación):
3. Detalles de la anonimización
Categoría 1: Se debe cambiar u omitir lo siguiente (por favor, confirme todo). ☐ Nombre del paciente ☐ Otros nombres ☐ Lugar de nacimiento del paciente ☐ Ocupación del paciente ☐ Fechas y duración exacta del tratamiento ☐ Afiliaciones a organizaciones u otros ☐ Ubicación exacta Categoría 2: Se omite lo siguiente (o se encubre si existe la posibilidad de que su inclusión pueda conllevar a la identificación). Considere cada categoría por separado. ☐ Afecciones médicas ☐ Edad ☐ Historia familiar ☐ Detalles de traumas específicos y otros eventos históricos clave Categoría 3: Se omite, o, a menos que sea esencial para el informe del caso, se enmascara. (Confirme o explique por qué y qué se ha conservado para evitar la identificación del paciente). ☐ La religión ☐ Detalles históricos y culturales ☐ Fotografías y demás imágenes del tratamiento ☐ Otros (explique): Descargo de responsabilidad sobre la anonimización del trabajo ☐ Verifico que he incluido el siguiente descargo de responsabilidad en mi manuscrito, justo antes de la lista de referencias: “La información potencialmente identificable que se presenta en este artículo y que se relaciona directa o indirectamente con una o más personas, se ha modificado para ocultar y salvaguardar la confidencialidad, la privacidad y los derechos de protección de datos de las personas involucradas, de acuerdo con la política de anonimización de esta publicación”.
Apéndice B
Publicado al final de cada artículo clínico en The International Journal of Psychoanalysis y The Psychoanalytic Quarterly :
La información potencialmente identificable presentada en este artículo, relacionada directa o indirectamente con una o más personas, se ha modificado para proteger la confidencialidad, la privacidad y los derechos de protección de datos de los involucrados.
Apéndice C: Pautas para la Anonimización de Pacientes (Usado con autorización de The Psychoanalytic Quarterly )
La publicación de material clínico por parte de psicoanalistas y psicoterapeutas es esencial para el desarrollo del conocimiento psicoanalítico y el campo de la salud mental en general, así como para el crecimiento y mantenimiento de altos estándares de atención al paciente. Es esencial salvaguardar la privacidad del paciente para que este pueda hablar y actuar libremente y con plena confianza. Diversas consideraciones éticas y legales exigen la protección del anonimato de los pacientes en los informes de los casos y otros ámbitos. Los autores cuyos trabajos incluyan detalles de su trabajo clínico deben tomar todas las medidas necesarias para garantizar que ninguna de las personas mencionadas pueda ser identificada por terceros y minimizar al máximo la probabilidad de que los pacientes se reconozcan a sí mismos. Para lograr estos objetivos, esta publicación ha adoptado directrices que todos los autores deben seguir y que aplican para el envío de material en línea, así como para el proceso de revisión. Estas directrices están alineadas con los estándares vigentes de nuestras profesiones. Se debe tener especial cuidado en los casos que incluyan niños y adolescentes. No se harán excepciones. Estas instrucciones no pretenden disuadir a los autores de enviar trabajos que aborden asuntos interseccionales u otros asuntos similares. Aunque el consentimiento ya no es obligatorio, The Quarterly invita a los autores a obtener el consentimiento de los pacientes para la publicación de material clínico, independientemente de su anonimización. Con gusto discutiremos esta política con los autores que deseen hacerlo.
Consideraciones sobre la confidencialidad para directores de institutos psicoanalíticos
Creado por el Comité de Confidencialidad de la API
2025
Los directores de institutos psicoanalíticos se enfrentan a diversos problemas relacionados con la confidencialidad, entre ellos: a) proteger la confidencialidad de los candidatos; b) proteger la confidencialidad de sus pacientes; c) enseñar a los candidatos sobre la necesidad de la confidencialidad en el proceso psicoanalítico; d) crear un ambiente dentro del instituto y la sociedad en el cual se valore la confidencialidad de miembros y pacientes; y e) abordar cuestiones más generales sobre la confidencialidad en reuniones científicas. Este documento describirá algunas de las amenazas a la confidencialidad inherentes a los institutos psicoanalíticos y sugerirá prácticas para mitigar estos riesgos.
A. Confidencialidad para los Candidatos:
Admisiones: Antes incluso de ser aceptados en un instituto psicoanalítico, se invita a los candidatos a explorar sus historias personales y sus motivaciones inconscientes durante el proceso de entrevistas para su candidatura. Durante el proceso de admisión, los candidatos revelan una cantidad significativa de información sobre sí mismos a los analistas que los evalúan, tanto en sus declaraciones escritas como en sus entrevistas, y estos evaluadores posteriormente discuten el caso con otros miembros del instituto. Si bien ello es necesario en el proceso de evaluar a los aspirantes a la formación psicoanalítica, puede resultar problemático mantener la privacidad de quienes pronto serán nuestros estudiantes y colegas. Por lo tanto, los institutos deben minimizar el número de personas que tienen acceso a las aplicaciones, incluyendo al personal administrativo. Las conversaciones sobre quienes se postulan deben limitarse a aquello que sea realmente necesario discutir tras las entrevistas, con el fin de decidir si un candidato es apto para la formación. Por ejemplo, es útil discutir la capacidad de autorreflexión de un candidato, pero no los hechos de su primera infancia. Formación psicoanalítica: Una vez admitidos, los candidatos presentan su trabajo clínico en seminarios y supervisiones, para lo cual a menudo se les solicita incluir su experiencia contratransferencial. Inevitablemente, habrá una asimetría de vulnerabilidad en un momento dado entre los candidatos y quienes ocupan puestos docentes; sin embargo, en última instancia, todos somos colegas. Debemos equilibrar nuestra necesidad de comprender la psique de quienes se están formando con la necesidad de los candidatos de confiar en que todo lo que revelen en las supervisiones y las clases será tratado con el máximo respeto. Esto requiere un enfoque de "comunidad de preocupación” ( The community of concern ) 1 en el que se implementan medidas para proteger la privacidad de nuestros candidatos, como las que se describen a continuación. Por ejemplo, limitar el número de lectores de los informes de los casos.
1 Glaser J.W. (2002). La comunidad de preocupación ( The community of concern ): un proceso de discernimiento ético debe incluir y empoderar a todas las personas involucradas en la decisión. Health Prog. Mar-Abr 83 (2) 17-20, citado en el Informe de la API sobre Confidencialidad, 2018, pág. 12.
Informes de supervisión: Al igual que las recomendaciones para el proceso de admisión, los informes de los supervisores deben referirse al trabajo de los candidatos y no a su proceso personal. Es posible que un candidato tenga dificultades para trabajar con un paciente narcisista y el supervisor sepa que el candidato tuvo un padre narcisista, lo cual distorsiona la contratransferencia. Idealmente, el informe debe mencionar la dificultad, pero minimizar los detalles sobre el motivo. Asimismo, se debe restringir el número de personas que leen los informes de los casos analíticos de los candidatos. Si bien es útil tener varios lectores para obtener diferentes perspectivas, esto debe equilibrarse con la protección a la privacidad tanto del paciente como del candidato. El instituto tiene la responsabilidad de recordar a los supervisores que sean conscientes de la confidencialidad en sus informes. Tanto los supervisores que escriban sobre sus supervisados como los candidatos que escriban sobre sus pacientes, deben proteger los documentos con una contraseña cuando los envíen por correo electrónico.
B. Proteger la confidencialidad de los pacientes de los candidatos:
Los candidatos también pueden tener dificultades para mantener la confidencialidad de sus pacientes al presentar material clínico en clase. Puede ser difícil discernir, especialmente al principio de la formación, cuáles de los numerosos detalles de una sesión son relevantes y cuáles deben ocultarse u omitirse. Los nuevos analistas pueden sentirse abrumados por el material clínico ante el cual se encuentran e, inconscientemente, buscar alivio revelando más de lo necesario. Los candidatos que escuchan el material clínico de sus compañeros también pueden tener dificultades para contener sus reacciones afectivas y necesitan encontrar un espacio confidencial para discutirlas. Se pueden enseñar ciertas estrategias para mantener la confidencialidad, pero también existen "motivaciones inconscientes en nosotros mismos" 2 , que son más difíciles de gestionar procedimentalmente y que pueden derivar en violaciones de la confidencialidad, a menos que dichas motivaciones puedan tramitarse de otras maneras. En estos casos, los supervisores deben ayudar a sus supervisados a reflexionar sobre cómo realizar sus presentaciones de una manera que muestre la verdad de la situación clínica sin revelar detalles que puedan derivar en la identificación del paciente.
C. Enseñanza de la confidencialidad:
La importancia de la confidencialidad en el tratamiento psicoanalítico exige que los candidatos sean conscientes de este asunto desde el inicio de su formación, identificándolo como un punto clave en nuestra práctica. 1. Incluir un seminario sobre confidencialidad como parte de la formación, con los siguientes objetivos: a) Concientizar a los candidatos sobre este tema desde el principio de su formación. b) Mantener la confidencialidad siempre presente cuando se hable de los pacientes. c) Facilitar el debate sobre las ventajas y desventajas de las diferentes maneras de proteger la confidencialidad al compartir material clínico (encubrimiento, consentimiento informado desde una perspectiva psicoanalítica, amalgamiento del material de los casos, autoría múltiple o anónima, etc.).
2 Informe de la API sobre confidencialidad, 2018, pág. 7.
d) Fomentar un debate sobre las regulaciones legales de la profesión en cada país, con ejemplos sobre cómo proceder cuando exista o pueda existir un conflicto con la confidencialidad psicoanalítica. 3
2. A continuación se presentan artículos utilizados en los programas de estudio de algunos institutos:
Furlong, A. (1998). ¿Deberíamos o no deberíamos? Algunos aspectos de la confidencialidad de los informes clínicos y el acceso a los archivos. International Journal of Psychoanalysis , (79): 727-739.
Lear, J. (2003). La confidencialidad como virtud. En C. Levin, A. Furlong y M. K. O’Neil (Eds.), Confidencialidad: Perspectivas éticas y dilemas clínicos (pp. 4-17). The Analytic Press .
Stimmel, B. (2013) El enigma de la confidencialidad, Canadian Journal of Psychoanalysis , 21(1):84-106
Ackerman, S. (2018). ¿(Cómo) podemos escribir sobre nuestros pacientes? Journal of the American Psychoanalytic Association , 66(1): 59-81.
Schechter, S. (2024) Educación ética en institutos psicoanalíticos, Psychoanalytic Inquiry , 44:(2): 178-193.
3. Se debe priorizar el aprendizaje basado en casos con dilemas sobre la confidencialidad, a la enseñanza basada en reglas. El análisis de viñetas ficticias puede ser muy útil para ayudar a los candidatos a analizar los dilemas en torno a la confidencialidad del paciente de forma práctica. (Véase el Apéndice como ejemplo de una viñeta de este tipo).
D. Cultura del Instituto:
Se debe convertir la protección de la confidencialidad en un asunto de constante atención colectiva cuando los miembros o candidatos presenten material clínico en reuniones de la sociedad, seminarios, grupos de trabajo, supervisiones, etc. A menudo, el mayor riesgo de vulnerar la confidencialidad del paciente se produce durante las discusiones espontáneas que se dan tras una presentación planificada. Sería una gran virtud dentro de la cultura del instituto que se recordase amablemente a los miembros omitir o enmascarar datos que puedan resultar en la identificación. Los psicoanalistas didactas y personales deben tener en cuenta la posibilidad de que los candidatos se encuentren en la sala de espera de sus consultorios. La privacidad de la relación entre el candidato y el psicoanalista debe preservarse institucionalmente, y, asimismo, se debe incentivar a los candidatos a hablar sobre cómo desean gestionar la privacidad en torno a la identidad de sus analistas. En algunos grupos se considera útil saber con qué psicoanalista se está analizando cada candidato para que de esta manera no se discuta sobre ellos. Otros consideran que esta información es privada y resulta
3 Informe de la API sobre confidencialidad, 2018, pág. 13.
mejor no compartirla. Los candidatos deben sentirse libres de no revelar la identidad de su analista si no lo desean.
E. Reuniones científicas en institutos psicoanalíticos:
1. Los ponentes deben leer una declaración sobre confidencialidad. 2. Los organizadores de los encuentros deben consultar con los ponentes sobre su método para mantener la confidencialidad del paciente en las secciones clínicas de las presentaciones. 3. Se debe recordar al público que las violaciones más frecuentes de la confidencialidad ocurren durante las discusiones colectivas posteriores a la presentación. 4. Para más información, consulte las "Consideraciones sobre la confidencialidad para organizadores de conferencias" del Comité de Confidencialidad de la API.
Conclusión:
Los directores de institutos de formación psicoanalítica se enfrentan a dilemas en torno a la confidencialidad en diversos ámbitos. Es fundamental mantener la confidencialidad de los candidatos, pero debemos conocer sus psiquis para ayudarlos a convertirse en mejores psicoanalistas. Los candidatos deben presentar su trabajo clínico, pero a su vez debemos proteger la confidencialidad de sus pacientes. Los principios de confidencialidad pueden enseñarse, aunque a menudo las violaciones de la misma surgen de fuerzas inconscientes. Este documento busca abordar maneras de proteger la confidencialidad de los candidatos y sus pacientes en las distintas etapas de la formación psicoanalítica. Creemos que estas prácticas requieren una actitud de atención plena, una conciencia de las necesidades contrapuestas, ciertas estructuras institucionales diseñadas para minimizar la vulneración de la información personal de candidatos y miembros, así como humildad ante nuestros impulsos inconscientes de revelar secretos.
Para un análisis a fondo de la confidencialidad en la práctica psicoanalítica en su conjunto, consulte el Informe sobre Confidencialidad del 2018.
Apéndice: Lo esencial del asunto
Stephanie Schechter © 2017 Todos los derechos reservados
stephschechter@aol.com
(Reimpreso en Stephanie Schechter (2024) Educación ética en institutos psicoanalíticos, Psychoanalytic Inquiry, 44:2, 178-193.)
La Dra. Jablonski imparte una clase clínica en un programa de investigación en la BPSI. Es consciente de que algunos de sus estudiantes tienen poca experiencia y por lo tanto no le sorprende que nadie se ofrezca a ser el primero en presentar material clínico. Decide entonces presentar su propio trabajo en la primera clase. La doctora elige presentar su trabajo con la Sra. Duarte, una paciente que le resulta fascinante. La Sra. Duarte es una abogada soltera de 30 años que es extremadamente brillante, exitosa y atractiva; está a punto de convertirse en socia de un reconocido bufete de abogados en Boston. La Sra. Duarte se crio en una adinerada y muy religiosa familia venezolana; sus padres insistían en que ella y sus hermanas asistieran a la iglesia y se confesaran varias veces por semana. Su padre fue juez del Tribunal Supremo de Venezuela y tuvo numerosas infidelidades a lo largo de su matrimonio. La Sra. Duarte llegó a los Estados Unidos para estudiar en el Barnard College de Nueva York. Se matriculó en un programa preuniversitario de derecho y obtuvo buenos resultados académicos. Al no tener experiencia sexual, comenzó a experimentar con numerosas parejas. Durante su segundo año de universidad, conoció a varias mujeres en Barnard College que trabajaban para un servicio de prostitución en línea y se sorprendió al sentir una intensa curiosidad. Finalmente, entró al servicio en línea y tuvo varias "citas" con hombres en las que se pagaba por sexo. Estas experiencias le resultaron emocionantes y aterradoras. Después de varios meses, le preocupó el impacto negativo que esto podría tener en su vida y su carrera profesional, y decidió para de hacerlo. Tras graduarse de la facultad de derecho, se mudó a Boston y aceptó un puesto como asociada en un prestigioso bufete. Profesionalmente, tuvo un excelente desempeño y se convirtió en una joven estrella al interior de la firma. Sin embargo, tras una reunión en la que creyó reconocer a un abogado de la contraparte como una de las personas con quienes había tenido “citas”, sufrió su primer ataque de pánico. A partir de allí desarrolló un miedo intenso a que se revelara este periodo de su vida, y los ataques de pánico se tornaron cada vez más severos y frecuentes. Finalmente, decidió asistir a psicoterapia. La Dra. Jablonski está intrigada con la Sra. Duarte y su historia, y cree que los alumnos podrían aprender mucho sobre el inconsciente, la internalización y el conflicto intrapsíquico, los cuales se están estudiando en el programa. También es consciente de muchas de sus reacciones contratransferenciales hacia la Sra. Duarte y piensa que le gustaría mostrar apertura hacia estas dinámicas al hablar sobre algunos de los sentimientos que le han surgido durante el tratamiento.
Para encubrir la identidad de la Sra. Duarte, la Dra. Jablonski le da un seudónimo y dice que es una "inmigrante", pero no especifica de dónde proviene. No menciona el Barnard College y se limita a decir que estudió en una "prestigiosa universidad". Omite que su padre hace parte del Tribunal Supremo, pero sí menciona que fue un "juez influyente" porque considera que esto es relevante para el conflicto intrapsíquico de la paciente. Considera que la elección profesional de la paciente también es clínicamente relevante y dice que es abogada, pero no menciona nada más sobre su trabajo. La Dra. Jablonski decide presentar una sesión en la que la Sra. Duarte habla sobre un gran crucifijo de plata que lleva colgado del cuello. Recientemente, el socio principal del bufete se acercó a ella y le pidió que se quitara el crucifijo, argumentando que era inapropiada para su entorno laboral. La Sra. Duarte dedica una sesión entera a hablar sobre el crucifijo, que le regaló su padre, así como el significado que tiene para ella y su conflicto al tener que quitárselo. La Dra. Jablonski considera que las notas del proceso de esta sesión serían una excelente didáctico para su clase. Les comenta a los alumnos que el crucifijo fue una de las primeras cosas que notó en la Sra. Duarte la primera vez que la vio en la sala de espera. Lo más notable fue la forma en que el crucifijo colgaba seductoramente en su escote, acentuando tanto el crucifijo como sus pechos. En esta sesión, mientras trabajan para comprender los numerosos significados sutiles del crucifijo, la Dra. Jablonski se debate con sus propios sentimientos sobre cómo hablar con la Sra. Duarte sobre la forma en que este cuelga entre sus pechos y las interpretaciones de los significados sexuales asociados al crucifijo que su padre le regaló. La Dra. Jablonski habla abiertamente con los alumnos sobre su propio proceso mental y su lucha interna para plantear estos temas a la Sra. Duarte, incluyendo su ansiedad de que parezca que la está "juzgando". La clase va bastante bien. El grupo se muestra participativo y sumamente interesado en el caso, tal como ella había previsto. Los alumnos le agradecen a la Dra. Jablonski que haya elegido un caso que representa muchos de los conceptos sobre los que están leyendo en su programa de estudios. La discusión acerca de su contratransferencia es particularmente interesante. Los alumnos se marchan intrigados y con una actitud positiva hacia el curso. La Dra. Heller, residente de psiquiatría de cuarto año, está especialmente interesa en el caso. Tras haberse esforzado a lo largo de su residencia por sentirse inspirada, regresa a casa después de la clase y le dice a su esposo que se siente optimista sobre su formación en BPSI. Le cuenta sobre el caso que presentó la Dra. Jablonski, su análisis del material y la profunda conexión que el enfoque analítico tuvo con su propia visión de la naturaleza humana. Comenta también que cree haber encontrado un verdadero hogar intelectual en BPSI. Seis meses después, la Dra. Heller y su esposo asisten a una fiesta organizada por el bufete de abogados de su esposo. Allí conocen a una joven abogada. La Dra. Heller se percata inmediatamente de que lleva un gran crucifijo de plata que cuelga entre sus pechos.
Preguntas a considerar:
¿Se produjo alguna contravención ética en esta situación? ¿Alguien resultó perjudicado? ¿Quién era responsable de la confidencialidad en esta situación?
Page 1 Page 2 Page 3 Page 4 Page 5 Page 6 Page 7 Page 8 Page 9 Page 10 Page 11 Page 12 Page 13 Page 14 Page 15 Page 16 Page 17 Page 18 Page 19 Page 20 Page 21 Page 22 Page 23 Page 24 Page 25 Page 26 Page 27 Page 28 Page 29 Page 30Made with FlippingBook - Online catalogs