2025 Confidentiality Guide (Spanish)

un malware porque su propietario ha respondido sin saberlo a un mensaje fraudulento, por ejemplo, es posible que se esté accediendo a él remotamente sin su conocimiento. Asimismo, los analistas deben estar atentos a la facilidad con la que los teléfonos celulares pueden configurarse para grabar conversaciones, intencional o inintencionalmente. En este sentido, como sugerencia, se podría solicitar a los pacientes que dejen sus teléfonos, relojes y computadoras afuera del consultorio. La existencia de cierto nivel de riesgo aun en el encuadre psicoanalítico clásico, hace que la diferencia entre este y la consulta virtual no sea una cuestión de todo o nada, sino de grados de riesgo.

IMPLICACIONES PARA LA API Y SUS MIEMBROS

La API se encuentra ante dos ambiciosos objetivos. Por un lado, busca expandir el campo de acción del psicoanálisis a nuevas áreas geográficas, manteniendo a su vez altos estándares profesionales. En este proceso, un número cada vez mayor de miembros de la API se sienten incentivados a realizar alguna forma de trabajo virtual. Por otra parte, los miembros de la API se comprometen, según el Código de Ética, a proteger la confidencialidad del paciente, sin la cual –argumentan algunos– la libre asociación, que es fundamental para nuestra práctica, sería imposible. Es aconsejable que los miembros de la API que deseen tomar decisiones concienzudas sobre el trabajo virtual, amplíen su conocimiento sobre la naturaleza de la tecnología que utilizan o planean utilizar. Sin embargo, esto, como ya se dijo, no significa que exista la posibilidad de una protección total. Incluso en el encuadre psicoanalítico clásico existen riesgos y nunca se ha podido garantizar una confidencialidad absoluta. En cualquier caso, estamos presenciando, desde el encuadre psicoanalítico clásico del pasado, el contemporáneo y el análisis remoto, un aumento progresivo de los riesgos. Este incremento, no obstante, se puede enfrentar con un correspondiente aumento de las medidas de protección.

Consentimiento informado y sus limitaciones

Una medida que en ocasiones se sugiere para abordar este problema, es obtener el consentimiento informado de los pacientes sobre los riesgos de la tecnología al inicio del tratamiento. Sin embargo, las dificultades en torno a este concepto, que existen en el psicoanálisis generalmente debido a la transferencia, se acentúan en el caso de entornos virtuales, ya que ninguna de las partes suele estar bien informada sobre el uso la tecnología.

Implicaciones éticas y protecciones parciales posibles

Los analistas que realizan tratamientos virtuales deben asegurarse de proteger adecuadamente la confidencialidad. Es realista suponer que, tomando las precauciones adecuadas, se puede proteger la confidencialidad. Algunos ejemplos de estas precauciones son: ● El uso de dispositivos exclusivos para el trabajo clínico (es decir, dispositivos que no se compartan con familiares o colegas, quienes podrían descargar malware o “software malicioso” sin ser conscientes de ello).

● Almacenar material clínico en las computadoras y no en la nube.

● Usar contraseñas seguras siempre que sea posible.

● Evitar puntos públicos de acceso a wifi.

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