Revista-IES DE LLERENA 24_25

Desde el grupo de trabajo de la biblioteca de nuestro centro IES de Llerena se crea esta revista, en el curso 24/25. "A VUELA PLUMA"

A Vuela Pluma

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EDITORIAL.........................................................................................................................PÁG.3

A VUELA PLUMA Equipo de redacción: Toni Becerra Montalbán y David J. Vázquez Rodríguez

Maquetación : David J. Vázquez Rodríguez Portada y contraportada: María Ruíz Reales Colaboraciones de profesores:

Toni Becerra Montalbán, David J. Vázquez Rodríguez, Lorenzo Pérez Morales, José Miguel Gil Álvarez, Jero Primo Rubio, Sarai González García, Margarita Rubio Domínguez, María Sierra Santana, María Ruíz Reales, Isabel Esteva García, Marta Ortiz González, María José Ortiz Gar- cía, Ana María Ortiz Álvarez, Antonio Núñez Ossorio, Marivi Núñez Felipe, María del Pilar Muñoz López, María Martín Ortés, Julia Blanch Ruiz, Cristóbal Colchero JIménez, Rafael García Galeano, Kirsty Helena Knowles Harrison, Marco Pacheco Candalija Colaboraciones de alumnos: Flor Rodriguez Luis, Elisabeth Sánchez Rodríguez, Marta Cortés del Castillo, Eric Ruiz Monzón, Aiden Mourón Rubia, Diego Alcalde Murillo, Carla Rodríguez Ruiz, Claudia Pachón Lloren- te, Noa Mena Rodríguez, Rodrigo Hernández Martínez, Carmen Espinosa Maldonado, Javier Cuenda, Julieta Díaz Romero

Antiguo alumno: Miguel Haro Díaz

Revista A Vuela Pluma Número 29 Junio de 2025 DEPÓSITO LEGAL: BA-398-05 I.S.S.N. 1699-843X

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A Vuela Pluma 29 A VUELA PLUMA Índice 05- Editorial

06- Lugares que inspiraron la Historia de Arte. 08 - Lo que Llerena no cuenta, pero recuerda. 09- El mejor lugar del mundo. 11- Badajoz Day: un lugar, un día, una historia. 13- My grandparents’s house. 13- La plaza de la fuente. 14- Llerena, lugar de brujas: un espacio para recordar lo que no debe. 15- Llerena: el refugio de mis recuerdos. 15- El pantano de Llerena. 15- La Vera. 16- Las aves del IES de Llerena. 19- Un rincón sagrado llamado Grecia. 20- Matemáticas: Los lugares donde se esconden los patrones del mundo. 22- Lugar a dudas. 24- Super Combo. 26- LLerenasmus+ bate su récord. 30- Intercambio escolar con el Mill Hill County High School de Londres. 32- El balcón de la Siberia Extremeña. 34- Lo que me enseñaron a amar. 35 - Lugares comunes. 36- Los lugares los dictan los recuerdos. 37- Lugares que Hablan: Infancia, Familia y el Refugio de los Recuerdos. 38- Lugares de mi infancia. 40- La antigua Escuela de Música: un lugar especial en el parque. 41- Oslo: un viaje a través de la música. 42- Partir. 43- Impresiones, paisajes y otros caminos. 44- El aula 21: donde la física cobra vida. 47- Lugares de IA. 48- La esperanza en la jugada. 51- Estación 113. 52- Un verano en Bolonia. 52- Feria de abril: donde Sevilla Brilla con Luz Propia. 53 - Entre amapolas y lavandas. 54 - Siete días. 55 - La costa del sol: mi refugio junto al mar.

16.- Las aves del IES de LLerena

42.- Intercambio Londres

44.- El aula 21 .

48.- La esperanza en la jugada

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E ditorial

Por José Miguel Gil Álvarez, director del IES de Llerena

LUGARES. Desde el grupo de trabajo de la biblioteca de nuestro centro, se me pide un año más, y que no falte, que pueda realizar el editorial de nuestra revista “A vuela pluma”, inmenso placer, pero desde este momento también ya pido comprensión, por si la calidad de este editorial no es la que se espera. Lugares, término con muchos sinónimos: sitios, espacios, emplazamientos, zonas… Todos ellos me evocan recuerdos, desde aquella “era”, en la que se improvisaba un campo de fútbol, con dos piedras para delimitar las porterías, eso sí, poníamos la ropa encima para no abrirnos la cabeza. El balón cada día lo ponía un equipo. Nos retábamos por calles, y ríete tú de los clásicos Real Madrid, F.C Barcelona. Perder o ganar no era solo una cuestión deportiva, era defender el prestigio de tu calle. Normalmente jugaba de portero, con el paso del tiempo he sabido la razón, y la verdad es que no es muy prosaica… Otro de los lugares que siempre viene a mi recuerdo, es la esquina, un espacio dentro de mi ins- tituto, donde pasábamos las horas de recreo. Era un lugar sagrado, ya que se marcaba territorio, los de COU, sentados a la sombra, en un banco fresquito, cuatro años nos costó llegar, pero desde allí el mundo se veía de otra forma. Otra esquina, otro lugar que marca también mis recuerdos, era un bar llamado “La Esquina”, no se quebraron la cabeza con el nombre, donde ya íbamos a tomarnos nuestras primeras cervezas, ahora lo puede decir ( pienso que mis padres no leerán esta revista), pero también un lugar donde empecé a saber qué era la amistad, pero la amistad de verdad, de la que sabías que si necesitabas a alguien, siempre estaría allí; la buena música, o por lo menos la que me gusta a mí; a jugar al futbolín, si al- guien perdía por 7 – 0 estaba obligado a pasar por debajo del mismo, con la mirada de escarnio del resto del bar… Nunca pasé por debajo, o si lo hice, no me acuerdo. Y ahora, pues bueno como el abuelo cebolleta, algunas canciones que hablan de lugares, como “Bares lugares tan gratos para conversar”, de Gabinete Caligari, o “En algún lugar” de Ducan Dhu, o “Hay un lugar” de Medina Azahara, canciones que al igual que los lugares, siempre quedarán en mis recuerdos…, aunque cada vez me doy cuenta de que va quedando para aquellos que ya pintamos algo más que canas, se las acabo de poner a Inma y me dice que le suenan de los guateques de su pueblo…, así no vamos a ningún lado. No os entretengo más, pero como siempre y cada vez más convencido, no quiero terminar sin agradecer el trabajo del grupo de biblioteca, trabajadores del centro (docentes y no docentes), alum- nado y familias, que con esta revista ha valorado el trabajo en equipo, el aprendizaje basado en pro- yectos y que el esfuerzo es la única garantía de un trabajo bien hecho. Propongo que por un momento cerremos los ojos, que pensemos en un lugar que nos transmita felicidad y nos quedemos allí durante un rato; pero hazlo, yo lo he hecho y cuando los he abierto, tenía una sonrisa dibujada en mis labios. A seguir trabajando, para que el número 30 de nuestra revista a Vuela Pluma vea la luz en el próxi- mo curso 2025/26.

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“Un Viaje por los lugares que motivaron a los pintores” Lugares que inspiraron la Historia del Arte María Ruiz Reales A lo largo de los siglos, los artistas han encontrado en el entorno del mundo que nos rodea, una fuente inagotable de inspiración, utilizando paisajes y escenarios naturales como lienzos de posibilidades infinitas. Desde paisajes naturales hasta ciudades vibrantes, algunos lugares han dejado una huella imborrable en la historia del arte, sirviendo como musa para grandes obras pictóricas. Estos lugares, cargados de historia, cultura y belleza, no solo han influido en los estilos y técnicas de los pintores, sino que también se han inmortalizado en sus lienzos, convirtiéndose en obras maestras que han perdurado hasta nuestros días. A continuación, vamos a explorar algunos de esos lugares emblemáticos que han inspirado a los gran- des genios de la pintura y que a mí, personalmente, tanto me emocionan. Dicho sea de paso, tuve la suerte de ver algunas de estas obras en directo, en el MET (Museo de Arte Metropolitano) de Nueva York, de las que mostraré algunas fotografías.

1. Arlés y Saint-Rémy-de-Provence (Francia) – Vincent Van Gogh A finales del siglo XIX, la campiña del sur de Fran- cia transformó la paleta de Vincent Van Gogh. Ar- lés y Saint-Rémy-de-Provence fueron lugares que inspiraron al artista . El amarillo de los girasoles, los campos de trigo bajo cielos turbulentos y los ci- preses que se elevan como llamas vivas fueron te- mas muy presentes en sus pinturas. En estos pue- blos rurales, Van Gogh creó obras icónicas como La noche estrellada y Campo de trigo con cipreses. La luz del sur de Francia, intensa y dorada, sirvió de contraste al tono sombrío y melancólico que Van Gogh solía encontrar en sus otros entornos.

2. Giverny (Francia) – Claude Monet París, y más específicamente el río Sena, se con- virtió en el epicentro del movimiento impresio- nista a finales del siglo XIX. Las aguas del río y la luz que se reflejaba sobre ellas ofrecían un de- safío fascinante para los artistas de la época, que buscaban capturar los efectos fugaces de la luz y el color. Desde los botes flotando hasta los puentes que cruzaban el río, todo era un escenario perfec- to para las experimentaciones con la técnica de la pincelada rápida y el uso del color. El jardín de la casa de Monet en Giverny fue más que un simple espacio natural: fue un laboratorio para la experimentación impresionista. Allí pintó más de 250 versiones de sus famosos Nenúfares , fascinándose con la manera en que la luz cambiaba el color del agua y las flores a lo largo del día. El estanque, el puente japonés y la exuberante vegeta- ción se convirtieron en un paraíso de belleza para el maestro del impresionismo.

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3. Venecia (Italia) – JMW Turner y Canaletto La luz dorada y los reflejos de Venecia han fascinado a pintores durante siglos. Canaletto captó con precisión arquitectónica sus ca- nales y plazas en el siglo XVIII, mientras que Turner interpretó la ciudad con un enfoque más atmosférico y poético en el siglo XIX. Sus cuadros, más difusos y emocionales, transmiten la magia efí- mera de una ciudad suspendida entre agua y cielo. 4. Montaña Sainte-Victoire (Francia) – Paul Cézanne Para Paul Cézanne, la Montaña Sainte-Victoire, cerca de Aix-en-Pro- vence, se convirtió en una obsesión artística. La pintó más de 80 veces desde diferentes ángulos, explorando su forma, estructura y color. Este paisaje fue clave en la transición del impresionismo al cu- bismo, ya que Cézanne se interesaba más por las formas geométricas que por los efectos momentáneos de la luz. 5. Toledo (España) – El Greco El Greco encontró en Toledo un entorno espiritual y dramático que comple- mentaba su visión artística. La ciudad castellana, con su arquitectura medieval y su carga religiosa, fue el escenario de muchas de sus composiciones. Obras como Vista de Toledo muestran un cielo tormentoso y una ciudad vibrante de espiritualidad, en un estilo expresivo que se adelantó al expresionismo moder- no. 6. Tahití (Polinesia Francesa) – Paul Gauguin En busca de una vida más pura y primitiva, Paul Gauguin abando- nó Europa y se trasladó a Tahití. Allí encontró una nueva paleta de colores, temas exóticos y un modo de vida que contrastaba radical- mente con el occidental. Sus pinturas de mujeres tahitianas, paisajes tropicales y simbolismo espiritual reflejan una fusión entre la reali- dad y su visión idealizada del paraíso. 7. Nueva York (EE. UU.) – Edward Hopper La arquitectura urbana y el aislamiento emocional de la vida mo- derna en Nueva York sirvieron de inspiración para Edward Hopper. Sus cuadros, como Nighthawks , capturan momentos cotidianos impregnados de soledad y silencio. Las calles vacías, los bares ilumi- nados y las habitaciones anónimas se convirtieron en símbolos de la alienación en la ciudad que nunca duerme.

Como podemos ver, los lugares no solo moldean la visión del artista, sino que se transforman en personajes dentro de la obra. Cada rincón del mundo tiene el potencial de convertirse en una obra maestra a través de los ojos de un pintor. Ya sea un jardín cuidadosamente diseñado, una montaña imponente, una ciudad bulliciosa o una isla remota, estos sitios demuestran que el arte es, en muchas ocasiones, una conversación entre el alma del creador y el espíritu del lugar. Espero que haya servido este artículo para mostrar el concepto de “lugares” desde el punto de vista artístico, que por defecto, me corresponde.

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Lo que Llerena no cuenta, pero recuerda Por Isabel Esteva García

Imagina que Llerena no es solo el lugar donde vas al instituto, o donde paseas por la plaza en verano. Imagina que cada piedra, cada sombra, cada nombre de calle guarda algo que pasó hace si- glos... y que aún sigue respirando. Porque sí: Llerena fue árabe. Y cristiana. Y también mozárabe: un mundo intermedio, casi olvidado, pero muy presente si sabes dónde mirar. Hace más de mil años, Llerena se llamaba Ellerina, y formaba parte de Al-Ándalus. No era una gran ciudad, pero sí un cruce de caminos entre la Bética y el oeste musulmán. Las casas eran de adobe, el agua llegaba por acequias, y los nombres que se oían en el mercado eran árabes, bereberes... y también latinos, porque muchos cristianos vivían bajo dominio musulmán. Esos cristianos eran los mozárabes. Y aunque no tenían poder político, sí dejaron una huella profunda. Usaban el árabe para escri- bir, pero rezaban a su manera. Comían pan sin levadura y aceitunas. Curaban con hierbas. Eran mez- cla viva. Cuando en el siglo XIII llegaron los cristianos con la Orden de Santiago, muchos mozárabes fueron quienes repoblaron estas tierras. Traían consigo esa mezcla cultural: ni del todo musulmana, ni del todo cristiana. Llerena empezó a transformarse, pero no a borrarse. Hoy no quedan murallas árabes en Llerena, ni mezquitas a la vista. Pero el pasado sigue ahí. En los arcos de herradura de algunas iglesias. En la torre mudéjar de la iglesia de la Granada, que parece más un alminar que un campanario. En el nombre de una calle. En las palabras que usamos: acequia, alhaja, almohada, alhucema... Esas palabras no vienen de Castilla. Vienen del sur, del este, de muchos siglos de convivencia. Incluso en los platos hay memoria: el gazpacho, el uso de comino o cilantro, los dulces con miel y frutos secos. Todo eso viajó en los equipajes de quienes cruzaron estas tierras hace siglos. ¿Y por qué no nos lo han contado? Porque la historia a veces se escribe para parecer simple. Como si los pueblos fueran bloques puros y las ciudades solo tuvieran un idioma, una fe, una identidad. Pero basta pasear por Llerena con la cabeza en otra frecuencia para saber que no es así. Que esta ciudad ha sido siempre mezcla. Y que eso, lejos de debilitarla, la hace más rica. Una idea para mirar distinto La próxima vez que entres en la iglesia, o te sientes en la plaza, o veas un ladrillo rojo en un muro blanco, piensa: ¿y si esto no estuviera aquí por casualidad? ¿y si Llere- na no fuera solo lo que veo, sino también lo que no sé que estoy viendo? Entonces, estarás caminando no solo por una ciudad, sino por un palimpsesto: una ciudad que se ha escrito y reescrito con muchas manos.

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“EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO. Por Sarai González García D e todos los lugares peculiares, hay uno que destaca entre los demás; el más seguro, el lugar más bello, el sitio, sin duda, más especial.

En el lugar más seguro del mundo no se ve nada, ni hay nada que ver. Sólo se oye mur- mullo y un latido constante. Sólo se siente el vaivén de unas olas, el movimiento de una respiración. Se siente calidez, abrigo y cobijo.

Nadie jamás ha podido describir cómo es realmente desde dentro este lugar, y, sin em- bargo, todos hemos habitado en él. Todos, sin excepción; todos, sin más remedio, sin elección. Una media de 280 días.

Es lugar solamente de venida, no de retorno. Nunca jamás se puede regresar a él, una vez que se abandona. Sabemos que es alimento, oxígeno, descanso y paz, a pesar de la oscuridad completa que en él reina. No hay ventanas, ni puertas. Sólo humedad. ¿Cómo puede un lugar húmedo y oscuro ser el lugar más seguro ¿Cuántos desearían volver allí para sentir esa calma? Y, aunque avance el mundo, y la tecnología, y la me- dicina, nadie ha conseguido ni conseguirá volver a él.

Lo que lo hace más especial no es el interior, es que, a la salida, te encontrarás con el verdade- ro amor de tu vida. Y es que, el lugar más perfecto del mundo, huele a mamá, huele a vida a punto de empezar a vivir. Donde se sincronizan dos corazones la- tiendo al unísono. Después de viajar por muchos lu- gares, vivir en muchos sitios in- creíbles, por más que lo pienses y más vueltas que le des, ningún espacio conocerás tan único y tan especial como el vientre de tu mamá: tu primer hogar.

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Badajoz Day: un lugar, un día, una historia Por Rafael García Galeano

En el castillo de la ciudad inglesa de Nottingham, se alza cada 6 de abril una casaca roja que encum- bra la torre del homenaje de dicha ciudad. Este acto recibe el nombre de “Badajoz Day”. Muchos de nuestros paisanos no tienen noticia de tal evento, y por ello he decidido novelar el su- ceso mientras lo explico. En una fecha como esta, de 1812, las tropas si- tiadoras de Wellington se lanzan al asalto de las murallas de Badajoz, amparadas por la noche. Lo han intentado numerosas veces con escaso éxito, pero esta vez las defensas francesas comienzan a flaquear. Hacia la parte norte de la muralla se lanza el 45.º, integrado dentro de la 3.ª División de Picton, lle- vando consigo escalas improvisadas. Esa zona, defendida por tropas alemanas, aliadas de Napo- león, es sorprendida en un primer momento. Sin embargo, pronto los defensores se recomponen y comienzan a iluminar la muralla con su fuego de mosquetes. Los ingleses favorecidos por la sorpresa consi- guen llegar a los muros y apoyar sus escalas en posición oblicua. Mientras calan sus bayonetas, comienzan a agruparse junto a ellas para dispo- nerse a subir. Entre ellos está el joven teniente James McPher- son, que sube a la cabeza de una de las escalas. Pronto se da cuenta de que apoyadas no son lo bastante largas para encumbrar los muros, así que grita a sus hombres al pie de las escalas para que las apuren, pegándolas completamente a la mu- ralla. Este rápido cambio a posición vertical ele- va de golpe la escalera, lo que le permite alcanzar las almenas, quedando a la altura de los alemanes que defienden esa parte del baluarte. Uno de estos barbudos casacas verdes, nada más verlo aparecer entre las almenas, le dispara acer- tándole en el pecho, pero la fortuna quiere que el plomo impacte contra uno de los botones de su casaca, dislocándole una costilla y desestabili- zándolo. Pese a su suerte inicial, a punto está de caer, cuando el peso de sus propios hombres que se iban acumulando arriba hace que la escala, de- masiado vertical, se separe del muro y se venga abajo. Muchos de ellos, son ensartados por las ba-

yonetas de los camaradas que aguardan a los pies de la muralla. McPherson ha podido, en el último momento, agarrarse a la escala que tenía al lado y que aún se mantiene. Malherido por el dolor de la costilla, que a duras penas le permite respirar, desciende por la escala ayudado de dos soldados que le asis- ten. Uno de ellos, cae fulminado segundos des- pués de pisar suelo. Desde abajo, es testigo de primera mano de lo que está ocurriendo en los muros, donde se está produciendo una impresionante carnicería. Aun- que todavía no se ve bien, el sonido lo dice todo: golpes secos de cuerpos al caer, tintineo de ba- yonetas en ristre que esperan su momento para subir, crujir de maderas al escalar, explosiones de las mechas de los mosquetes, silbidos de las balas que responden… Todos ellos parecen seguir una melodía macabra, donde la música tiene como pentagrama la muralla y sus notas son los solda- dos que por ella y por las escalas se mueven en un coro de gritos. Parece que esta vez la cosa es diferente y que les acompaña la diosa Fortuna, pues poco a poco el 45º Regimiento está alcanzando las almenas y ya muchos le están dando uso a sus bayonetas. Pues, si bien es cierto que, a media distancia y también cuando escalaban, las bayonetas les entorpecían la precisión del disparo favoreciendo a los defen- sores, ahora, cuerpo a cuerpo sobre el muro, la cosa es muy distinta. Lo que era ventaja se transforma en inconvenien- te para los defensores germanos que, concen- trados en la tarea constante de cargar y disparar sus mosquetes para repeler a los asaltantes, han reparado demasiado tarde en este detalle y están pagando caro su error en la lucha que mantienen de tú a tú sobre los muros, donde poco o nada pueden hacer los mosquetes desnudos ante las bayonetas inglesas. Abajo aún, pero no por mucho tiempo, sigue el teniente James McPherson y, junto a él, su amigo el general Hercules Pakenham, quien lo ayuda a recuperar la conciencia que había perdido a causa del dolor.

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Intenta levantarse y es en ese momento cuando un disparo, que casi alcanza su pie izquierdo, le hace realizar un movimiento brusco que le reco- loca la costilla dislocada. Con ánimo renovado, se lanza a una de las es- calas y salta el muro, seguido de un puñado de sus hombres. Una vez arriba, divisa en la lejanía la catedral, que de cuando en cuando se ilumina completamente por los mosquetes. Pero su obje- tivo está justo de frente: la torre de Santa María, donde ondea solitaria la francesa tricolor. Sin pensárselo dos veces, y dejando a sus hom- bres, que continúan luchando ante la llegada de refuerzos alemanes, se aventura solo hacia la to- rre, ocultándose entre las sombras. Llega a los pies de la construcción árabe y, lentamente, sube su escalera de caracol, sable en mano y sin apartar los ojos del final de esta. Conforme se acerca a lo alto, los únicos soni- dos que percibe son el golpeteo del viento sobre la bandera y el estruendo lejano del combate. Se cerciora de que nadie la defiende, aproximando el oído primero y después asomando la cabeza. Toma aire y se acerca a la bandera, coronada por el águila imperial. La recoge y rápidamente piensa en izar su bande- ra cuando cae en la cuenta de que se ha apresura- do a la torre solo, sin ningún plan y con la única idea en la mente de retirar la bandera francesa. Pero su obstinación lo ha nublado, cegándole el raciocinio: ahora está en lo alto de la torre solo y se ha olvidado de su bandera. Desconoce dónde se encuentra ahora esta; pro- bablemente el insignia, si sigue en vivo, esté en el muro por donde ha entrado, pero puede que al volver ya no lo localice. Necesita izar la bandera para arengar a los suyos a continuar los asaltos desde los distintos frentes. Además, los sitiados se desmoralizarán cuando vean que han entrado, y la bandera británica en lo alto de la torre es la mejor forma de hacérselo saber. Mientras medita sobre ello, se lleva las manos a su costilla dolorida, donde ha recibido el fuerte golpe. No puede quejarse, pues de no ser por el botón habría sido mucho peor. Todavía no se ex- plica la suerte que ha tenido. Sin duda, ha sido la Providencia quien le ha ayudado. Ahora su mano derecha toca el botón de su ca- saca, el que le ha salvado, que está ligeramente abollado. De pronto, se le ocurre la solución: se

desabrocha los botones de su casaca roja y la anu- da a la cuerda del mástil. Mientras iza la casaca, se dice a sí mismo: —“¿Qué puede ser mejor bandera que la casaca del uniforme con la que luchamos? ¿No es acaso prueba de esta señal el proyectil que ha parado uno de sus botones y que ha hecho que tome yo la ban…” Algo inesperado hace que pronto McPherson salga de sus pensamientos: un griterío cada vez mayor… Viene de los muros por donde ha pe- netrado, pero también lo oye desde otras partes, acercándose cada vez más… Se asoma desde la almena de la torre y ve, en la oscuridad, a una muchedumbre que se acerca. —¿James? —pregunta una voz familiar entre el tumulto. —¿General? —asiente el teniente con la cabeza mientras termina de izar la casaca. En la base de la torre puede ver a su viejo amigo, el general Hercules Pakenham, decir: —¿Lo veis, muchachos? ¡Ya os dije que esa casaca de oficial sólo podía ser del cabezota de McPher- son! —Después mira hacia arriba y grita: —¡Lo hemos conseguido, James! ¡Hemos tomado Badajoz!

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MY GRANDPARENTS’S HOUSE Usually, when someone gets asked about what their favorite place is, they will surely say their room, but that’s not my case. My favorite places are my grandparents’ houses. It’s not about the place, it’s about the memories and moments. I’ve been thinking about what my favorite place is for a while, but after having been at my grandfather’s house, I have realized what places I want to talk about. What I like about their houses is the feeling of joy and calm when I sit in a chair by the heat of the brazier with my family. Even if a conversation doesn’t come out, I still feel comfortable, happy and lucky to be able to spend time with them. Lately, I’ve been trying to go more times to each house (my mother’s parents and my father’s dad). I want to spend more time with them, especially with my grandpa José and my uncle Jose, knowing that soon, maybe, I won’t be able to see them, so I want to be there for them as long as I can. My grandpa José’s family is huge, so every weekend I see someone different. My uncles and aunts take turns to take care of my grandpa and uncle. On the other hand, when I go to my grandma’s house, I take the afternoon snack with her. I always go with the thought of seeing my grandpa Rodrigo too, he usually gets up later, so I take my colacao and then, when he wakes up, I talk a little with him (he is a man of few words haha :)). I usually arrive when she has fini- shed watching her soap opera. She has a tablet, so once in a while, we play together a game that she has recently started playing. We always play the fool, she’s a strong pillar in my life. I love both of these places so much, and even if my grandparents’ aren’t there in the future, I hope that I can still visit their houses and feel the same joy and calm as now. Por Noa Mena Rodríguez(Bachillerato) LA PLAZA DE LA FUENTE Voy a hablar sobre mi lugar favorito en Llerena que es la Plaza la Fuente. Es una de las plazas que hay en Llerena. Es rectangular, descubierta, amplia, rodeada de viviendas, algunas de las fachadas de esas viviendas son Mudéjar. Se puede acceder a la plaza por cuatro calles distintas. En la Plaza hay varias macetas de olivos y un par de bancos. El suelo de la plaza es de piedra y es una zona pea- tonal, donde no pueden aparcar los coches. En el norte de la plaza, se encuentra la Fuente Pellejera, que es un lugar muy importante en Llerena, porque se piensa que la ciudad de Llerena se creó a partir de esta fuente. La Fuente Pellejera está rodeada de escalones descendentes, en forma rectangular. En el centro aparece un hexágono donde caen las aguas de unos caños que están abajo. En la parte superior hay una cruz. Se encuentra cerrada por una verja que la rodea. Me produce mucha relajación cuando miro la plaza por la ventana de mi casa, mientras entra el sol o me siento en uno de los bancos que hay. También siento mucha alegría, porque es un lugar donde nos reunimos y hablamos los vecinos que allí vivimos. Creo que es un lugar muy especial por su historia. También para mí porque es donde vivo y tengo muchos recuerdos. Por Rodrigo Hernández Martínez (ESO)

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LLERENA, LUGAR DE BRUJAS: UN ESPACIO PARA RECORDAR LO QUE NO DEBE Por Isabel Esteva García C uando hablamos de “lugares”, pensamos en pueblos, plazas, caminos. Pero también hay lugares invisibles: los que habitan la memoria. Llerena es uno de ellos. Cuando pensamos en Llerena, nos vienen a la cabeza la plaza, la iglesia, las calles blancas. Pero hay otra historia que también pasó aquí, aunque no tenga placa ni monumento. Y es que durante los siglos XVI y XVII, esta ciudad fue el centro de la Inquisición en Extremadura. Desde aquí se decidía quién era “peligroso”, quién debía callarse, quién podía vivir tranquilo... y quién no. Muchas personas acabaron castigadas por “brujas” . El archivo del tribunal de Llerena guarda los restos de esas historias: Isabel de Trasierra, Leonor de Azuaga... Una de ellas, Catalina Pérez de Reina, la acusaron en 1570 por decir unas palabras para ayudar a otra mujer a quedarse embarazada. La lla- maron “hechicera”. La azotaron en público. Su historia está escrita, pero nunca se cuenta. Es decir, mujeres que vivieron muy cerca de donde hoy vivimos nosotros. Ellas pisaron nuestras calles, recogieron agua de las mismas fuentes, miraron los mismos cielos. Y fueron castigadas por saber. Lle-

rena fue, durante siglos, un lugar de poder. Pero tam- bién fue un lugar de miedo. De silencios impuestos. De castigos ejemplares. En sus plazas y calles se celebraban autos de fe, se azotaba en público, se leía en voz alta lo que no debía hacerse. Fue un espacio de vigilancia. De control. Por eso, hoy que caminamos por estas ca- lles con libertad, conviene recordar qué significaron. Convertirlas también en un lugar de memoria. No para vivir en el pasado, sino para no repetir sus errores. Por- que cada vez que una mujer es silenciada, ridiculizada o excluida por decir lo que piensa, este lugar vuelve. Cada vez que se desprecia el saber popular, este lugar regresa. Cada vez que se lla- ma “bruja” a una mujer por atreverse a ser libre, este lu- gar se reactiva. Y por eso, hoy, Llerena puede ser otra cosa. Un lugar donde decir sus nombres. Donde imagi- nar otras historias. Donde el silencio no sea castigo, sino respeto.

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LLERENA: EL REFUGIO DE MIS RECUERDOS Imagina un lugar escondido entre las montañas, donde el tiempo parece detenerse y la naturaleza despliega su belleza en cada rincón. Este precioso lugar es Llerena, donde yo nací, rodeado de monumentos históricos extraordinarios. Cada rincón de esta ciudad me enamora y me hace sentir en paz conmigo mismo. Recuerdo que, cuando era pequeño, mi padre me llevaba a cada monumento y me contaba sus historias con tanta pasión que lograba hacerme imaginar que las había vivido yo mismo. Caminábamos por las estrechas ca- lles, donde las fachadas blancas de las casas se adornaban con coloridos geranios en las ventanas. Mi curiosidad se despertaba al escuchar las leyendas de tiempos pasados, relatos de héroes y heroínas que habían dejado su huella en cada piedra. Con el paso de los años, fui creciendo y mi padre falleció. Uno de los recuerdos que me quedan de él es Llerena, su lugar de nacimiento. Tristemente, dentro de poco tiempo tendré que irme de esta maravillosa ciudad para buscar mi futuro, pero tengo claro que en Llerena siempre tendré mi hogar y los maravillosos recuerdos que viví junto a mi padre: un lugar donde siempre podré encontrarme a mí mismo. A medida que me preparo para dejar Llerena, una mezcla de nostalgia y esperanza inunda mi corazón. Las calles que solía recorrer con mi padre son ahora parte de mi esencia, y cada paso que doy resuena con su risa y sus historias. La plaza, donde iba con él y con mi hermano a jugar todas las tardes; el parque de la Constitución, donde he pasado horas y horas divirtiéndome; la calle Hombre Bueno, donde vivía él junto a mis abuelos, don- de pasábamos esas maravillosas tardes de verano sentados todos juntos en la puerta... Es difícil imaginar mi vida lejos de este refugio, pero sé que el futuro me llama. En cada nueva experiencia llevaré conmigo las lecciones aprendidas en esta tierra, donde el amor y la memoria de mi padre siempre serán mi guía. Llerena no es solo un lugar en el mapa; es un refugio para mi alma, un lugar que me ha enseñado a valorar cada momento, a apreciar las pequeñas cosas y a luchar por mis sueños. Prometo que, sin importar a dónde me lleve la vida, siempre regresaré a Llerena. Cada vez que lo haga, reviviré esos momentos, esas historias y esa conexión inquebrantable con mi padre.Llerena será siempre mi hogar, el punto de partida de mi viaje y el lugar donde, en cada regreso, encontraré la paz en mi corazón. Por Diego Alcalde (Bachillerato) EL PANTANO DE LLERENA Mi lugar preferido es el pantano de Llerena, un lugar precioso, tranquilo y muy relajante. En él escucharás el agua al moverse y tendrás ganas de meter tus pies en ella. Allí puedes colocar una toalla sobre el suelo y dormir- te escuchando el sonido de los pájaros y el agua, pero también puedes hacer una buena merienda con tu familia. Es un lugar importante para mí y aunque ha estado muchas veces a punto de secarse nunca lo ha hecho. En esos momentos tiene la capacidad de reunir a la gente con tristeza a su alrededor para después, cuando vienen las lluvias y se llena volver a reunir a la gente para compartir la alegría de verlo crecer. Por Carla Rodríguez Ruiz ( ESO) LA VERA Mi lugar favorito es la comarca de La Vera que se encuentra al norte de la provincia de Cáceres. Es un espacio de piscinas, cascadas y ríos naturales. Allí voy con mi familia desde que era pequeña y adoro su naturaleza, andar por las piedras, pasear por el campo, nadar con los peces e intentar atraparlos para después dejarlos marchar y hacer pequeñas travesuras como tirarle cubos de agua a mi madre mientras se relaja ya que aquí el agua baja helada. En este lugar he vivido momentos inolvidables durante los veranos y no importa las veces que vuelva ya que es un sitio donde siempre me lo paso genial. Por Claudia Pachón Llorente (ESO)

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LAS AVES DEL IES DE LLERENA Por Antonio Núñez Ossorio

El singular emplazamiento de nuestro centro, a las afueras de Llerena y muy próximo a áreas natu- rales abiertas, permite la observación de una gran cantidad de especies de aves. Y, de entre todas ellas, se localiza una importante colonia de Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki), especie endémica en la Península Ibérica y que encuentra en Extremadura una de sus principales áreas de reproducción. Esta circunstancia nos motivó a estudiar las aves que se encuentran en nuestro centro y, sobre todo, a resal- tar la necesidad de su conservación. Con estas circunstancias, desde la materia de Atención Educativa y, en concreto, los alumnos y alumnas que conforman los grupos de 1º y 3º ESO, además de los estudiantes del segundo curso del Programa de Diversificación Curricular, tuvieron la iniciativa de diseñar un proyecto, desarrollado por fases, y donde a través de una serie de situacio- nes de aprendizaje, han propuesto como producto final la realización de un proyecto denominado ‘Las aves del IES de Llerena’. Esta iniciativa busca fomentar el conocimiento, la conservación y el disfrute de las aves en el en- torno escolar, mediante una educación práctica e interdisciplinaria. A través de diversas actividades, promueve la sensibilización sobre la biodiversidad y el compromiso con el desarrollo sostenible, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Soste- nible de la Agenda 2030. Nuestro proyecto se dividió en dos fases, la pri- mera englobó un trabajo más de campo, con el ob- jetivo final de diseñar una guía digital de las aves observadas en el propio centro y una segunda fase, que tenía el objetivo de seguir descubriendo la ri- queza ornitológica de nuestro centro y, a la misma vez, plantear una serie de acciones que contribuyan al conocimiento y a la conservación de la natura- leza.

Extremadura es un lugar destacado para la observación de aves debido al buen estado de conservación de sus hábitats naturales y su rica vegetación mediterránea. Además, al ser paso de rutas migratorias, muchas especies encuen- tran allí alimento y descanso, lo que convierte a la región en un destino clave para ornitólogos y amantes de la naturaleza a nivel europeo.

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Antes de iniciar los trabajos de campo, deci- dimos dar solución a un problema que había- mos detectado y, en segundo lugar, estudiar los propios beneficios que nos aporta la observa- ción de aves. El problema detectado fue el alto índice de impacto que sufrían las aves sobre las ventanas de las clases que se sitúan cerca del pa- tio principal y, por ello, los estudiantes diseña- ron e instalaron una serie de siluetas de aves en las ventanas de la primera y segunda planta del centro. Paralelamente, se investigaron los bene- ficios físicos, mentales y emocionales que aporta el avistamiento de aves, demostrando que esta actividad puede ser una herramienta educativa innovadora y altamente beneficiosa para la sa- lud y el bienestar del alumnado. Una vez finalizada las dos primeras activida- des, el siguiente paso lo encaminamos al trabajo de campo. Nuestro objetivo final fue el diseño

guía de aves de España. Esta guía ha sido una fuente invaluable de información y un extenso banco de imágenes para nuestro trabajo. La segunda fase de este proyecto, llevado a cabo durante el curso 2024-25, se ha proyec- tado con el objetivo de seguir descubriendo la riqueza ornitológica de nuestro centro y, a la misma vez, plantear una serie de acciones que contribuyan al conocimiento y a la conservación de la naturaleza. En este caso, contamos con la colaboración del segundo curso del programa de Diversificación y que, junto con su profesor de Tecnología, Alberto Becerra, construyeron e instalaron una serie de cajas nido destinadas principalmente a pequeñas aves passeriformes. En total, han sido instaladas nueve cajas nido y se puede seguir su evolución a través de la apli- cación web que se ha creado a tal fin. En concre- to, se ha diseñado un visualizador cartográfico,

de una guía digital que reuniera to- das las especies de aves que logramos identificar en una serie de salidas por el entorno de nuestro centro. En total, fueron 31 especies de aves las que pu- dimos observar en nuestras salidas, comprendidas entre el invierno y la primavera del curso 2023-24. Y una vez terminado el trabajo de campo e identificado todas las espe- cies de aves que se encuentran a nues- tro alrededor, diseñamos una plantilla en modo de ficha, con la ayuda de la plataforma Genially, donde se localiza cada una de estas aves. En cada ficha se resumen los datos más relevantes de cada especie, como son: su nombre común, científico y en inglés, también se muestra una foto representativa de la especie, una breve descripción y un mapa de distribución en España. Por último, su catalogación dentro de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). https://view.genially.com/663269b- 23773f1001457314d/presentation- guia-de-aves-del-ies-de-llerena En este punto, queremos expresar nuestro agradecimiento a la asocia- ción SEO/BirdLife por poner a dispo- sición en su página web una completa

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a través de la plataforma SIG llamada ArcGis online, donde se encuentran geolocalizadas todas las cajas nido que hemos instalado. Cualquier persona que acceda a la aplicación, podrá pinchar sobre el símbolo que representa cada caja y se desplegará una ventana con información relevante del es- tado de ocupación. En este caso, han sido los alumnos de 1º de ESO los encargados de localizar las cajas nido con la aplicación Geotracker y configurar el SIG con la ayuda de su profesor. https://arcg.is/O0yG00 Este proyecto es una iniciativa educativa integral que ha promovido el conocimiento sobre las aves y la conservación del medio ambiente, involucrando activamente a los estudiantes y conec- tando el aprendizaje con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La combinación de actividades prácticas, investigación, creación de recursos y divulgación, lo convierte en un proyecto valioso y relevante para la comunidad educativa y el entorno local.

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Hay muchos lugares que, por diversos motivos, tengo guardados en mi lista de viajes. No tanto por el sitio en sí, sino por el recuerdo que tengo de él. A veces, basta una conversación, una mirada, un atardecer, un beso o un baile para que un rincón cualquiera se convierta en un lugar sagrado. Uno de esos lugares es Grecia. Allí he vivido dos momentos de mi vida completamente distintos y, sin embargo, igualmente inolvidables. La primera vez fui acompañada por el que entonces era mi novio y hoy es mi marido. Fue un sueño hecho realidad, puesto que al terminar mis estudios univer- sitarios me prometí que mis primeros ahorros serían para conocer aquel lugar en el que habían nacido la democracia, la política, la filosofía, la mitología, la literatura… prácticamente todo. Tenía 26 años cuando pisé por primera vez los lugares por donde habían paseado personajes de la talla de Platón, Sócrates, Pericles, Alejandro Magno… La segunda, muchos años después, ha sido hace unos meses, en enero de este año. He vuelto como profesora, acompañando a mis alumnos de 2º de Bachillerato. Compartir con ellos este viaje ha sido un regalo. Observar sus caras emocionadas frente al Partenón, escuchar sus disertaciones filosóficas en el Acrópolis al atardecer, caminar con ellos por Delfos y cantar en el teatro de Epidauro… Todo ha sido maravilloso. Empezamos el recorrido en la caótica e impactante Atenas: la Acrópolis, el imponente Partenón, las vistas desde el Monte Licabeto, el barrio de Plaka… sintiendo la mezcla perfecta de historia y moder- nidad, y hasta tuvimos tiempo para una parada en el Ágora, donde antiguamente se cocían las ideas que dieron forma a la filosofía occidental. Luego, visitamos la mística Delfos, que fue considerada el ombligo del mundo en la Antigua Grecia. Escuchamos las leyendas del Oráculo y nos dejamos llevar por la atmósfera única de este lugar lleno de espiritualidad y misterio. Un rincón sagrado llamado Grecia Por Toni Becerra Montalbán

También llegamos hasta Micenas, con las famosas Puertas de los Leones y los restos del palacio del mítico rey Agamenón. Más de uno recordó las épicas historias de la guerra de Troya. Visitamos Epidauro, donde se encuentra uno de los teatros mejor conservados del mundo. Y aunque nos llevamos una pe- queña regañina, pudimos comprobar de primera mano la perfecta acústica de este mágico lugar. Tal vez el mayor tesoro de este viaje no haya sido un lugar, sino un instante: ese en el que una mirada se cruza con la de alguien que también está sintiendo lo mismo. Esos momentos breves, pero intensos, que se guardan para siempre. Sin duda, podré visitar Grecia muchas ve- ces más, pero este viaje en particular será siempre especial. Lo fue, sobre todo, por las personas que me acompañaron: mi alum- nado de segundo de bachillerato y mis dos compañeros , Álvaro y Aurora.

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Matemáticas: Los lugares donde se esconden los patrones del mundo Por Marga Rubio Domínguez

Cuando pensamos en lugares, solemos imaginar algo físico: una ciudad, una montaña, una playa. Sin em- bargo, como matemática, veo “lugares” de una manera diferente. Para mí, los lugares son también los espacios donde las matemáticas se esconden, esperando ser descubiertas. Estos no solo están en la naturaleza o en la arquitectura, sino también en la mente de cada persona. En la geometría, encontramos un claro ejemplo de cómo las matemáticas se relacionan con los lugares físicos. Cada figura tiene su hogar: los triángulos viven en puentes y estructuras, los círculos en ruedas y relojes, y los polígonos en baldosas y vitrinas... Los lugares de la geometría no son solo físicos; también son espacios de crea- ción, donde con unas cuantas reglas podemos construir desde el diseño de una catedral hasta los algoritmos que mueven una animación en 3D. Otro lugar fascinante de las matemáticas es la probabilidad. Este “lugar” no tiene una forma definida, pero está presente en decisiones que tomamos cada día: ¿qué ruta tomar para llegar más rápido?, ¿qué tan probable es que llueva hoy?, ¿tendré suerte en un sorteo? La probabilidad vive en la incertidumbre, enseñándonos a me- dir lo que no podemos controlar.

Como profesora, uno de mis lugares favoritos está en el salón de clases, cuan- do una idea matemática conecta con un estudiante. Es el lugar intangible donde se enciende la chispa del aprendizaje, donde un problema deja de ser confuso y se convierte en una solución entendida. Para algunos, ese lugar llega al resolver un sistema de ecuaciones; para otros, al entender por qué el teorema de Pitágoras funciona. Pero, más allá de las aulas, las matemá- ticas están en todas partes: en el diseño de las calles de nuestros pueblos, en las olas del mar, en la simetría de una flor. Son el lenguaje que describe los lugares que habitamos y las formas en que inte- ractuamos con ellos. Cada fórmula, cada gráfica, es una manera de entender mejor el mundo. Mi invitación es la siguiente: aprenda- mos a mirar más allá de los números y las fórmulas. Busquemos los lugares donde las matemáticas habitan y descubramos cómo nos ayudan a dar sentido al mun- do. Porque, aunque parezcan abstractas, las matemáticas son profundamente hu- manas, creadas para describir los lugares que más nos importan.

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Por María Martín Ortés LUGAR A DUDAS

Te sorprendería saber que algunas de las ideas mate- máticas más revolucionarias nacieron no de la cer- teza, sino de la duda? A lo largo de la historia, matemáticos y científicos en general, se han enfrentado a problemas aparente- mente irresolubles, a paradojas que desafiaban la ló- gica y a preguntas que nadie sabía cómo responder. Y fue precisamente en esos "lugares a dudas" donde se gestaron nuevas teorías y ramas enteras de las ma- temáticas o de la física, transformando la compren- sión del mundo que nos rodea. Vamos a explorar tres “Lugares a dudas” importan- tes. Ejemplos de cómo la duda ha sido, paradójica- mente, un motor fundamental del progreso mate- mático. PRIMER “Lugar a dudas.”: LAS PARADOJAS DE Imagina a Aquiles, el corredor más veloz, compi- tiendo contra una tortuga que comienza con una pequeña ventaja. La paradoja de Zenón plantea que para que Aquiles alcance a la tortuga, primero debe cubrir la distancia inicial que los separa. Sin embar- go, al llegar a ese punto, la tortuga ya habrá avan- zado un trecho. Luego, Aquiles debe recorrer esa nueva distancia, pero la tortuga seguirá moviéndo- se, creando una serie infinita de distancias cada vez más pequeñas que Aquiles debe superar. La paradoja sugiere que, al tener que completar in- finitos pasos, ¡Aquiles nunca logrará alcanzar a la tortuga! La Duda: Esta idea nos hace cuestionar cómo enten- demos el movimiento continuo y si realmente pode- mos dividir el espacio y el tiempo en infinitas par- tes. ¿Cómo es posible que un corredor más rápido nunca alcance a uno más lento si el espacio se divide sin fin? La paradoja nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del infinito y su aplicación al mundo real. Repercusión: Las matemáticas modernas respon- den a esta duda, con el desarrollo de la Teoría de límites y el Cálculo, ofreciendo una perspectiva que ZENÓN (Aquiles y la Tortuga) Localización: Antigua Grecia. Autor: Zenón de Elea (490-430 a. C)

resuelve la Paradoja de Zenón: aunque haya infini- tos momentos en el tiempo y puntos en el espacio que Aquiles debe "atravesar", la suma total de esos intervalos puede ser finita, permitiendo que Aquiles alcance y supere a la tortuga en un tiempo determi- nado. Las paradojas de Zenón siguen siendo relevantes en la actualidad para la discusión de temas como la na- turaleza del infinito, la continuidad y el movimiento. SEGUNDO“ Lugar a dudas”: ERATÓSTENES Y LA TIERRA ESFÉRICA. Localización: Egipto. Autor: Eratóstenes de Cirene (276 a. C - 194 a. C) Eratóstenes, que vivió en Egipto hace más de 2200 años, fue el responsable de llevar a cabo un ingenio- so experimento con el que demostró que la Tierra es redonda. El astrónomo estaba leyendo un libro donde se ex- plicaba que en la ciudad de Siena, (actual Asuán), había un templo con unas columnas y un pozo, y a medio día del 21 de junio, (el día más largo del año), el sol brillaba directamente en el fondo del pozo, en vertical, y las columnas no proyectaban ninguna sombra. Era como si el sol estuviera justo encima. Sin embargo, Eratóstenes, que vivía en Alejandría, comprobó que allí, si ponía una vara clavada en el suelo el mismo día 21 y a la misma hora, sí proyec- taba una sombra considerable. ¡Esto significaba que el sol no estaba directamente encima de Alejandría, sino un poco inclinado!. La Duda: Aquí tenemos otro fascinante “Lugar a du- das”: Eratóstenes pensó que si el mundo fuera pla- no, el mismo día y a la misma hora del mediodía, la sombra de las columnas y la sombra de la vara ten- drían que ser exactamente la misma, es decir, ningu- na. Por tanto, si el sol está directamente encima en Siena y un poco inclinado en Alejandría al mismo tiempo, ¡significa que la Tierra debe ser curva!" Si la Tierra fuera plana, el sol estaría en el mismo ángulo en todas partes. Para calcular el ángulo, contrató a una persona que le midiera la distancia entre Alejandría y Siena, que

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