A vuela Pluma
Matemáticas: Los lugares donde se esconden los patrones del mundo Por Marga Rubio Domínguez
Cuando pensamos en lugares, solemos imaginar algo físico: una ciudad, una montaña, una playa. Sin em- bargo, como matemática, veo “lugares” de una manera diferente. Para mí, los lugares son también los espacios donde las matemáticas se esconden, esperando ser descubiertas. Estos no solo están en la naturaleza o en la arquitectura, sino también en la mente de cada persona. En la geometría, encontramos un claro ejemplo de cómo las matemáticas se relacionan con los lugares físicos. Cada figura tiene su hogar: los triángulos viven en puentes y estructuras, los círculos en ruedas y relojes, y los polígonos en baldosas y vitrinas... Los lugares de la geometría no son solo físicos; también son espacios de crea- ción, donde con unas cuantas reglas podemos construir desde el diseño de una catedral hasta los algoritmos que mueven una animación en 3D. Otro lugar fascinante de las matemáticas es la probabilidad. Este “lugar” no tiene una forma definida, pero está presente en decisiones que tomamos cada día: ¿qué ruta tomar para llegar más rápido?, ¿qué tan probable es que llueva hoy?, ¿tendré suerte en un sorteo? La probabilidad vive en la incertidumbre, enseñándonos a me- dir lo que no podemos controlar.
Como profesora, uno de mis lugares favoritos está en el salón de clases, cuan- do una idea matemática conecta con un estudiante. Es el lugar intangible donde se enciende la chispa del aprendizaje, donde un problema deja de ser confuso y se convierte en una solución entendida. Para algunos, ese lugar llega al resolver un sistema de ecuaciones; para otros, al entender por qué el teorema de Pitágoras funciona. Pero, más allá de las aulas, las matemá- ticas están en todas partes: en el diseño de las calles de nuestros pueblos, en las olas del mar, en la simetría de una flor. Son el lenguaje que describe los lugares que habitamos y las formas en que inte- ractuamos con ellos. Cada fórmula, cada gráfica, es una manera de entender mejor el mundo. Mi invitación es la siguiente: aprenda- mos a mirar más allá de los números y las fórmulas. Busquemos los lugares donde las matemáticas habitan y descubramos cómo nos ayudan a dar sentido al mun- do. Porque, aunque parezcan abstractas, las matemáticas son profundamente hu- manas, creadas para describir los lugares que más nos importan.
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