Revista-IES DE LLERENA 24_25

A Vuela Pluma

Lugares comunes Por Lorenzo Pérez Morales

Entiendo que este no es exactamente el tema de la revista, pero no me he podido aguantar las ganas de ha- blar de las frases hechas. Son como lugares comunes que tenemos cuando no sabemos o no nos esforzamos lo suficiente para expresar nuestras ideas. Creo que hay una relación inversamente proporcional entre el uso de frases hechas o ya dichas por alguien antes (que no siempre es Churchil) y la capacidad de expresión, la riqueza de vocabulario o la imaginación del que las utiliza. No les tengo manía a todas, a veces son muy útiles, pero no es bueno abusar. Brevemente, o eso creo, repasaré algunas a las que le tengo coraje y empezaré con, cómo no, la de “poner en valor” algo. ¡Me cago en la leche! ¡qué hartura de expresión! ¿quién sería el primero en usarla? bueno el problema no lo causó él o ella sino los que la copiaron cuando se podría decir simplemente “valorar” o “dar el valor que se merece” a lo que sea. Voy por otra, ¿no os cansa que cada vez que pasa algo grave sale el líder de turno diciendo eso de “de esto salimos más fuerte”? Pues según quien, no somos todos iguales y según el problema del que se esté saliendo. ¿Salimos más fuerte de la pandemia? No lo parece y menos los que no salieron y sus familiares que no son pocos. Ya que cojo el hilo de las catástrofes, no voy a dejar atrás otra frase que ha hecho fortuna a base de apechugar con ellas, tantatachán: “no dejar a nadie atrás”. ¿Qué carajos significa eso? ¿significa que si fueran otros los gestores habrían dicho: “vamos a dejar a gente atrás”? Supongo que querrán decir que se hará lo que se pueda sin mirar los costes o los medios necesarios y eso no siempre significa tener a todos satisfechos, fun- damentalmente porque el que ha perdido cosas materiales o familiares no los va a recuperar por mucho que se esfuerce ese “salvador” en hacer de supermán. Luego todo acaba en préstamos que tendrán que devolver y ayudas que acarrean papeleos y requisitos que a algunos les quitan las ganas. En fin, una frase que no es real, no es posible no dejar a nadie atrás tal y como ellos entienden la frase (sobre todo cuando hay muertos por medio), y de eso saben algo los de Murcia, La Palma, Valencia y todos con respecto a los efectos del covid, digamos “estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano” o similar. Otra que ha tenido últimamente éxito es la de “cuando lleguemos a ese río cruzaremos el puente”, a esta no le tengo tanto coraje como a otras, me aburre escucharla pero el mensaje me gusta: no anticipar problemas, ya llegarán solos. Y siguiendo con el tema de puentes, ataco otra que ha hecho fortuna, en la clase política, que es la de “construir puentes y no muros” pero por lo que oigo, normalmente el que la dice es uno de los del muro, de los que echan la culpa de lo que sea al otro, intentan transmitir un “yo no soy, es el otro el cabezón”. Cuando la sueltan me recuerdan a los niños cuando rompen algo con el balón, que mirando para todos los lados dicen “yo no he sido” y señalan al primero que ven que esté cerca del siniestro. Y qué me decís de la dichosa frase de “dar la mejor versión de uno mismo”, vaya tela, que “cansinos” no creo que las personas tengan distintas versiones pues siempre somos los mismos, no nos clonan como a Hugh Jac- kman en el Truco Final (el prestigio). Por tanto, solo tenemos una versión, sería más afortunado no envararse tanto con esa frase y decir algo como “hacerlo lo mejor que pueda” o simplemente “me esforzaré”. Ya se la po- drían aplicar los que la usan y “mejorarse” diciendo otra cosa menos manida. No sé, me suena muy rebuscada la expresión, tanto como la palabra que en los últimos años se ha utilizado una barbaridad, la de “empoderar” que me suena a americano, creo que es un anglicismo pues los anglosajones sí usaban “empower” (y usan se- gún mi escaso conocimiento de los anglosajones) y nos los hemos quedado, una catetada o paletada. Creo que sería mejor o sonaría algo más de aquí “dar autoridad” o “fortalecer”, “reforzar”, “potenciar”… En fin, no son pocas las que podemos usar (y antes usábamos con naturalidad). La última expresión, por no alargarlo mucho, es la de “decir que” golpea siempre al inicio de algún discurso o tras un punto y aparte o seguido. Qué manera más fea de empezar algo, es demasiado impersonal y creo que mal construida la frase, lo suyo sería completarla metiendo al principio la expresión “tengo que” o cam- biarla por “tengo que añadir” o “hay que añadir” o “considero que” o “en mi opinión”, vamos que hay muchas alternativas. Para concluir, remacho mi opinión sobre el tema: el uso de estas frases manoseadas y, añadiría el abuso de citas (muchas inventadas o no contrastadas al menos), demuestra la pereza mental del que las usa, la falta de creatividad o ingenio y la simplicidad del artista. En fin, os animo a que utilicéis vuestras propias expresiones y no os limitéis a ejercer de “inteligencia artificial” que “repite” lo que encuentra, pero lo hace con una rapidez y una base datos muy superior a las nuestras.

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