A Vuela Pluma
El cambio al nuevo edificio fue, sin duda, un avance para la Escuela de Música. Instalaciones más modernas y aulas mejor equipadas, todo lo necesario para seguir formando a futuros músicos de Llerena. Y es emocionante ver cómo el legado continúa, ahora bajo la dirección de mi amigo Juan Carlos, quien también dio sus primeros pasos musicales en estas mismas aulas del parque, tomando ahora el relevo de Pedro, que se ha jubilado este año. Es más, Juan Carlos no es el único compañero de aquella etapa; amigos como Gerardo, Inma o Gema, entre otros, también empezaron allí y hoy se dedican profesionalmente al mundo de la música, demostrando el impacto duradero de aquellos años. El espíritu de la escuela sigue vivo. Sin embargo, una parte de mi corazón musical se quedó anclado en aquel viejo edificio del parque, en ese lateral con sus clases que se llenaban de sonidos, risas y sueños, hoy para mi hechos realidad. Para esta revista dedicada a los lugares que nos marcan, la antigua Escuela de Música de Llere- na, ocupa un lugar muy especial en mi vida. No es solo un edificio con aulas donde aprendí solfeo y a tocar la guitarra; es el escenario de mis primeras inquietudes artísticas, de amistades que se formaron entre partituras y ensayos, de risas y travesurasque hoy recuerdo con cariño.
OSLO: UN VIAJE A TRAVÉS DE LA MÚSICA Por Miguel Haro Díaz (Exalumno)
El hecho de tener una afición muchas veces supera las expectativas de uno mismo, incluso a pesar de disponer completa flexibilidad debido a tu trabajo. En mi caso, hacer música me ha permitido conocer a muchas personas de diferentes partes del mundo. Puedo decir que gracias a mi pasión, que desarrollo en mi tiempo libre, he podido concer gente con gustos similares tanto en Australia, India, Grecia, Alemania, Inglaterra o Noruega. En esta última localización vive la persona que se encargó del proceso de mezcla y mastering de nuestro último trabajo. Para poder agradecerle la labor realizada en persona, en agosto de 2024 tuve la oportunidad de viajar a Oslo con mis dos compañeros de grupo. Quedé fascinado por lo diferente que es el contexto social de los países nórdicos. Desde la limpieza, orden y seguridad en sus calles, así como la normalización del desarrollo de activi- dades culturales de manera rutinaria para el desarrollo profesional de jóvenes y artistas emergentes. Puedo decir que la Biblioteca Pública de Oslo, situada junto al Museo de Munch, es de las edificaciones más impresionantes que he visto para el desarrollo cultural. Poseen desde lo más cotidiano, asociado a la lectura y la consulta de información, así como apartados dedicados al consumo de música, salas de ensayo e incluso apartados dedicados a videojuegos y proyectos de informática. De la misma manera, me gustaría mencionar los paisajes y los entornos naturales de Oslo. Tanto la Nedre Foss, una cascada situada cerca del centro de Oslo, como los diferentes parques que poseen son sitios idóneos para disfrutar un poco de naturaleza y evadirse de la ciudad en cualquier momento. Si no hubiese sido por mi pasión por la música, creo que jamás hubiera viajado a este país y haber podido descubrir esta ciudad con mis amigos ha sido una de las mejores experiencias que tuve el pasado 2024.
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