A vuela Pluma
PARTIR Por Flor Rodriguez Luis (Bachillerato)
Partir es una palabra polisémica. Partir significa dividir en partes. Y también quiere decir irse, abandonar un lugar. Un lugar al que tal vez te llevó el rumbo no definido que realmente nunca fijas- te. O un lugar que tal vez resultó ser menos hogar de lo que sentías. O quizás aquel al que nunca quisiste acudir, pero hacia el que tus nuevos pasos decidie- ron llevarte. Todos son lugares. Tal vez almas, distintos destinos, inigualables, tan irremplazables como re- cónditos, solo lugares; fríos aunque cálidos a la piel de tus distintos, dispares, únicos...a veces inalcanzables a pesar de la voluntad.Todos son lugares. A los que llegas para después irte.partir. Que tal vez te arropan, te calman, te cuidan, te abrazan el corazón o a lo mejor te asfixian, te atan, te inmovilizan, te apagan. Todos son lugares. Lo son, nos permiten seren ellos, mostrarles nuestro mejor, peor, más arro- gante, más egoista, más tímido, más extrovertido, más pletórico, más y más, aunque también menos, y menos. Todos son lugares. Están presentes en nuestro más yo; por querer visitarlos, por nunca querer volver o por anhelarlos o extrañarlos. Y por eso, a lo mejor, y solo a lo mejor, partir y partir tienen tanta conexión. Porque partir significa dividir. Dividir nuestro corazón cada vez que parti- mos, cada vez que abandonamos un lugar. Partir significa partir. Abandonar para dividir, para yacer en cada lugar, to- dos aquellos que forman parte de nosotros, nuestros anhelos, nuestros óbices. Para dejar en cada partida de un lugar, una parte de lo que somos. Partir y partir siempre, siempre unidas: como el corazón y las despedidas.
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